Se cumplen tres años del ataque del 7 de octubre, perpetrado por la organización terrorista Hamás contra Israel, que dejó 1.200 personas muertas y 251 secuestradas. La comunidad judía mantiene vivo el recuerdo de las víctimas junto con las secuelas de una tragedia que transformó el escenario mundial, la defensa de Israel y las tensiones en Medio Oriente.
Desde que se declaró un alto el fuego el año pasado, el panorama sigue siendo crítico y de máxima alerta para la nación hebrea que enfrenta una fuerte ola de antisemitismo. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha mantenido firme su objetivo de impedir que Hamás recupere capacidad ofensiva o gobierne Gaza, en el marco de un conflicto prolongado que ha cobrado la vida de más de 74.200 personas.
En medio de este escenario, Marcos Peckel, director ejecutivo de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia, analizó en entrevista con SEMANA las heridas que dejó la masacre. Señaló que el grupo terrorista mantiene una estrategia y un propósito claros: “aniquilar a Israel”, por lo que el país “no tiene más alternativa que mantenerse en lucha permanente”.

Peckel enfatizó que “la situación es compleja” y advirtió sobre la necesidad de “preguntarse por los resultados del liderazgo palestino, que ha sido un rotundo fracaso”. Esto se suma a recientes alertas de seguridad, como el intento de atentado contra un vuelo de Flydubai en el que viajaban pasajeros israelíes.
“Esto es lo que Israel enfrenta permanentemente: organizaciones destinadas a matar israelíes con el objetivo de aniquilar al Estado de Israel”, aseguró.
Frente a los esfuerzos por preservar la memoria y el giro geopolítico en la relación con Colombia —tras cuatro años en los que el gobierno de Gustavo Petro adoptó una postura de abierta confrontación ideológica, denunció un genocidio y cruzó líneas rojas diplomáticas—, Peckel observa un cambio radical de ambiente institucional de la mano de la administración de Abelardo De La Espriella, la cual ha priorizado el restablecimiento firme de los lazos con Tel Aviv.
SEMANA: Se cumplen tres años de la masacre del 7 de octubre, que se ha descrito como el peor acto contra la comunidad judía desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuál es el sentimiento hoy?
Marcos Peckel: Sí, el 7 de octubre fue definitivamente la peor masacre judía desde el Holocausto. Fue un día atroz, infame, en el que familias enteras fueron asesinadas en sus hogares, incluidos bebés. Además, 370 jóvenes que estaban en un festival de música fueron acribillados allí mismo.
Luego vino el drama de los secuestrados: 251 personas fueron tomadas como rehenes. Algunos estuvieron unos meses, mientras que otros permanecieron más de dos años en cautiverio en los túneles de Gaza.
La enseñanza de todo esto es que una organización como Hamás tiene como objetivo aniquilar a Israel. Está escrito en su carta fundacional y, por lo tanto, nunca va a cesar en sus intentos de lograrlo. Israel no tiene más alternativa que mantenerse en lucha permanente contra una organización como Hamás.
A pesar de la derrota que sufrió Hamás y de la situación calamitosa a la que condujo a la Franja de Gaza, sigue siendo un impedimento para que avance el plan de paz de 20 puntos presentado por el presidente Trump y avalado por el Consejo de Seguridad.
La situación es compleja. También hay que preguntarse por los resultados del liderazgo palestino, que ha sido un rotundo fracaso. Los palestinos cada vez están peor por privilegiar la violencia y rechazar propuestas de paz que estuvieron sobre la mesa y que Israel aceptó, como la de Bill Clinton en 2000 y otra presentada por el presidente Bush en 2008.

SEMANA: Esta conmemoración se da a muy pocos días del intento de ataque suicida al avión de Flydubai. ¿Cómo se conectan estos dos hechos?
M. P.: El atentado, menos mal evitado, contra el avión de Flydubai es parte de lo que Israel ha tenido que vivir desde su creación como Estado: intentos de organizaciones terroristas de matar israelíes y civiles inocentes.
Aún no sabemos las motivaciones ni quién está detrás del atentado de Flydubai, pero podemos dar gracias a Dios de que no pasó a mayores y de que se pudo evitar lo que, según las versiones, tenía pensado hacer el copiloto: estrellar el avión, ya fuera contra algún objetivo civil en Israel o simplemente provocando que murieran todos sus ocupantes, que sabemos que eran de Israel.
Esto es lo que Israel enfrenta permanentemente: organizaciones destinadas a matar israelíes con el objetivo de aniquilar al Estado de Israel.

SEMANA: ¿Qué impactos siente que tendrá este atentado?
M. P.: Es todavía muy pronto para establecer todos sus impactos, porque aún no conocemos con certeza quién estuvo detrás ni cuáles fueron sus motivaciones. Sin embargo, el intento demuestra que Israel continúa enfrentando amenazas de organizaciones que buscan atacar a civiles israelíes.

SEMANA: Han pasado tres años, pero las secuelas de lo que se vivió con esa masacre siguen muy vivas. ¿Cómo ha procesado la comunidad judía el luto y el dolor de una situación tan horrible, con secuestros, violaciones y asesinatos como los que se vivieron ese día?
M. P.: Preservar la memoria del 7 de octubre es otra de las tareas que tenemos los judíos, como otras que hemos tenido a lo largo de nuestra historia.
Lo hacemos a través de actos conmemorativos y, obviamente, hoy en día utilizamos mucho las redes sociales para mostrar lo que fue realmente esa tragedia.
También hay que decir que esta tragedia llevó a la situación actual en Gaza, dado que Hamás siempre utilizó a la población de Gaza como escudos humanos. Hay que lamentar también la muerte de civiles palestinos inocentes.
El 7 de octubre Israel fue atacado por Hamás, pero el 8 de octubre, un día después, fue atacado por Hezbolá desde Líbano, sin ninguna provocación. Ese movimiento de pinzas para tratar de liquidar a Israel, dirigido desde Teherán, fue lo que Israel enfrentó durante estos años.
Es una guerra que aún no termina. El 7 de octubre es un día que aún no termina; todavía tiene capítulos por escribir. La situación con Irán está inconclusa y Hezbolá no permite que Líbano avance, prospere o firme un acuerdo con Israel, que sería muy beneficioso para la población libanesa.
SEMANA: ¿Qué iniciativas de memoria se han realizado alrededor de esta tragedia?
M. P.: La preservación de la memoria se ha desarrollado principalmente mediante actos conmemorativos y campañas de divulgación. Las redes sociales también se han convertido en una herramienta importante para mostrar lo que ocurrió el 7 de octubre y mantener viva la memoria de las víctimas.
SEMANA: Desde el 7 de octubre se ha visto un evidente ascenso del antisemitismo en el mundo. ¿Cómo se combate este flagelo?
M. P.: La situación es compleja. En Colombia, por ejemplo, la postura del expresidente Gustavo Petro no solamente produjo un deterioro de las relaciones con Israel, sino que su retórica y sus expresiones cruzaron líneas rojas en una gran cantidad de ocasiones.
Fueron expresiones claramente antisemitas. Recordemos que fue acusado de antisemitismo por la enviada especial del Departamento de Estado. Incluso países como Alemania, que mantienen una diplomacia muy cuidadosa, rechazaron en su momento declaraciones de Petro.
Muchos de los antiguos funcionarios y personas cercanas al gobierno anterior, ahora que ya no están en el Gobierno, han desarrollado una campaña de incitación contra Israel y eso obviamente también repercute contra los judíos.
Nosotros vimos, por ejemplo, lo que pasó con los rescatistas israelíes que estuvieron aquí y que fueron víctimas de una campaña infame de mentiras por parte de personas allegadas al gobierno anterior.

SEMANA: ¿Usted siente que esa situación se vive en Colombia?
M. P.: Sí. El antisemitismo también se ha manifestado en Colombia, particularmente a través de discursos y campañas de incitación contra Israel que terminan repercutiendo sobre la comunidad judía.
La situación durante el gobierno anterior fue especialmente tensa debido a las declaraciones y decisiones relacionadas con Israel.
SEMANA: ¿Cómo ha cambiado la situación desde la llegada de Abelardo De La Espriella al poder, teniendo en cuenta la grave tensión que se vivió con Gustavo Petro?
M. P.: Abelardo De La Espriella, durante su campaña, fue claro en manifestar su apoyo a Israel, el restablecimiento de las relaciones, su apoyo a la comunidad judía y una nueva orientación de la política colombiana frente a Israel.
En su mes y medio de Gobierno, ya casi dos meses, precisamente cuando se cumplen tres años del 7 de octubre, ha sido muy rápido en el cumplimiento de sus promesas.
Las relaciones con Israel se restablecieron, se abrirá la embajada de Colombia en Jerusalén en los próximos días o semanas y todos los decretos antiisraelíes que había creado el gobierno anterior han sido rescindidos.
Colombia no está sola. En toda América Latina se están produciendo cambios. Gobiernos considerados antiisraelíes han perdido el poder, como en Chile y Bolivia, entre otros países.
Hay una ola de gobiernos proisraelíes por una razón: entienden que Israel es un gran aliado para los intereses básicos de América Latina, no solamente en la lucha contra el crimen organizado y en materia de seguridad, sino también por ser una democracia y compartir valores comunes.
Israel también ofrece cooperación en áreas que necesitan muchos países latinoamericanos, como agua, agricultura sostenible, energías renovables y ciberseguridad.
Colombia en este momento no está sola y, con lo que vimos en las elecciones en Brasil, podríamos ver también, aunque todavía no lo sabemos, si el 25 de octubre cae otro gobierno que ha sido hostil a Israel.

SEMANA: El Gobierno de Abelardo de la Espriella ha tomado decisiones muy simbólicas e importantes en términos diplomáticos frente a Israel, como el reconocimiento de la soberanía sobre los Altos del Golán y el anuncio de establecer la embajada de Colombia en Jerusalén. ¿Qué significado tiene eso para ustedes?
M. P.: Cada Estado tiene derecho a establecer su capital donde considere conveniente. El Gobierno colombiano de Abelardo De La Espriella lo dijo permanentemente durante la campaña: la embajada de Colombia quedaría en Jerusalén.
Colombia había tenido su embajada en Jerusalén hasta los años 80, en Jerusalén Occidental. Esperamos que esto se cumpla, como ha ocurrido con las demás promesas del presidente.
Colombia sería el décimo país de una pequeña ola de naciones que están trasladando su embajada en Israel a Jerusalén.

SEMANA: ¿Cómo se vivirá esta conmemoración del 7 de octubre en Colombia?
M. P.: Será una jornada centrada en preservar la memoria de las víctimas y recordar la gravedad de lo ocurrido. Para la comunidad judía, mantener viva la memoria del 7 de octubre es una responsabilidad histórica.
La conmemoración se realizará mediante actos de memoria y espacios para recordar a las víctimas, además de utilizar las redes sociales para mostrar lo que realmente ocurrió durante esa tragedia.
