La cadena hotelera española Meliá anunció este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el cese inmediato de operaciones en 15 de sus 34 hoteles en Cuba, todos ellos propiedad de GAESA, el conglomerado militar cubano que la administración Trump ha puesto en el punto de mira de sus sanciones.
La decisión se produce un día después de que Iberostar anunciara una medida similar con 12 de sus 18 hoteles en la isla, y a tres días del plazo fijado por Washington para que las empresas extranjeras que operaran activos de GAESA abandonaran sus operaciones o se enfrentaran a fuertes sanciones económicas.
En un comunicado remitido a la CNMV, la compañía de la familia Escarrer señaló que la decisión responde a “una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión” de su filial portuguesa Ilha Bela, que incluyen el contexto “geopolítico, social, legal y económico” de Cuba.
La cadena precisó que la mayoría de los 15 hoteles afectados se encuentran actualmente cerrados por los problemas energéticos y la caída de demanda que sufre la isla, lo que diluye el impacto económico inmediato de la salida.
Entre los hoteles que dejan de operar figuran algunos de los establecimientos más emblemáticos del turismo cubano, como los resorts Paradisus Varadero, Paradisus Río de Oro y Paradisus Los Cayos, así como el Meliá Cayo Santa María, el Meliá Las Dunas y varios establecimientos bajo las marcas Sol en destinos de playa. Los 19 hoteles restantes que Meliá opera en Cuba, propiedad de sociedades vinculadas al Ministerio de Turismo y no a GAESA, no se ven afectados por la decisión.
El movimiento de Meliá e Iberostar es parte de una retirada en cascada del sector hotelero internacional de los activos militares cubanos. La canadiense Blue Diamond fue la primera en dar el paso el viernes pasado, aunque desvinculó su decisión de las sanciones estadounidenses y la atribuyó al deterioro operativo en la isla y la reducción de vuelos desde Canadá, su principal mercado emisor.
El plazo del 5 de junio fijado por Trump es el último capítulo de una escalada de presión económica contra el gobierno cubano que incluye el bloqueo petrolero de facto impuesto desde enero, nuevas sanciones contra estructuras vinculadas a GAESA y amenazas explícitas de intervención militar. Washington ha argumentado que las empresas que operan hoteles del conglomerado militar estarían financiando directamente al aparato represivo del régimen.
El mercado recibió el anuncio con relativa calma. Las acciones de Meliá subían un 0,8% casi una hora después de la comunicación a la CNMV, lo que refleja que los inversores ya habían descontado la salida.
Los títulos acumulan una revalorización del 71,4% en lo que va de año, aunque retrocedieron un 7% en las dos últimas semanas tras el ultimátum estadounidense a las hoteleras extranjeras en Cuba.