Uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos entre Estados Unidos y Canadá abrió finalmente sus puertas este lunes, pero lo hizo en medio de una relación bilateral marcada por las tensiones comerciales y los desacuerdos con el presidente Donald Trump.
Se trata del puente internacional Gordie Howe, una estructura de 2,4 kilómetros que conecta la ciudad estadounidense de Detroit, en Michigan, con Windsor, en la provincia canadiense de Ontario. La obra tuvo un costo cercano a los 4.500 millones de dólares y busca facilitar uno de los corredores comerciales más importantes de América del Norte.
La inauguración ocurre apenas meses después de que Trump afirmara que no permitiría la apertura del puente, argumentando que Estados Unidos estaba siendo tratado de manera injusta dentro del acuerdo que permitió desarrollar el proyecto.
El mandatario cuestionó públicamente la iniciativa en febrero y abrió un nuevo frente de fricción con Ottawa en un momento en que ambos países ya enfrentaban diferencias por la política arancelaria impulsada desde la Casa Blanca.
El puente fue financiado íntegramente por Canadá, que asumió los costos de construcción bajo un acuerdo firmado en 2012. A cambio, una vez recupere la inversión realizada, compartirá con Michigan los ingresos obtenidos por los peajes.
Considerado un proyecto estratégico para las cadenas de suministro norteamericanas, el cruce une dos de las regiones industriales más importantes del continente. Por el corredor Detroit-Windsor circula una parte significativa del comercio bilateral entre ambos países, especialmente en sectores como la industria automotriz.
Aunque Washington y Ottawa alcanzaron recientemente un acuerdo para permitir la apertura del puente, las tensiones políticas terminaron afectando los actos protocolarios previstos para celebrar la obra.
El gobierno canadiense decidió cancelar una ceremonia binacional y optó por realizar una conmemoración exclusivamente canadiense, una decisión que reflejó el deterioro de la relación entre ambos aliados históricos.
Trump reaccionó el viernes a través de sus redes sociales y aseguró que no le preocupaba la ausencia de Estados Unidos en los festejos. “Estoy bien con eso”, escribió el mandatario, quien además aprovechó para insistir en que Canadá está pagando “aranceles sustanciales” a Estados Unidos.
La apertura del puente representa un hito para ambos países después de más de una década de negociaciones, debates políticos y retrasos. También se convierte en un símbolo de la compleja relación entre Washington y Ottawa durante el segundo mandato de Trump, marcada por disputas comerciales y diferencias sobre el futuro de la integración económica norteamericana.