Margarita Rosa de Francisco ha sido durante años una de las personalidades más reconocidas de la televisión y la cultura colombiana. Además de su trayectoria artística, la actriz y escritora ha llamado la atención por las opiniones que comparte sobre temas políticos y sociales, posiciones que con frecuencia generan tanto respaldo como críticas en distintos sectores.
La también columnista ha expresado en varias ocasiones su visión sobre la actualidad nacional y, de cara a las elecciones presidenciales de 2026, ha manifestado públicamente su simpatía por Iván Cepeda y por las propuestas impulsadas desde el Pacto Histórico.
Tras la jornada electoral del pasado 31 de mayo, Margarita Rosa volvió a utilizar sus redes sociales para pronunciarse sobre el panorama político que dejó la votación. A través de diferentes publicaciones, defendió sus convicciones ideológicas y compartió reflexiones sobre los resultados obtenidos por los candidatos que continúan en la carrera presidencial.
Uno de los mensajes que más llamó la atención fue el que publicó en su cuenta de X, en el que invitó a evitar explicaciones relacionadas con posibles fraudes electorales y planteó que algunas de las propuestas y logros del actual proyecto político no lograron conectar con una parte importante del electorado.
Asimismo, reconoció que la candidatura de Abelardo de la Espriella representa una alternativa que genera expectativas y esperanza entre numerosos ciudadanos, razón por la cual consideró necesario analizar con atención las razones detrás de su respaldo en las urnas.
“No creo que haya que excusarse en que hubo fraude. A la mitad del país no le llegó la obra del gobierno, por las razones que sean. Comprendo que esa otra mitad vea en el candidato Abelardo la fantasía del individuo exitoso que él quiere personificar”, escribió en el post.
No obstante, Margarita Rosa de Francisco, que estuvo bastante activa semanas antes de las elecciones, indicó que había hecho un autoanálisis y llegó a una decisión que tomó, enfocada en un cambio personal que realizaría.
La escritora afirmó que, como ejercicio interno, dejaría de llenar de adjetivos a una persona para degradarla, tomando una posición moral correcta para no cometer errores.
“En cuanto a mi modo de hacer activismo, me hago la siguiente crítica: no es inteligente ni útil llenar de adjetivos a una persona para tratar de degradarla. Eso no me hace mejor moralmente, pues no lo soy. Es un error de mi parte. No lo haré más”, concluyó.