La Primera Guerra Mundial fue uno de los conflictos más devastadores del siglo XX, con millones de víctimas en todo el mundo. Estados Unidos fue la última gran potencia en sumarse a la guerra, al declarar su entrada el 6 de abril de 1917.
Su participación resultó clave para el desenlace del conflicto. Aunque el país no sufrió grandes pérdidas en su flota de guerra, sí registró golpes significativos, especialmente en el ámbito marítimo.
Algunos de los buques afectados eran de gran importancia por su capacidad militar y tamaño.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del guardacostas estadounidense USCGC Tampa. Este buque, que transportaba a más de 100 marineros, fue hundido por un submarino alemán en 1918, hacia el final de la guerra.
En el ataque murieron 131 personas, convirtiéndose en la mayor pérdida de vidas para Estados Unidos en el mar durante este conflicto. Sus restos permanecieron desaparecidos durante más de un siglo en el fondo del océano.
Sin embargo, esta semana, la Guardia Costera de Estados Unidos anunció que un equipo de buzos británicos logró localizar el naufragio el pasado fin de semana, a unos 91 metros de profundidad y a aproximadamente 80 kilómetros de la costa de Cornualles, Reino Unido.
El hallazgo fue realizado por el grupo de buceo técnico Gasperados, un equipo voluntario que colabora con historiadores e investigadores en la búsqueda de naufragios en el Reino Unido. Según informaron, llevaban tras la pista del Tampa desde 2023.
“Este descubrimiento es el resultado de tres años de investigación y exploración. El Tampa tiene una enorme importancia para Estados Unidos y para los familiares de todos los que fallecieron ese día. Por fin se conoce su lugar de descanso final”, declaró Steve Mortimer, líder del equipo de buceo, en una publicación de Facebook.
“Encontrar el Tampa no fue algo que ocurrió solo el fin de semana pasado. Este fue el décimo viaje para explorar posibles objetivos y todos —capitán, tripulación, investigador, enlace o buzo— tuvieron un papel importante. ¡Seguimos emocionados! ¡Lo logramos!”, decía otra publicación en redes sociales.
“Cuando el Tampa se hundió con toda su tripulación en 1918, dejó una profunda huella en nuestro servicio”, declaró el comandante de la Guardia Costera, el almirante Kevin Lunday, en un comunicado.
“Localizar los restos del naufragio nos conecta con su sacrificio y nos recuerda que la devoción al deber perdura”.
La entidad estadounidense declaró que elabora planes para explorar más a fondo los restos del naufragio con el uso de sistemas autónomos y robótica.