En el mundo se estima que existen entre 3.000 y 3.150 billonarios, es decir, personas con fortunas superiores a los 1.000 millones de dólares.
Cuando se habla de grandes riquezas, normalmente vienen a la mente nombres como Elon Musk o Jeff Bezos, quienes suelen encabezar las listas de multimillonarios elaboradas por Forbes.
Sin embargo, las enormes fortunas están asociadas principalmente a patrimonios personales y al valor de compañías cuyas familias, aunque se benefician de esos recursos, no suelen aparecer como propietarias directas.
Por eso la familia Walton, heredera del imperio de Walmart y considerada una de las dinastías más ricas del planeta, no suele estar en el radar.
La historia de su fortuna se remonta a la década de 1960, cuando Sam y Bud Walton fundaron la primera tienda de Walmart en Arkansas, Estados Unidos.
Su modelo de negocio revolucionó el comercio minorista al apostar por grandes superficies con precios bajos, ubicadas principalmente en zonas rurales y ciudades medianas, donde había poca competencia y una creciente clase media en busca de productos económicos.
Décadas después, Walmart se ha consolidado como el minorista más grande del mundo y, según Forbes, cerca del 45 % de las acciones de la compañía permanece en manos de siete herederos directos de los Walton: Rob, Jim y Alice —los tres hijos vivos de Sam Walton—, además de Christy Walton, viuda de John Walton; Lucas Walton, nieto del fundador, y Ann y Nancy Walton, hijas de Bud Walton.
Dentro del clan, Rob Walton destaca como una de las figuras más influyentes y adineradas. El empresario ha llegado a ubicarse entre las diez personas más ricas del mundo gracias a su participación accionaria en Walmart.
Actualmente, la compañía cuenta con más de 10.750 establecimientos en 19 países y emplea a más de dos millones de personas, la mayoría en Estados Unidos. Su tamaño la convierte no solo en la mayor cadena minorista del planeta, también en uno de los empleadores privados más grandes del mundo.
La fortuna familiar también se expandió gracias a alianzas fuera del negocio minorista. Uno de los casos más relevantes es el de Ann Walton, casada con el magnate estadounidense Stan Kroenke, propietario de equipos como Los Angeles Rams, Arsenal FC, Denver Nuggets, Colorado Avalanche, Colorado Rapids y Colorado Mammoth.
Tras la muerte de Sam Walton en 1992, su hijo Rob asumió la presidencia de Walmart y permaneció en el cargo hasta 2015. Actualmente, la empresa es presidida por su yerno, Greg Penner.
Además, la familia ha fortalecido su presencia en el deporte profesional. En 2022, Rob Walton lideró la compra de los Denver Broncos por 4.700 millones de dólares, una de las adquisiciones más costosas en la historia de la NFL.
En conjunto, se estima que la fortuna acumulada de la familia Walton supera los 267.000 millones de dólares, una cifra que la ubica entre las familias más ricas e influyentes del mundo.