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Habla don Felipe, emprendedor rechazado por profesor petrista: “Quiso hacerme daño, pero yo le agradezco y pido que Dios lo bendiga”

“No tengo ningún título profesional, pero gracias al Señor no soy un atarbán”, dijo en diálogo con SEMANA. Tiene 74 años y también trabaja en oficios varios.

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12 de julio de 2026 a las 3:46 p. m.
Don Luis Felipe, emprendedor rechazado por un profesor en Caquetá,
Don Luis Felipe, emprendedor rechazado por un profesor en Caquetá, Foto: cortesía

Luego de que se viralizara un video donde un supuesto profesor universitario increpara a un humilde emprendedor de la tercera edad, quien vende panela y otros productos, por haber votado por el electo presidente Abelardo De La Espriella, el país entero rechazó la exposición y la actitud adoptada por el docente.

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En el video que circula por redes sociales, el profesor señala que no lo volverá a comprar porque el vendedor votó por “quienes buscan destriparnos; por esa razón ya no pienso comprarle más, sino directamente a los campesinos”.

SEMANA buscó al emprendedor, quien se llama Luis Felipe Yagüé Cotazo, tiene 74 años y vive en Florencia, Caquetá. Hace dos años se equipó con una carreta y todos los sábados sale a recorrer las calles de esa ciudad para ofrecer productos como panela, huevos, miel de abeja, plátano campesino, cuajada, quesillo, tajadas, aguacates y envueltos de choclo.

“No sé cómo se enteraría él. Lo cierto fue que me dio a entender que yo no era una persona de izquierda, que él era un docente y que yo era una persona de derecha, y por lo tanto no me iba a volver a comprar productos. Yo me quedé escuchándolo. Cuando terminó de hablarme, me dijo: “Bueno, don Luis, entonces no es más”. Yo le contesté: “Bueno, señor, muchas gracias. Gracias por el apoyo, por el tiempo que me compró. Dios le bendiga y hasta luego”. Eso fue lo que le respondí“, dijo don Luis Felipe en diálogo con SEMANA.

Y asimismo agregó: “Yo hago mi trabajo en Florencia, Caquetá. Vendo a domicilio; voy hasta las puertas de las casas de mis clientes, los saludo con un “buenos días” o “buenas tardes” y les pregunto qué les voy a dejar ese día. Ellos me dicen si quieren una panela, un panelón, huevos o lo que necesiten”.

“Tengo un carrito donde llevo todos mis productos. La mora, la cuajada y el quesillo los transporto en termos para conservarlos fríos. Comienzo la ruta, por ejemplo, a las ocho de la mañana y termino entre las tres y media y las cuatro de la tarde. Recorro los barrios de Florencia visitando a la gente que apoya mi emprendimiento, que para mí es muy sagrado. Yo no ando quitándole nada a nadie; simplemente promociono mis ventas. En eso he estado. Llevo más de dos años haciendo este trabajo”, recalcó don Luis Felipe.

Aseguró que, pese a ser una persona de la tercera edad, todavía continúa trabajando para llevar un aporte económico a su casa. “Siempre me he dedicado a hacer oficios varios. Tengo un compresor, pinto puertas y ventanas y hago diferentes trabajos. Toda la vida me la he rebuscado y todavía me la sigo rebuscando”.

Don Luis Felipe prefiere no opinar mucho sobre política, pero aseguró que esa no es razón para discriminar a nadie. “Lo que yo digo es que entendamos la realidad de la vida y lo que pasó. Dios tomó la decisión de que, entre esos dos personajes que había, uno tenía que quedar, y quedó el que está. Es una bendición de Dios y no hay nada que hacer frente a eso”.

Sobre lo acontecido después del video viral, aseguró que todos los productos ya se le agotaron. “Yo les compro los productos a los campesinos, a mis familiares que tienen parcela. Les compro los huevos, el queso y demás productos. Yo hago representación de los campesinos. También fui campesino y me crie en el campo”.

Agregó que nunca responderá de la misma manera en que fue tratado por el supuesto profesor universitario. “No tengo ningún título profesional, pero gracias al Señor, de pronto no soy tan atarbán como fue ese señor, siendo un profesional con cartón”.

“Cada ocho días vendo entre 80 y 100 libras de panela, entre 15 y 25 panelones, una arroba de quesillo, una arroba de cuajada, una arroba de mora y otros productos. Cuando se me acaban, vuelvo donde los campesinos, recojo más mercancía y continúo vendiendo”, precisó.

Frente al rechazo recibido, manifiesta que las cosas para su emprendimiento han estado mejor desde entonces. “Bendito sea Dios. Me siento feliz, orgulloso y satisfecho de ver esa bendición. Ese personaje quiso hacerme daño, pero, para gloria del Señor, se me abrieron las puertas. Me siento feliz y dichoso. En este momento me siento protegido a nivel nacional y me siento respaldado por los campesinos y por mi pueblo caqueteño, que me están apoyando”.