Medios estadounidenses confirmaron la salida de Katie Zacharia como portavoz de prensa de la Casa Blanca, apenas cinco días después de asumir el cargo. La decisión se conoció luego de que el presidente Donald Trump cuestionara públicamente su continuidad, en medio de la polémica por sus credenciales profesionales y las críticas que recibió tras su primera comparecencia ante los periodistas.
El mandatario se refirió a la situación este viernes, 16 de octubre, cuando habló con periodistas en los jardines de la Casa Blanca antes de viajar a Georgia.
Según la agencia Associated Press, Trump explicó que había conversado con Zacharia y le había planteado si realmente necesitaba soportar las presiones del cargo. “Creo que estarás mejor siendo feliz”, relató el presidente al describir el consejo que le dio a su colaboradora.
También señaló que quería que tuviera una buena vida y cuestionó si debía continuar enfrentándose a las críticas recibidas durante sus primeros días como portavoz.
Durante sus declaraciones ante los periodistas antes de viajar a Georgia, Trump defendió a su portavoz frente a las críticas recibidas y aseguró que había hablado con ella sobre la posibilidad de continuar en el puesto. “Le dije: ‘Sinceramente, si yo fuera tú, me lo replantearía’”, afirmó el mandatario, según la agencia EFE.
Aunque Trump no anunció formalmente su destitución, dejó abierta la posibilidad de que Zacharia abandone el puesto. El presidente afirmó que volvería a conversar con ella después de su viaje y que entonces podría tomar una decisión sobre su futuro en la administración.
La controversia que rodea a la funcionaria comenzó con su primera comparecencia ante la prensa, celebrada el martes, 13 de octubre. Su intervención duró aproximadamente 14 minutos y estuvo marcada por vacilaciones y una participación limitada de los periodistas, que formularon apenas tres preguntas.
El principal cuestionamiento surgió por sus credenciales profesionales. Zacharia estudió Derecho en la Universidad Pepperdine, en California, pero reconoció que no aprobó el examen de habilitación necesario para ejercer como abogada en Estados Unidos.
Pese a ello, había sido presentada públicamente con esa profesión, lo que desencadenó cuestionamientos sobre la precisión de su trayectoria profesional.