El mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales para asumir un cuarto periodo al frente del gobierno, derrotando al candidato de la derecha conservadora, Flávio Bolsonaro.
El histórico líder de la izquierda, quien cumplirá 81 años, selló su triunfo tras una intensa campaña política, consolidándose como el presidente democrático con mayor tiempo de gestión en la historia de la nación sudamericana. Lula da Silva fue reelegido para asumir un inédito cuarto mandato presidencial en Brasil.
Tras la confirmación de los resultados oficiales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la legitimidad del certamen electoral y rechazó el desenlace de las urnas.
El mandatario estadounidense sostuvo ante los medios que el desarrollo del proceso democrático brasileño careció de transparencia. “No tomé lados, pero parecía otra elección arreglada, francamente. Vi la elección y me pareció tan corrompida y terrible”, afirmó el presidente estadounidense Donald Trump sobre las elecciones en el país sudamericano.
Adaptación de campaña y trayectoria del mandatario brasileño
La victoria del oficialismo requirió un giro en la comunicación política del candidato de izquierda tras quedar relegado en la primera vuelta por detrás de la opción conservadora.
Para revertir la tendencia frente a un electorado altamente conectado y polarizado, la campaña reestructuró su presencia en redes sociales e incrementó la interacción directa en plataformas digitales, superando el desgaste propio de una contienda reñida. Lula da Silva reconfiguró su presencia en plataformas digitales tras verse superado por la derecha en la primera vuelta.
La trayectoria del presidente abarca desde sus orígenes como obrero y dirigente sindical en la década de 1970 hasta su llegada al Palacio de Planalto en 2003 y sus posteriores mandatos.
A pesar de haber enfrentado procesos judiciales anulados por la justicia y el cuestionamiento constante de los sectores opositores, el jefe de Estado encaró el nuevo proceso electoral con la premisa de preservar la estabilidad institucional. Con esta elección, el mandatario amplía su figuración en la política de la región al asumir un nuevo periodo presidencial.