La fiscalía de Potsdam, cerca de Berlín, en Alemania, presentó cargos contra un pediatra alemán acusado de haber abusado sexualmente de menores en al menos 130 casos durante más de once años, en uno de los casos de abuso infantil más graves registrados en el país germano en décadas, desatando la indignación de los ciudadanos en redes sociales, pidiendo justicia.
La mayor parte de los abusos habrían ocurrido en el ejercicio de su profesión en hospitales de las localidades de Rathenow y Nauen, en el estado de Brandeburgo, al este del país, según las denuncias realizadas por las víctimas y sus familias en casos donde las pesquisas policiales han permitido identificar hasta el momento a cuatro víctimas, todas ellas entre los 17 y los 19 años.

Según la fiscalía, los hechos se habrían extendido entre el 1 de diciembre de 2013 y el 5 de mayo de 2025, un período de casi doce años durante el cual el acusado tuvo acceso a pacientes menores de edad en su condición de médico. El imputado se encuentra en prisión preventiva desde noviembre pasado, cuando fue detenido tras la denuncia de la madre de uno de los presuntos menores afectados.

A partir de esa primera denuncia, la fiscalía amplió la investigación para determinar si existían otras víctimas. El análisis del material informático incautado al acusado arrojó indicios suficientes de que los abusos habían sido sistemáticos y se habrían repetido a lo largo de los años, lo que llevó a la acusación formal por 130 casos. La Audiencia Provincial de Potsdam deberá decidir ahora cuándo se abre el proceso judicial contra el imputado.
Según las revelaciones de las autoridades, el sospechoso afirmaba formar parte de la Unidad de Educación Sexual y Prevención de Contagios de Transmisión Sexual, y habría aprovechado dicha circunstancia para realizarles tocamientos injustificados bajo la excusa de efectuar exploraciones ginecológicas y mamarias, explica la acusación contra el pediatra.

Havelland Kliniken, un grupo que gestiona varios hospitales en la región, incluido el de Rathenow, ha declarado que las acusaciones están socavando la confianza de los pacientes y ha habilitado una línea telefónica directa para que la gente llame con información confidencial. Los fiscales guardaron silencio sobre el caso durante meses y no proporcionaron más detalles al anunciar los cargos el miércoles.

El caso ha generado consternación en Alemania por la posición de confianza que ocupaba el acusado y por el largo período de más de una década durante el cual habría actuado sin ser detectado por las instituciones hospitalarias donde ejercía.
