Tríos sexuales, discotecas, borracheras, salidas de militares cuando no les correspondía y escándalos extramatrimoniales fue lo que se vivió en el batallón Tenerife, en el Huila. Tras la revelación de SEMANA, hay una investigación.
Las actividades de algunos militares quedaron documentadas en fotografías y chats a los que tuvo acceso este medio, ratificando lo denunciado, y donde se ve cómo la indisciplina militar rigió a la unidad.
En las conversaciones entre militares se lee la forma en que oficiales mueven sus influencias para conseguirles permisos a las mujeres soldados y así poder “sacarlas” del batallón en días que no tenían habilitados para salir, y terminaban en fiestas con sus superiores.
“Ya le solucioné lo de la vieja”, le dice un mayor a otro oficial. Y agrega: “Para que sea en mi honor”. El otro uniformado le responde: “Claro que sí”, “Le voy a presentar una amiga para que se case”.
En otra conversación, los oficiales hablan sobre las dificultades que están teniendo para “sacarse” a las soldados de la unidad militar. “Ayúdeme para que le den permiso”. “Pero qué excusa tiene que decir (sic)”. El otro uniformado responde. “Ya habló con la teniente (sic)”.
En el chat, el oficial le insiste a su compañero: “Si me va a ayudar con Bernal, porque ayer no se pudo (sic)”. El otro le responde: “De una”. Incluso, el militar que estaba teniendo problemas para que le dejaran salir a la uniformada señala que sigue sin lograr obtener el permiso, a lo que le responde su lanza que: “Pere ya hablo con la comandante (sic)”.
Los chats son parte de un paquete de pruebas que tienen los organismos de control externos y el Ejército sobre el grave caso de indisciplina militar en el fuerte Tenerife. Hay fotografías de tríos sexuales en los que habrían participado los militares.
En las imágenes se observa a dos mujeres militares en discotecas con uno de los oficiales. Según conoció SEMANA, se trataría de un capitán que se desempeñaba como comandante de compañía en el Tenerife.
En una de las escenas se ve al oficial con las dos soldados sentado en la mesa de una discoteca. Las dos mujeres posan para la foto que de fondo tiene un escenario con luces de colores, personas festejando y bebidas de por medio.
El oficial decidió ir más allá para documentar la noche de fiesta. Se tomó fotografías con las dos mujeres soldados, desnudos en un jacuzzi. La espuma logra tapar parte de sus cuerpos, pero la otra queda al descubierto, como se observa en una de las imágenes de la carpeta que está en poder de los organismos de control.
El archivo muestra otras fotos en las que se ve al militar haciendo una señal de que todo está bien, con el puño cerrado y el pulgar arriba, y de fondo se ve a una de las soldados dormida desnuda en la cama.
También hay otras imágenes que documentarían el caso de indisciplina en el Tenerife, donde aparecen las dos mujeres soldados durmiendo en una misma cama, el mismo día de la fiesta con el oficial, quien se encargaba de registrar uno a uno los movimientos de la desenfrenada jornada.
La situación del militar con las soldados pasó de ser un caso de indisciplina militar a convertirse en un bochornoso espectáculo de escándalos extramatrimoniales y una presunta red de prostitución en la unidad del Ejército, como quedó documentado en la Inspección del Ejército.
Una mujer militar declaró ante sus superiores: “Había un catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos. Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros. Hay fotos con las soldados en moteles. No se tomaban acciones porque mi coronel tenía cuento amoroso con la soldado”.
Además, la uniformada reveló que las mujeres que se prestaban para los escandalosos actos de indisciplina, al parecer, gozaban de privilegios por parte de los superiores que promovían los bacanales en el Tenerife.
“A la soldado la sacaban del alojamiento para que se viera con los cuadros y, los fines de semana, salía de permiso, sin boleta, por el hecho de estar con los cuadros. No las ponían a hacer nada y salían con los cuadros a discotecas y a hoteles donde uno los veía salir en carros”, relató una de las uniformadas que ayudó a destapar los bacanales.
La Inspección del Ejército determinó que, en efecto, estos actos por parte de un grupo de oficiales, suboficiales y soldados estaban comprometiendo la misión táctica y la imagen de la institución militar.
“La situación originó discusiones y riñas públicas en las instalaciones del cantón Tenerife, las cuales comprometían los objetivos básicos de la actividad y la disciplina militar”, señala el documento de la inspección revelado por SEMANA.
La suboficial contó cómo el capitán infiel se aprovechaba de su posición de poder (comandante de compañía) para obtener beneficios sexuales de las uniformadas, como quedó en evidencia en las fotografías: “Aprovechándose de que era el comandante, les cobraba permiso o en ocasiones las sacaba sin boleta de salida en donde hay fotos con soldados en moteles (sic)”.
La situación en el Tenerife comenzó a pasar a grados más graves. El capitán no era un hombre soltero; tenía mujer e hijos que quedaron expuestos a las conductas inapropiadas.
El militar, que tenía que estar preocupado por asuntos propios de la fuerza, había convertido la unidad militar en un corrillo de chismes y escándalos extramatrimoniales, como quedó registrado en una declaración de una suboficial militar.
“Nos mandaron a llamar porque estaban peleando (el capitán y la esposa). Después ellos salieron de la habitación y mi capitán la tenía con morados en los brazos y un morado muy visible en la cara”, señala la declaración.
Tras el escándalo en el Tenerife por las revelaciones de SEMANA, el Ejército emitió una orden interna a la institución militar, a través de un radiograma, en el que solicitan que se informe sobre las acciones disciplinarias, administrativas y penales que se han tomado frente al caso.
El Ejército respondió a SEMANA que se habían abierto las respectivas indagaciones frente al comportamiento indecoroso de algunos de sus miembros, pero reconocieron que el capitán sigue activo, así como algunas de las mujeres soldados que habrían hecho parte del escándalo.
En los documentos en poder de este medio, el caso del capitán es tan solo uno de los actos de presunta indisciplina que se pudieron documentar en 2024, en el batallón Tenerife. Allí también reposan denuncias sobre presuntos acosos sexuales y laborales por parte de un coronel contra subalternas.
“Dichas acciones han consistido en comentarios inadecuados, insinuaciones, amenazas, entre otros. Así mismo, tengo conocimiento de que otras compañeras han sido víctimas de situaciones similares, pero no han denunciado por temor a consecuencias negativas para sus carreras”, señala el documento interno del Ejército.
El mal ejemplo de los superiores lo habrían seguido suboficiales que al parecer optaron por buscar relaciones amorosas con uniformadas, comprometiendo la imagen institucional.
“Antes la soldado manejaba un catálogo, en donde la soldado era la que manejaba la plata; hoy ese catálogo ya no existe”, denunció una cabo tercero.
El descontrol que se vivía en el Tenerife llevó a que los mandos superiores tomaran medidas y prohibir la venta de licor en la unidad. En un documento se puede leer cómo un coronel que llegó a comandar el cantón, para poner fin a lo que venía sucediendo, dispuso que se suspendiera esa venta de licor en el minimercado.
“Actualmente se está desarrollando una averiguación disciplinaria que fue aperturada por estos hechos”, insistieron desde la institución militar. El batallón militar Tenerife depende de la Novena Brigada, la cual tiene como cabeza líder la Quinta División, que maneja las zonas de Boyacá, Huila, Quindío, Risaralda y Caldas.
Las conductas de algunos militares del Tenerife se salieron del cauce del eslogan que tiene la Quinta División del Ejército, que advierte: “Somos 25.000 hombres y mujeres revestidos de honor y comprometidos con la seguridad”.