El Pentágono ordenó este martes, 24 de marzo, el despliegue de varios miles de paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada en Oriente Medio, informó The Washington Post citando a dos funcionarios estadounidenses y una tercera persona familiarizada con la medida, quienes hablaron bajo condición de anonimato con el medio estadounidense.
La orden llega mientras el presidente Donald Trump continúa con una escalada significativa en la guerra contra Irán y se niega a descartar el envío de tropas a territorio iraní. Según el Post, las órdenes escritas fueron aprobadas para soldados de la 1.ª Brigada de Combate de la división y del cuartel general de la 82.ª en Fort Bragg, Carolina del Norte.
Muchos de los efectivos forman parte de la Fuerza de Respuesta Inmediata de la división, una unidad entrenada para desplegarse con apenas 18 horas de preaviso en misiones que incluyen la toma de aeródromos e infraestructura crítica, el refuerzo de embajadas y la facilitación de evacuaciones de emergencia.
A principios de mes, cuando Trump aprobó la campaña de bombardeos sostenidos contra Irán, la unidad de mando de la 82.ª se retiró abruptamente de un ejercicio de entrenamiento en Fort Polk, Luisiana, lo que desató semanas de especulaciones sobre su posible incorporación al conflicto en Medio Oriente.
La semana pasada, funcionarios estadounidenses ya habían confirmado al Post que el Pentágono elaboraba planes para enviar soldados de la división a zonas clave de Irán, aunque sin precisar si la administración del mandatario republicano los aprobaría.
El despliegue de paracaidistas se produce en paralelo al acercamiento a la región de tres buques de guerra que transportan unos 4.500 soldados del Grupo Anfibio de Ataque de Trípoli, incluida la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines con base en Okinawa, Japón, una fuerza especializada de unos 2.200 efectivos con un batallón de infantería de aproximadamente 800 soldados.
El elemento más revelador del informe del Post es el objetivo que la administración estaría considerando sería la isla de Kharg, un enclave iraní en el Golfo Pérsico desde el cual Teherán exporta alrededor del 90% de su petróleo. Según funcionarios estadounidenses citados por el diario, las fuerzas terrestres probablemente podrían tomar la isla con rapidez, pero tendrían que soportar un bombardeo constante de drones y misiles iraníes mientras permanecieran allí.
De concretarse, según el medio, la toma de Kharg representaría la operación terrestre más audaz del conflicto hasta ahora y tendría consecuencias inmediatas sobre el mercado global de petróleo, que ya opera con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado.
El precio del Brent superó los 103 dólares por barril la semana pasada tras el ataque a South Pars, el mayor yacimiento de gas de Irán, un ataque que fue realizado por Israel con respaldo de los Estados Unidos, que posteriormente criticó la acción.
Trump, consultado sobre la posibilidad de enviar tropas a territorio iraní, se negó a descartarlo. “Estamos en negociaciones ahora mismo”, dijo el martes desde el Despacho Oval, al tiempo que afirmó que Irán “militarmente está acabado”.
Teherán ha negado estar en conversaciones para poner fin a la guerra, que entra en su cuarta semana.