Las autoridades de Venezuela han elevado este viernes a más de 2.600 los muertos por los potentes terremotos registrados hace más de una semana en el centro de la costa venezolana.
El Ministerio de Comunicación e Información precisó en un nuevo balance que 2.645 personas han fallecido a causa de los terremotos de 7.2 y 7.5 ocurridos el 24 de junio, y que más de 800 edificios, 190 de ellos colapsados, han resultado afectados.
Las víctimas incluyen, además, 12.666 heridos y 15.050 personas que han perdido su vivienda, según recoge el gobierno de Delcy Rodríguez en redes sociales.
Las autoridades también informaron que han atendido a 86.117 familias, rescatado a 6.462 personas y repartido más de 9.400 toneladas de alimentos y 78.000 bolsas de comida.
En este momento, hay desplegados más de 3.300 rescatistas internacionales para hacer frente a los estragos de los terremotos, a los que les han seguido cerca de 900 réplicas, de acuerdo a las informaciones del Gobierno.
Con cada vez menos esperanzas de encontrar vivos a sus familiares, los deudos del doble sismo de Venezuela exigieron este viernes rapidez para recuperar los cuerpos, en medio de la incertidumbre sobre el número total de víctimas de la tragedia.
Cumplidos nueve días desde los sismos, las brigadas de rescate comienzan a cerrar operaciones de búsqueda de sobrevivientes, aunque muchos se aferran a cualquier señal que pueda ser interpretada como vida entre los escombros.
La ventana en este tipo de eventos cierra a las 72 horas.
El Gobierno de Venezuela evita hablar de desaparecidos, estimados en 50.000 por Naciones Unidas. Los damnificados se calculan en millones. Muchos están en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro en el horizonte.
La actualización de la cifra de muertos se conoció por una publicación del gobierno y no de voz de la presidenta Delcy Rodríguez o su hermano, el jefe parlamentario Jorge Rodríguez, vocero hasta ahora.
Rodríguez descartó el jueves que los muertos terminen en fosas comunes y ordenó su debida identificación. Una morgue improvisada opera al aire libre en el puerto de La Guaira, donde hay largas filas para recibir los restos de seres queridos y el acta de defunción.