Meses atrás, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó uno de los proyectos más ambiciosos para Washington, un arco del triunfo que superaría en altura a cualquier otro en el mundo y que incluiría distintas estatuas doradas, entre ellas cuatro leones en la base de la estructura.
El proyecto quedó a solo un paso de concretarse luego de que el jueves una agencia clave aprobara un diseño revisado del monumento. Sin embargo, esta nueva versión trae cambios importantes frente a la propuesta original presentada por Trump.
El más significativo es la reducción de altura y la eliminación de los cuatro leones dorados que adornaban lateralmente la base del arco, una modificación impulsada por la Comisión de Bellas Artes (CFA, por sus siglas en inglés), que argumentó que los leones “no son nativos de Estados Unidos”.
Aunque el arco seguirá siendo el más alto del mundo, la revisión eliminó 2,4 metros de altura en la base respecto al diseño inicial presentado ante la CFA, organismo encargado de asesorar al presidente y al Congreso sobre monumentos, memoriales, monedas y edificios federales.
De esta manera, el arco tendrá una altura total de 82 metros, tres menos que la propuesta original. Aun así, superará al actual arco del triunfo más grande, el Monumento a la Revolución ubicado en la Ciudad de México y con una altura de 67 metros.
La aprobación del proyecto se produjo pese a la oposición de parte del público, que pedía detener la construcción por el impacto visual que tendría sobre el Cementerio Nacional de Arlington.
El arco también ha despertado preocupaciones de seguridad por su posible interferencia con el tráfico aéreo, ya que estaría ubicado a menos de tres kilómetros del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan Washington, uno de los aeropuertos más transitados del país, en un espacio aéreo ya considerado complejo para la navegación.
Trump, que desde el inicio de su segundo mandato ha impulsado distintos proyectos de construcción y remodelación de monumentos en Estados Unidos, como la cuenca reflectante del memorial de Abraham Lincoln, celebró la aprobación del proyecto y aseguró ante periodistas que era “hermoso”.
La comisión, integrada en gran parte por personas cercanas al mandatario, ya había dado luz verde previamente a un conjunto preliminar de diseños para el arco.
En la versión aprobada durante la reunión de este jueves, también se determinó que el exterior será construido en granito, y no en mármol, el material preferido de Trump y que aún estaba siendo considerado, debido a su mayor resistencia y durabilidad. Además, la profundidad del arco fue ampliada en los nuevos diseños.
De este modo, Donald Trump continúa avanzando en varios de los proyectos arquitectónicos y de remodelación impulsados durante su segundo mandato, entre ellos el nuevo salón de baile de la Casa Blanca, promovido por el mandatario como parte de las celebraciones por el 250 aniversario de Estados Unidos.