Partido Demócrata
Desde el lado opuesto al Gobierno de Donald Trump, los demócratas arrancan con ventaja. Como es usual para las elecciones de mitad de mandato, la oposición suele perfilarse como favorita y lograr grandes objetivos. Los republicanos tienen hoy 53 de los 100 escaños del Senado, y los demócratas necesitan voltear cuatro para recuperar esa mayoría en una votación en la que se elegirán 35 puestos. Para la Cámara, se escogerá al total de los representantes nacionales y también parten liderando.
“Históricamente, el partido del presidente en ejercicio suele perder la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato. Eso se da por descontado. Pero la variable aquí es que muy probablemente los demócratas recuperen un espacio político mucho más amplio del que se podría esperar. Es decir, no solamente podrían quedarse con el control de la Cámara de Representantes, sino hacerlo con una mayoría muy amplia”, le asegura a SEMANA el analista político demócrata Javier Maza.
En el sondeo de Reuters/Ipsos, los votantes registrados prefieren a los demócratas sobre los republicanos por 47 a 36 por ciento en el voto genérico al Congreso. En ese mismo sondeo, 46 por ciento de los demócratas dice estar muy entusiasmado con votar, frente a 30 por ciento de los republicanos. Además, 73 por ciento de los votantes dice que su costo de vida va en mala dirección, y 37 por ciento que los demócratas tienen un mejor enfoque económico, frente a 33 de los republicanos.
El modelo de Nate Silver les asigna 95 por ciento de probabilidad de ganar la Cámara y 75 por ciento de ganar el Senado. Según los promedios de Silver Bulletin, los candidatos demócratas lideran en Texas, Ohio, Alaska y Maine, pero el propio análisis advierte que todas esas ventajas están a un error de encuesta normal de revertirse.
Desde el Capitolio, los líderes demócratas han apostado por un mensaje centrado en logros y controles. Chuck Schumer, en el Senado, lo resume en tres temas: costos, corrupción y caos. Por su parte, Hakeem Jeffries, en la Cámara, podría ser el primer presidente afroestadounidense de ese organismo en la historia en caso de lograr la victoria electoral y ser elegido por sus compañeros.
“Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, van a investigar a Trump; es decir, hasta cuánto gasta en papel higiénico en la Casa Blanca. Eso ya está anticipado. Además, no hace falta esperar mucho para que se plantee un tercer impeachment. Sería un récord histórico en Estados Unidos. Ya se ha hablado de esa posibilidad y aparece entre los objetivos políticos de los demócratas”, dice Maza.
De cara a las elecciones presidenciales de 2028, estos comicios son cruciales. “Está tomando mucha fuerza nuevamente la posibilidad de que Kamala Harris sea candidata, al igual que el gobernador de California, Gavin Newsom. Aunque parece que Kamala podría tener una posibilidad bastante grande”, asegura el analista.
En este escenario, los demócratas llegan a las urnas como favoritos para recuperar la Cámara, pero sin una ventaja asegurada en el Senado. Para el Partido Demócrata, el resultado definirá si pueden convertir el rechazo al Gobierno Trump en control del Congreso, así como un contrapoder en los años que le quedan al mandatario y perfilarse como una opción de gobierno.
Partido Republicano
Esta colectividad llega a las elecciones de este martes 3 de noviembre sitiada por una crisis de popularidad por cuenta del Gobierno Trump. Al acumular casi seis años en el poder, evidencia un desgaste grande, que se ha visto incrementado por las radicales posiciones del presidente en temas sensibles como la migración y las guerras extranjeras, pero también por falta de resultados en la mejoría económica del país.
El síntoma más relevante de que los republicanos no pasan por su mejor momento es la popularidad del presidente Trump, que, según el sondeo de Reuters/Ipsos, está en el 32 por ciento de aprobación, apenas un punto por encima de su mínimo histórico, que se dio hace una semana. Pero no es solo disgusto hacia el mandatario, sino hacia el partido. En ese mismo sondeo, los votantes registrados prefieren a los demócratas con 47 puntos porcentuales sobre 36.
Específicamente, los modelos de pronóstico dan ventaja a los demócratas en ambas cámaras a cinco días de las elecciones. El modelo de Nate Silver les asigna 95 por ciento de probabilidad de ganar la Cámara de Representantes y 75 por ciento de triunfar en el Senado, volteando estados baluartes del trumpismo como Texas, Ohio, Alaska y Maine. Si finalmente terminara ocurriendo este escenario, las cosas se podrían complicar bastante para los más de dos años que le restan a Trump.
“Existe una preocupación frente al rumbo que ha tomado el Partido Demócrata. Algunos de sus sectores más radicales han concentrado su discurso en la confrontación política, las guerras culturales y la oposición permanente al presidente Donald Trump, dejando en segundo plano asuntos que realmente preocupan a los estadounidenses, como la economía, el costo de vida, la seguridad y la inmigración”, asegura Cristhian Mancera, presidente del Consejo Comunitario del Área 11 del condado de Miami-Dade.
Desde la Casa Blanca, el presidente Trump hizo campaña con una oferta económica directa. El primero de octubre prometió un cheque de 5.000 dólares a todos los adultos si los republicanos ganan la Cámara y el Senado. Un sondeo de Reuters/Ipsos de septiembre mostró que 63 por ciento de los estadounidenses desaprobaba esa oferta, entre ellos cuatro de cada diez republicanos. También terminó ofreciendo dinero por información de personas que intentaran comprar votos.
“Si el Partido Demócrata consigue el control de ambas cámaras del Congreso, el presidente Trump enfrentaría un escenario político mucho más complejo, caracterizado por un Gobierno dividido y mayores dificultades para avanzar en su agenda legislativa. Tendría que negociar con una oposición que ha mantenido profundas diferencias con su administración en temas como inmigración, economía, seguridad nacional y política exterior”, asegura Mancera en su análisis en SEMANA.
Pero el escenario también se complica con miras a las elecciones presidenciales de 2028, cuando, sin Trump, el próximo candidato republicano tendrá el lastre de cargar con los éxitos y fracasos de la actual administración. Según Mancera, lo clave para dichos comicios “será recuperar la confianza de los ciudadanos mediante propuestas concretas, responsabilidad institucional y resultados verificables”.
En medio de una marea en contra llegan los republicanos a las elecciones de este 3 de noviembre, con los comicios como plebiscito de aprobación sobre el presidente Trump en muchos estados. Más que conservar el control de ambas cámaras, puede terminar siendo una maniobra de contención de daños para que los republicanos puedan llegar con margen de maniobra a 2028 y tratar de conservar el poder, con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, como favoritos para suceder a Trump.