La Policía de República Checa recuperó el cráneo de Santa Zdislava de Lemberk, una reliquia venerada por miles de fieles y que había sido robada esta semana de la basílica de San Lorenzo y Santa Zdislava, ubicada en la localidad de Jablonné v Podještědí, a unos 110 kilómetros de Praga.
El robo ocurrió el miércoles y quedó registrado en cámaras de seguridad, donde se observa a un hombre tomando la reliquia y huyendo del templo. El cráneo, conservado en una caja dorada desde 1908, era exhibido en una de las capillas laterales de la basílica y constituía uno de los principales objetos de veneración del santuario.
La recuperación fue confirmada por la fiscal Veronika Klapková, citada por medios locales. El sospechoso fue detenido el jueves y confesó haber cometido el robo. Según las autoridades, el hombre aseguró que planeaba arrojar la reliquia a un río.
Los investigadores explicaron que el acusado cubrió el cráneo con hormigón, por lo que especialistas trabajan ahora en extraerlo cuidadosamente para evitar daños a la pieza, considerada de valor incalculable por su importancia histórica y espiritual.
De acuerdo con la Policía checa, el hombre enfrenta cargos por robo, vandalismo y daños a la propiedad, delitos que podrían derivar en una condena de hasta ocho años de prisión.
Las autoridades también señalaron que el sospechoso no buscaba vender la reliquia, sino que le molestaba que el cráneo estuviera expuesto separado del resto del cuerpo de la santa.
La basílica de San Lorenzo y Santa Zdislava fue construida en el lugar donde originalmente descansaban los restos de Santa Zdislava de Lemberk. La tumba fue abierta solemnemente en 1701 y los restos fueron trasladados a un lugar más destacado dentro del templo.
Desde entonces, el cráneo permanecía expuesto como una de las reliquias religiosas más importantes de la región y uno de los principales motivos de peregrinación para los fieles.
Santa Zdislava de Lemberk fue una noble nacida en el siglo XIII, reconocida por su labor con los pobres, enfermos y peregrinos en la región de Bohemia. Fue canonizada en 1995 por el papa Juan Pablo II y, desde entonces, su figura se consolidó como símbolo de fe y caridad en República Checa.
Aunque el robo de reliquias religiosas es poco frecuente en el país, en los últimos años se han reportado algunos intentos de hurto debido al valor histórico y simbólico de estos objetos.
Antes de que se confirmara la recuperación del cráneo, el arzobispo de Praga, Stanislav Přibyl, había pedido públicamente al responsable devolver la reliquia y advirtió que, de no hacerlo, podría enfrentar “una maldición u otra desgracia”, según medios locales.