Quiero comenzar estas líneas expresándole mi más sincero agradecimiento. Los últimos días han sido una verdadera bendición para mi vida. He recibido innumerables muestras de cariño, solidaridad y apoyo de miles de colombianos que creen en el trabajo honesto, en el esfuerzo diario y en la importancia de salir adelante sin perder la esperanza. Todo ese afecto ha fortalecido mi fe y mi compromiso de seguir trabajando con dedicación por mi familia y por mi emprendimiento.
Quiero expresarle, igualmente, mi agradecimiento por el respaldo y la disposición que hasta el momento he recibido por parte del señor ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, y del señor ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond. Su interés por conocer mi historia y por brindar acompañamiento a mi emprendimiento representa para mí una valiosa oportunidad para seguir construyendo un proyecto que nació del trabajo honrado, la perseverancia y el amor por el campo colombiano.
De la misma manera, deseo manifestarle mi total disposición para continuar trabajando con compromiso, disciplina y transparencia, dando cumplimiento a los acuerdos previamente establecidos y aprovechando responsablemente cada una de las oportunidades que se me han brindado. Estoy convencido de que este apoyo no solo me permitirá fortalecer y consolidar mi emprendimiento, mejorar la calidad de vida de mi familia y alcanzar nuevos objetivos, sino que también tendrá un impacto positivo en quienes forman parte de esta cadena de valor: mis proveedores, pequeños productores, campesinos y colaboradores, quienes con su esfuerzo diario contribuyen al crecimiento de este sueño.
Confío en que este sea el comienzo de un camino que demuestre cómo, cuando el Estado y los ciudadanos trabajan de la mano, es posible transformar vidas, generar empleo, fortalecer las economías locales y abrir nuevas oportunidades para quienes, desde la ruralidad y el emprendimiento, aportamos con orgullo al desarrollo de Colombia.
Aprovecho también esta carta para encomendarles a usted y a todo su gabinete la enorme responsabilidad de tomar las mejores decisiones en beneficio de todos los colombianos, sin distinción alguna. Gobernar implica representar tanto a quienes depositamos nuestra confianza en las urnas como a quienes tuvieron una visión diferente. Colombia necesita avanzar unida, dejando atrás la polarización y las divisiones ideológicas, que tanto daño nos han hecho y que, en lugar de acercarnos, nos alejan como nación.
Anhelo sinceramente que durante su mandato podamos construir un país más seguro, especialmente para quienes habitamos en las regiones apartadas del centro del país, donde la violencia y el conflicto armado continúan afectando la tranquilidad de nuestras comunidades. Los colombianos merecemos vivir en paz, con oportunidades y con la esperanza de un mejor futuro.
Asimismo, encomiendo a Dios y a la Santísima Virgen que le concedan la sabiduría, la prudencia y el discernimiento necesarios para dirigir los destinos de nuestra nación. Que le inspiren para reconocer el inmenso valor del campo colombiano. Nuestros campesinos producen con esfuerzo y amor los alimentos que llegan a las mesas de millones de hogares. Muchos trabajan de manera artesanal, con recursos limitados y escaso acompañamiento técnico, pero con una inmensa vocación de servicio. Estoy convencido de que, si el campo recibe más apoyo, acceso a conocimiento, infraestructura, comercialización y oportunidades, Colombia crecerá desde sus raíces.
Hoy no escribo únicamente en nombre propio. Lo hago pensando en cada pequeño productor, en cada emprendedor que lucha por sostener su negocio y en cada familia que sueña con una vida digna. Mi historia ha recibido una hermosa bendición, pero deseo de corazón que esa bendición también alcance a miles de colombianos que, con trabajo honrado, esperan una oportunidad para salir adelante.
Finalmente, como tuve la oportunidad de expresarle personalmente cuando nos encontramos en Barranquilla, elevo una oración para que Dios le conceda sabiduría, responsabilidad, compromiso, prudencia, fortaleza, sensibilidad social, justicia, humildad y amor por Colombia. Que cada una de las decisiones que tome esté orientada al bienestar de todos los ciudadanos y contribuya a mejorar la calidad de vida de quienes habitamos este hermoso país.
Mirando hacia el porvenir, guardo una profunda gratitud por la oportunidad que se abre para crecer y transformar nuestra realidad, superando con dignidad aquellas circunstancias complejas que marcaron el punto de partida. Hoy más que nunca confío en que los compromisos asumidos florecerán en acciones concretas que dinamizarán nuestra economía local y regional, permitiendo que el esfuerzo cotidiano de nuestra gente encuentre el respaldo institucional que merece para consolidar un futuro de bienestar duradero.
Reciba un cordial saludo y mis mejores deseos para que Dios ilumine su gestión y le conceda acierto en cada paso que dé al servicio de Colombia.
Atentamente,
Luis Felipe Yagüe.