Una jueza federal de los Estados Unidos impidió que la administración del presidente Donald Trump aplicara una nueva orden ejecutiva que limitaba quiénes reúnen los requisitos para obtener la ciudadanía por nacimiento, una de las medidas y propuestas más polémicas del gobierno para detener los incentivos a los inmigrantes ilegales.
Esta medida frustra el último intento del presidente Donald Trump de restringir este derecho constitucional, tras el rechazo de la Corte Suprema de Estados Unidos de su intento anterior, aunque se cree que la administración seguirá intentando impulsar dicha medida.
La jueza federal de distrito Deborah Boardman emitió una orden judicial preliminar tras una apelación presentada por grupos de derechos humanos que impugnaron la orden ejecutiva de Trump del 6 de agosto.
La orden estaba dirigida a quienes, según Trump, ingresan al país con el pretexto de hacer turismo, cuando en realidad su intención es dar a luz y lograr un arraigo con el país y que sus potenciales hijos tengan por derecho la ciudadanía estadounidense, algo que ha sido blanco de críticas de parte de la administración.
“La Corte Suprema se ha pronunciado: los niños de la clase certificada son ‘ciudadanos por nacimiento’”, escribió la jueza de Maryland en su fallo de 35 páginas. Además, agregó que la orden del presidente de agosto “es casi con toda seguridad inconstitucional”, según se manifestó.
Grupos defensores de los derechos de los inmigrantes celebraron la decisión, que significa un nuevo revés judicial para el mandatario. “En lo que respecta a atacar la ciudadanía por nacimiento, la administración de Trump ha perdido ante este tribunal, ha perdido ante la Corte Suprema y ha vuelto a perder hoy”, dijo Shana Khader, directora jurídica de We Are CASA, un grupo con sede en Maryland.
En su primera orden ejecutiva sobre el tema, Trump afirmó que los niños nacidos de padres que se encuentran indocumentados en Estados Unidos o con visas temporales no se convertirían automáticamente en ciudadanos estadounidenses.
Los tribunales de primera instancia bloquearon esa medida, al dictaminar que, en virtud de la enmienda 14 de la Constitución, casi todas las personas nacidas en territorio estadounidense son ciudadanos estadounidenses. La Corte Suprema estuvo de acuerdo.
Los esfuerzos del presidente por restringir la ciudadanía por nacimiento forman parte de su campaña más amplia para limitar la inmigración, que incluye la expulsión de millones de migrantes indocumentados y la eliminación de las protecciones contra la deportación para los nacionales de más de una docena de países.
Con información de AFP.