El 7 de agosto, cuando Abelardo De La Espriella tome posesión como presidente de la república, Colombia dará un giro de 180 grados. Muchas cosas cambiarán de manera drástica, pero habrá una que se concretará de inmediato: el restablecimiento de las relaciones con Israel. No solo es una decisión diplomática que recompone uno de los mayores errores de política exterior del país en su historia, sino una medida que implica automáticamente enormes cambios positivos para el país.

El restablecimiento de relaciones entre Colombia e Israel, entre las primeras decisiones de Abelardo De La Espriella; una reunión fue decisiva

Pero el Gobierno de Abelardo De La Espriella irá mucho más allá de conectar de nuevo a ambos países. Esta semana, el presidente anunció una decisión que tiene un enorme contenido simbólico: reabrirá la embajada de Colombia en ese país y cambiará su sede a Jerusalén.

“Se trata de un paso más allá. Es todo un cambio en la línea política del Gobierno”, explica el excanciller Julio Londoño Paredes. “Ningún Gobierno colombiano lo había hecho. Además, solo siete países de los 193 miembros de la ONU lo han hecho”, agrega el experto.

“Colombia está a punto de ejecutar uno de los virajes de política exterior más abruptos de su historia reciente. Lo que ocurrirá el 7 de agosto no será una mera normalización diplomática, sino una reversión total, un giro de 180 grados: de la ruptura con Israel –en 2024 por el Gobierno de Petro– a un total alineamiento”, explica el politólogo argentino Daniel Zovatto.

Abelardo De La Espriella, presidente electo. Foto: Juan Carlos Sierra- SEMANA.

Estados Unidos, bajo el primer Gobierno de Donald Trump, fue el primer país que reconoció en 2017 a Jerusalén como la capital de Israel y decidió luego mover allí su sede diplomática, que antes estaba en Tel Aviv, en donde casi toda la comunidad internacional tiene sus embajadas.

El tema es de mucho fondo, pues la ciudad es sagrada para tres religiones: los católicos, los musulmanes y los judíos. Por ejemplo, allí se encuentra la Basílica del Santo Sepulcro, que, según la tradición cristiana, alberga el Calvario o Gólgota, lugar de la crucifixión de Jesús, así como el sepulcro donde fue enterrado y resucitó. También están la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, situadas en la explanada de las mezquitas, desde donde, según la tradición islámica, el profeta Mahoma ascendió al cielo. Y está el Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado de oración y peregrinación para los judíos.

Colombia e Israel dan el primer paso para restablecer relaciones diplomáticas con el Gobierno De La Espriella, tras la ruptura en la era Petro

El estatus de Jerusalén no ha generado nunca un consenso universal. Cuando en 1947 se creó el Estado de Israel, la Asamblea de las Naciones Unidas, en su resolución, definió que se trataba de una “entidad aparte” que debía ser definida en años posteriores. Los permanentes conflictos en Oriente Medio no han permitido que este asunto se resuelva.

Sin embargo, para Donald Trump y otros mandatarios del mundo, es claro que Jerusalén le debe pertenecer a Israel y poner allí la embajada es el mejor símbolo para apoyar esa tesis. Además de Estados Unidos, otros países han tomado este mismo camino: Guatemala, Paraguay, Kosovo, Honduras, Papúa Nueva Guinea y Fiyi. El presidente argentino, Javier Milei, también anunció el traslado de su embajada este año. Colombia se sumará a este grupo.

Isaac Herzog, presidente del Estado de Israel. Foto: The Yomiuri Shimbun via AFP

Desde la campaña, Abelardo De La Espriella había prometido este giro. Tras su triunfo, tuvo una llamada telefónica con el presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, quien lo felicitó personalmente al ser elegido presidente.

La embajada no fue el único anuncio que hizo el Gobierno de Abelardo De La Espriella respecto a Israel. También anunció que retiraría la visa para los ciudadanos de este país y que tomaría una decisión clave en materia judicial. “Colombia también retomará una posición seria y responsable en el escenario internacional, incluido el sistema de Naciones Unidas, y retirará su intervención en el caso promovido por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia”, aseguró el Gobierno entrante en un comunicado esta semana.

“La lógica es clara. Colombia busca reconstruir la cooperación en seguridad, inteligencia, defensa, tecnología y comercio con un socio histórico como Israel, y al mismo tiempo fortalecer su relación con Estados Unidos. Para la ideología y prioridades del nuevo Gobierno de De La Espriella, es un cálculo comprensible. Israel ha sido durante décadas un aliado relevante para las capacidades estratégicas colombianas”, agrega Zovatto.

A partir del 7 de agosto, por orden de Abelardo De La Espriella, se retirará el apoyo de Colombia a la denuncia contra Israel por el genocidio en Gaza

El rompimiento de relaciones del Gobierno Petro con Israel trajo consecuencias nefastas en Colombia. Quizás el principal tema sensible tuvo que ver con la seguridad nacional, pues Israel era quien proveía armas, tecnología y mantenimiento a las Fuerzas Militares.

“Las relaciones de Colombia con Israel son fundamentales y estratégicas. Ha sido un socio estratégico desde hace más de 50 años en cooperación militar y policial con Colombia. Las capacidades de inteligencia de Israel y su cooperación han sido críticas y fundamentales para combatir el terrorismo y las relaciones de los colombianos con otros grupos en el mundo. Además, Israel ha apoyado el desarrollo de ciertas actividades, como fue en primer lugar los Kfir, aviones de superioridad aérea que tenían un mantenimiento en Israel, pero especialmente por las capacidades desarrolladas, por ejemplo, con la producción en Colombia gracias a un acuerdo de cooperación con Israel de los fusiles Galil, que hace Indumil y que permite que el 60 por ciento de los soldados de Colombia tengan un fusil Galil para su dotación y el cual hoy registra una crisis inmensa. A eso se suma que, en temas de tecnología, ciberseguridad, capacidades antidrones, Israel es líder”, señala Diego Molano, exministro de Defensa.

Guistavo Petro, presidente de Colombia. Foto: Cortesía Presidencia

Además de la seguridad, hay otros temas clave. “Es vital restablecer las relaciones con Israel; es un gran aliado en temas de seguridad, inteligencia y tecnología. Para ello, se puede reactivar el Tratado de Libre Comercio y buscar transferencia de conocimiento en agricultura, ciberseguridad y agua”, detalla Camilo Jaimes, vicepresidente del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales.

La semana pasada, Gustavo Petro, quien sostuvo una línea de ataque verbal permanente al Gobierno de Israel, se despachó por los anuncios de Abelardo De La Espriella. “Mover la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén es de una grosería máxima a todos los pueblos islámicos del mundo, cuya religión, como la del judaísmo, debe respetarse”, señaló el primer mandatario.

Petro, como se sabe, no solo rompió relaciones con Israel, sino que de manera permanente atacó a su Gobierno e incluso llegó a comparar a Netanyahu con el nazismo, lo cual es una ofensa enorme en una nación que tiene 6 millones de víctimas fatales por cuenta del genocidio a la población judía en la Segunda Guerra Mundial.

Colombia, Israel y La Haya

La Organización de Cooperación Islámica (OCI), que agrupa a 57 países de mayoría musulmana, también rechazó la decisión de trasladar la embajada a Jerusalén y aseguró que “perjudicará las relaciones e intereses comunes entre Colombia y los Estados miembros”. También le pidió al nuevo Gobierno “revertir esta decisión ilegal, apoyar los esfuerzos internacionales encaminados a lograr la paz sobre la base de la solución de dos Estados y cumplir con sus responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la ONU”.

El grupo terrorista Hamás, según la agencia EFE, también emitió un comunicado y aseguró que se trataba de una “peligrosa decisión” que implicaba “una violación de los derechos del pueblo palestino y un retroceso respecto a la postura del pueblo colombiano en la defensa de causas justas”.

De todos los anuncios del nuevo Gobierno, este giro en materia de política exterior parece el más inminente. Como sostiene el comunicado que hizo públicas las medidas, “la relación histórica que el Gobierno Petro rompió de manera unilateral volverá a fortalecerse. Colombia recuperará sus aliados, su palabra diplomática y su lugar como socio confiable en el mundo”.