Israel confirmó este jueves el cierre del Consulado General del Reino Unido en Jerusalén, una medida que profundiza las diferencias entre ambos gobiernos y modifica la presencia diplomática británica en la ciudad.
El anuncio se produjo después de que venciera el plazo establecido por Israel para que el consulado dejara de funcionar bajo esa denominación. La decisión está relacionada con las medidas adoptadas por Londres frente a los asentamientos israelíes en Cisjordania y su postura sobre la situación de los territorios palestinos.
Aunque el consulado dejará de operar formalmente, el Reino Unido mantendrá una representación diplomática en el mismo edificio.
La sede pasará a funcionar como la Misión del Reino Unido en Jerusalén, con una estructura reducida y siete diplomáticos británicos, mientras otros funcionarios, incluido el cónsul general, abandonarán Israel.
El Gobierno británico cuestionó la decisión israelí. El ministro de Exteriores, Ed Miliband, afirmó que Londres no reconoce el derecho legal de Israel para cerrar el consulado y recordó que la representación británica lleva cerca de dos siglos funcionando en Jerusalén.
Según la posición británica, la nueva misión continuará desarrollando labores diplomáticas y prestando servicios a la población palestina.
Londres mantiene, además, su postura de considerar Jerusalén Este como territorio ocupado, una posición que constituye uno de los principales puntos de desacuerdo con Israel.
La disputa comenzó a intensificarse después de que Reino Unido y otros países occidentales anunciaran restricciones relacionadas con productos procedentes de asentamientos israelíes en Cisjordania.
Israel calificó estas medidas como hostiles y respondió con acciones dirigidas contra la presencia diplomática británica.
Durante los últimos días, representantes de ambos gobiernos mantuvieron conversaciones para evitar una ruptura mayor. Incluso, funcionarios británicos viajaron a Israel para buscar una salida que permitiera conservar la presencia diplomática.
Por ahora, Reino Unido decidió no tomar medidas de represalia contra diplomáticos israelíes. La permanencia de la misión británica evita un cierre completo de la representación, pero evidencia el deterioro de una relación marcada por diferencias sobre los asentamientos, Jerusalén y el conflicto entre israelíes y palestinos.
El caso también adquiere relevancia histórica debido a la antigüedad de la representación británica, establecida en Jerusalén desde el siglo XIX.