Los sismos hacen parte de la vida cotidiana de Colombia. Aunque muchos pasan desapercibidos, el país registra miles de movimientos telúricos cada mes, debido a su ubicación sobre una compleja red de placas tectónicas.
Para los expertos, la pregunta no es si volverá a ocurrir un terremoto de gran magnitud, sino cuándo sucederá.
Las ciudades con mayor amenaza sísmica
De acuerdo con los estudios de amenaza sísmica desarrollados en Colombia, las regiones ubicadas sobre la cordillera Occidental, la cordillera Central y parte del sur del país presentan los niveles más elevados de riesgo.
Ciudades como Cali, Popayán, Pasto, Armenia, Pereira y Bucaramanga figuran entre las áreas más expuestas por su cercanía con importantes sistemas de fallas geológicas y zonas de subducción.
Bogotá también se encuentra en una región donde puede ocurrir actividad sísmica significativa, aunque su nivel de amenaza es inferior al de algunas ciudades del occidente colombiano.
Uno de los fenómenos que más llaman la atención de los científicos es el llamado Nido Sísmico de Bucaramanga, localizado bajo el departamento de Santander.
La investigadora Martha Liliana Calvache, quien fue directora del Servicio Geológico Colombiano (SGC), explicó a El País que esta zona concentra una actividad sísmica excepcional por la interacción de estructuras geológicas profundas.
Los estudios científicos han identificado allí una concentración de sismos entre los 140 y 180 kilómetros de profundidad, convirtiéndolo en uno de los nidos sísmicos más activos del planeta.
La región registra decenas de movimientos diarios, muchos de ellos imperceptibles para los habitantes.
La experiencia histórica demuestra la vulnerabilidad del país frente a estos fenómenos.
Terremotos como el de Popayán en 1983, el de Murindó en 1992 o el del Eje Cafetero en 1999 dejaron cientos de víctimas, miles de viviendas destruidas y profundas consecuencias económicas y sociales.
¿Existe forma de predecir un terremoto?
Uno de los aspectos que más preocupan a la ciudadanía cada vez que se registra un temblor fuerte es la posibilidad de anticipar un gran evento sísmico.
No obstante, la comunidad científica coincide en que actualmente no existe ninguna tecnología capaz de determinar con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto; pero sí es posible identificar las zonas con mayor amenaza, estudiar el comportamiento de las fallas geológicas y fortalecer los sistemas de monitoreo para reaccionar con mayor rapidez cuando ocurre un evento.
Ante la imposibilidad de predecir un terremoto, los especialistas coinciden en que la mejor estrategia es la preparación ciudadana.
Por esta razón, el Servicio Geológico Colombiano y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres insisten en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención.