Este miércoles 16 de abril, los magistrados que integran la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia esperan llegar a un consenso sobre los cinco nombres de los nuevos magistrados que llegarán a la Sala de Instrucción. De esa forma, se estima que lleguen con una posición unificada a la Sala Plena que se desarrollará este jueves.

Durante esa Sala Plena, el máximo órgano de deliberación y decisión de la Corte Suprema, integrado por la totalidad de los magistrados que conforman las salas especializadas, decidirá si ya tiene los nombres de quienes protagonizarán el primer reemplazo de magistrados en la Sala de Instrucción.

Los fiscales que le apuntan a la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia

Esa instancia, encargada de investigar y acusar a los miembros del Congreso ante la Sala de Primera Instancia, se creó el 18 de enero de 2018 mediante un acto legislativo que buscaba garantizar el derecho a la doble instancia y la separación de funciones.

Desde esa fecha, la recién creada Sala de Instrucción fue conformada por Misael Rodríguez, Cristina Lombana, Héctor Alarcón, César Reyes, Marco Antonio Rueda y Francisco Farfán, actual presidente de esa sección.

Ocho años después de su creación, cinco de los seis magistrados que la integran cumplieron su periodo en la Corte Suprema de Justicia. De ahí la necesidad de elegir con prontitud a los próximos sucesores de esa sala encargada de investigar los casos más delicados de corrupción y otros delitos en las altas esferas del poder.

El reloj le marca el paso a la Corte

La necesidad de escoger con celeridad a los próximos magistrados de la Sala de Instrucción tiene como fecha clave el 8 de octubre de este año; ese día, los cinco magistrados cumplen su periodo en la Corte y, con o sin reemplazos, deben salir de sus cargos.

Imagen de referencia de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia. Foto: Corte Suprema de Justicia

Por eso, en el caso hipotético de que la Sala Plena no logre elegir las personas adecuadas para esas vacantes antes de esa fecha, los despachos que llevan las investigaciones más delicadas del país podrían quedar completamente acéfalos.

Lo delicado de ese panorama es que esos despachos están conformados por expertos abogados y juristas que son liderados por un magistrado que se encarga de avanzar en las investigaciones previas, las instrucciones y las acusaciones formales de los miembros del Congreso.

En el caso de que no se elijan esos magistrados después de la salida de los actuales togados, se podría provocar una parálisis en los procesos, una congestión judicial para el único magistrado que queda y hasta la posibilidad de designar un conjuez cuando los términos legales empiecen a estar en juego.

La segunda oportunidad

Si durante la Sala Plena de este jueves 17 de abril los magistrados no llegan a un acuerdo, la elección de los nuevos integrantes de la Sala de Instrucción se podría aplazar para el próximo 1 de octubre, día en que se desarrolla una nueva sesión en pleno y aún no se han vencido los periodos de los actuales togados que la conforman.

Ese 1 de octubre, los magistrados de la Sala Plena tendrían todo el tiempo, la disposición y los consensos para lograr una conformidad frente a la elección de los cinco magistrados que llegarían a una de las salas más importantes que tiene en la actualidad la Corte Suprema de Justicia.

Esos análisis de las hojas de vida también se han tenido que adelantar con la audiencia pública de aspirantes a magistrados y las entrevistas personales que han realizado cada uno de los candidatos con los actuales magistrados de la Sala Plena. El reto de la elección es no afectar el buen funcionamiento de la Corte.

Una Sala de Instrucción que trabaje en equipo

La revisión de las hojas de vida se ha centrado en analizar la formación, la experiencia y las competencias de cada aspirante, pero fuentes en el interior de la Corte explicaron a SEMANA que también analizan un punto fundamental: la capacidad de trabajar en equipo.

Esa necesidad salió a la luz después de las duras confrontaciones que tuvieron algunos magistrados que integran la actual Sala de Instrucción. Esos casos hasta terminaron en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes.

Una de esas últimas diferencias apareció cuando varios magistrados de la Sala pidieron al Congreso de la República y a la Procuraduría investigar a su colega Cristina Lombana por las supuestas irregularidades detrás de la investigación a la senadora Martha Peralta, del Partido Pacto Histórico, por el saqueo a la UNGRD.

Lombana respondió a través de un video asegurando que no hubo ningún tipo de irregularidad en su actuar, argumentó que un juez de la República avaló la detención preventiva que ordenó contra Peralta y advirtió que ese tipo de hechos se han dado porque es “objeto de ataques reiterados” por parte de sus propios compañeros.

Ese tipo de situaciones tiene hoy a los magistrados de la Sala Plena de la Corte Suprema analizando las hojas de vida de los candidatos a la Sala de Instrucción, incluso en lo relacionado con su capacidad para trabajar en equipo. La corporación no pretende que estos capítulos se repitan.

Por eso, la elección de los nuevos magistrados de la Sala de Instrucción busca que ese nuevo equipo trabaje de manera armónica, respetuosa y colaborativa entre despachos para evitar errores, imprecisiones y disputas en las decisiones que se tomen, según fuentes en la Corte.