En medio del polvo, el silencio y la incertidumbre, las labores de búsqueda continúan sin descanso. Cada minuto es valioso para los equipos de rescate y los familiares que esperan noticias de sus seres queridos, convencidos de que aún es posible encontrar sobrevivientes entre los restos de edificios y viviendas que colapsaron tras los fuertes movimientos telúricos que se presentaron en Venezuela.
Mientras el país vecino enfrenta una de las mayores emergencias de los últimos años, las tareas de remoción de escombros avanzan contrarreloj.
Para cientos de familias, cada señal de vida representa un motivo para mantener la esperanza, mientras los organismos de socorro trabajan sin descanso con el objetivo de encontrar a más sobrevivientes y brindar ayuda a quienes lo han perdido todo.
Aunque las posibilidades de rescatar personas con vida disminuyen con el paso de las horas, los expertos explican que no existe un tiempo límite exacto para sobrevivir bajo los escombros.
Todo depende de las condiciones en las que haya quedado atrapada la víctima, así como la existencia de espacios con aire, el acceso a agua, la gravedad de las heridas y la rapidez con la que sea localizada por los rescatistas.
De acuerdo con el delegado departamental de Cundinamarca, el capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas, en diálogo con SEMANA, no existe un tiempo exacto que determine cuánto puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros.
Sin embargo, explicó que “el límite biológico estándar para mantener la esperanza de encontrar supervivientes se sitúa habitualmente entre los 7 y 10 días”. Aun así, precisó que se han documentado casos excepcionales de personas rescatadas con vida después de 14 e incluso 21 días.
“La supervivencia sigue la ‘regla de los tres’ adaptada al entorno de confinamiento: 3 minutos sin aire, 3 días sin agua y 3 semanas sin comida. En la práctica, el factor limitante más estricto es la deshidratación", explicó el delegado a SEMANA.
Además, señaló que las primeras 24, 48 y 72 horas tras un terremoto son decisivas para encontrar sobrevivientes.
Entonces, durante el primer día, las probabilidades de rescatar con vida a personas atrapadas son muy altas; no obstante, con el paso de las horas disminuyen debido a la deshidratación, las lesiones y otras complicaciones médicas.
Después de las 72 horas, las posibilidades de supervivencia se reducen considerablemente, por lo que insistió en la importancia de un desplegue de equipos especializados de búsqueda y rescate para aprovechar lo que consideró como una “ventana crítica”.
El experto explicó que las posibilidades de que una persona sobreviva bajo los escombros no dependen únicamente del tiempo que permanezca atrapada. Existen varios factores que influyen directamente en su estado, por lo que cada rescate representa un escenario diferente y debe evaluarse de manera individual por los equipos especializados.
Uno de los aspectos más importantes es que la víctima haya quedado dentro de un pequeño espacio libre entre los restos de la estructura, según el capitán. Estas cavidades pueden formarse cuando el edificio colapsa y permiten que la persona conserve un área con suficiente aire para mantenerse con vida mientras es rescatado.
Asimismo, precisó que la disponibilidad de agua y la gravedad de las lesiones sufridas durante el derrumbe son determinantes. Una persona con heridas leves y acceso a alguna fuente de agua tendrá mayores probabilidades de resistir durante más tiempo que alguien con lesiones graves o sin posibilidad de hidratarse.
Las condiciones del clima, como el calor intenso o el frío extremo, también pueden acelerar el deterioro del organismo.
El especialista agregó que la edad, el estado de salud previo y la capacidad de mantener la calma también influyen en las posibilidades de supervivencia.
Permanecer tranquilo ayuda a reducir el esfuerzo físico y el consumo de oxígeno, un recurso que puede resultar decisivo mientras los equipos de búsqueda trabajan contrarreloj para localizar a las víctimas.