Colombia lleva varios años trabajando en la normativa necesaria para tener una infraestructura que soporte un terremoto como el que sucedió el pasado 10 de agosto de 7,4 en la escala de Richter.
En 2010 se expidió la Norma Sismo Resistente NSR-10, que establece los estándares mínimos que deben cumplir los constructores para evitar que colapsen las edificaciones, teniendo en cuenta que Colombia se encuentra en una zona geológica de alta intensidad.
La pregunta sobre si el país estaba preparado para un evento como este no es fácil de responder, según los expertos, porque, aunque hay estructuras que han venido cumpliendo los estándares, sigue habiendo informalidad que lleva a que algunas edificaciones no sean confiables.
Aunque se trata de una cadena en la que se deben utilizar los mejores elementos y seguir unos estándares mínimos, el cemento es un punto central. Carlos Mario Gómez, director de Asesoría Técnica de Argos Latam, aseguró que una de las debilidades que se pudo haber presentado en el terremoto con origen en Chocó es que Colombia tiene una tradición de autoconstrucción que pudo haber llevado a que algunas edificaciones tuvieran una baja calidad técnica.
“Cuando se compara el número de metros cuadrados licenciados o de unidades licenciadas que se dieron en el censo de 2005 con el de 2018, se encuentra que el 50 por ciento no tenía licencias de construcción, lo que significa que hay una informalidad muy grande”, afirmó Gómez.
Agregó que una baja calidad no solo depende de los materiales, sino también del diseño estructural, una curaduría confiable y una aprobación de las autoridades municipales, entre otras. “Eso es un vacío que todavía tenemos como país”, dijo.
Toda la normativa que debe tener una construcción con garantías para aguantar un evento sísmico de esta magnitud es regulada por la Comisión Asesora Permanente para el Régimen de Construcciones Sismorresistentes, en la que tienen asiento los principales agentes que forman parte del ecosistema y quienes vigilan el cumplimiento y la gestión del reglamento de la sismorresistencia en el país.
En esa misma norma, expedida en 2010, se menciona que el 87 por ciento de la población colombiana habita en zonas de amenaza sísmica “alta e intermedia”, por lo que el riesgo para gran parte del país es inminente; y que 553 municipios del país se encuentran en zonas de amenaza sísmica “alta”.
Gracias a esa legislación, y tras los terremotos de 1983 con epicentro en Popayán y el de Armenia en 1999, el país se fue preparando para un evento de esta magnitud, lo que en últimas habría reducido los riesgos para el movimiento telúrico de la última semana, aunque todavía se registran edificaciones que no cumplirían las recomendaciones establecidas.
Otro de los sectores de relevancia en todo el proceso es el acero. Daniel Rey Suárez, director de la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, afirmó que hay elementos que generan una mayor resistencia, como una barra de este material que debe ser corrugada para que se adhiera mejor al concreto.
Asimismo, los flejes, que son los amarres que tienen las varillas que se ven en las construcciones, deben tener una buena calidad. Por ejemplo, si la barra es lisa, como ha quedado en evidencia en algunos videos grabados por ciudadanos en las estructuras de sus viviendas, estas edificaciones serán más propensas a colapsar.
Según explicó, si se trata de materiales de calidad, eso lleva a que el acero pueda “elongarse” de un lado a otro sin deformarse y, ante un eventual sismo, absorber la energía y resistir sin que se desplome la estructura.
Rey destacó que el acero producido en Colombia tiene la calidad necesaria para cumplir esta normativa, por lo que recomendó que se utilice en el proceso de reconstrucción en el que entrará el país y que se evite utilizar materiales importados que no puedan tener la regulación necesaria. Con el cemento pasaría algo similar.
“El llamado es a que todos en el ecosistema estén revisando la calidad del acero que se está comercializando: al ferretero, al comprador de acero, que pida acero certificado, para que se garantice que cumple la norma técnica colombiana”, afirmó.
Ahora, Colombia entrará en una etapa de reconstrucción en la que, según los expertos, se debe cumplir rigurosamente esta normativa y tener especial atención en los materiales que se utilicen, pues esta puede ser la clave para evitar futuras catástrofes cuando se vuelva a presentar un terremoto de esta magnitud.