El atentado con fusiles contra Raúl Antonio Montes Flórez, antiguo hombre de confianza de Enilse López, alias la Gata, destapó una guerra silenciosa que desde hace meses se estaría librando en las entrañas del poder criminal en Barranquilla. Lo que inicialmente parecía un ataque sicarial más terminó abriendo la puerta a un expediente explosivo que hoy compromete nombres de alto calibre, presuntas alianzas criminales, seguimientos clandestinos, millonarios pagos, infiltraciones y hasta supuestos contactos dentro de la fuerza pública y entidades judiciales.
El ataque armado, que sembró pánico entre ciudadanos y comerciantes por el uso de fusiles en plena vía pública, ocurrió semanas después de que Montes Flórez decidiera romper el silencio en una entrevista con SEMANA, en la que lanzó graves acusaciones contra el senador Antonio Correa, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y Jorge Luis Alfonso López, alias el Gatico, condenado por el asesinato del periodista Rafael Prins.
Ahora, un interrogatorio en poder de la Fiscalía General de la Nación, conocido por esta revista, deja al descubierto el relato de una mujer que asegura haber participado indirectamente en una compleja operación criminal que tenía como objetivo ejecutar atentados contra Raúl Montes Flórez y el abogado José Isaac Urueña, conocido en Barranquilla como “el Doctor” o “el Señor de las Gafas”.
La declaración fue entregada por la compañera sentimental de Jorge Luis Montes Restrepo, uno de los hombres que, según su versión, estaría detrás de los seguimientos y coordinaciones logísticas para perpetrar los ataques. La mujer aseguró que decidió colaborar con las autoridades luego de denunciar a Montes Restrepo por presunta violencia intrafamiliar, amenazas y agresiones físicas y psicológicas que, según dijo, sufrió durante años. “Sentía que había sido parte de un tema delicado y siento que he sido utilizada (…) amenazada, agredida física y mentalmente”, manifestó durante la diligencia judicial.
Su testimonio detalla cómo, presuntamente, fue utilizada para hacer inteligencia ilegal sobre las víctimas. Según relató, Montes Restrepo le pedía acompañarlo porque, al ser mujer, podía pasar desapercibida ante controles policiales y movimientos de seguridad.
“En varias oportunidades me pidió que lo acompañara a hacer seguimientos y a organizar una logística para atentar contra la integridad de dos personas”, afirmó. La mujer sostuvo que durante semanas realizaron vigilancias constantes a José Isaac Urueña y a Raúl Montes Flórez. Seguían sus recorridos, verificaban vehículos, identificaban escoltas y monitoreaban rutinas diarias en distintos puntos de Barranquilla.
Uno de los lugares clave mencionados en la declaración fue un jardín infantil ubicado en el norte de la ciudad, donde, según dijo, realizaban labores de observación. También mencionó una empresa de seguridad donde posteriormente ocurrió un atentado contra Urueña y que quedó registrado en cámaras de seguridad.
“Cada vez que pasábamos por esa empresa de vigilancia, enviaba el reporte de cuántos carros se encontraban afuera, personas y escoltas”, aseguró. En el expediente aparecen mencionados Orlando León González, alias León; Lenis Pava; Jhonatan González, alias el Calvo o Barriga; Jaime Alejandro Sandoval, alias Primo Loko, y José Manuel Villalba López. Todos habrían tenido, según el relato, distintos roles dentro de la presunta estructura criminal que organizaba seguimientos y atentados en Barranquilla. Sin embargo, la responsabilidad de estas personas sigue siendo materia de investigación por parte de las autoridades.
“Mi expareja, por medio de un amigo de nombre Lenis Pava, alquiló unos apartamentos (…) con el fin de que las personas que realizarían el atentado se guardaran allí”, declaró. La mujer también afirmó ante la Fiscalía que Jorge Luis Montes Restrepo y Orlando León habrían comprado armas de fuego para ejecutar el ataque y que la financiación de toda la operación habría salido, presuntamente, de recursos entregados por Jorge Luis Alfonso López, alias el Gatico. “Todo ese mes realizamos seguimiento y vigilancia del recorrido de estas dos personas, todos los movimientos de ellos, los carros, todo”, sostuvo.
El testimonio describe una estructura que, presuntamente, operaba con amplias capacidades logísticas y estrategias para no despertar sospechas. Según dijo, utilizaban vehículos particulares, taxis y hasta vendedores informales infiltrados para obtener información sobre las víctimas.
“También se contrataron vendedores informales como si fuesen vendedores de aguacate, también se disfrazaban de indigentes”, relató. Uno de los apartes más delicados del interrogatorio tiene relación con la captura de varios hombres que, al parecer, iban a ejecutar uno de los atentados. “Los sujetos que iban a hacer el atentado se habían caído (…) la Policía les pidió una requisa y allí se dieron cuenta de todo”, aseguró. Tras ese episodio, según la declaración, habría comenzado una estrategia para desviar la atención de las autoridades y construir una versión distinta de los hechos.
“Se inventaron una información de una fuente donde decían que ese atentado iba para Jorge Luis Alfonso López, alias el Gatico, y se hacían llamadas entre ellos para que concordara la versión”, afirmó la mujer. El relato entregado a la Fiscalía también menciona presuntos contactos con funcionarios públicos y miembros de la fuerza pública. Según dijo, Jaime Roncallo, funcionario de la Alcaldía de Barranquilla, habría ayudado a mover información relacionada con una supuesta “cortina de humo” para desviar las investigaciones.
Además, aseguró que dentro de la red existirían coordinaciones con un fiscal de Barranquilla y un oficial de la Policía para obtener información sensible, incluyendo movimientos internos de mandos policiales. La mujer también reveló que Orlando León habría recibido 1.000 millones de pesos para ejecutar el atentado y que dentro del grupo existían tensiones por el manejo del dinero. “El trabajo se tenía que hacer sí o sí, porque ya Orlando León tenía la plata de este lado”, declaró.
En medio del interrogatorio, la testigo trazó un posible móvil detrás de esta guerra criminal: el control de negocios relacionados con apuestas ilegales, empresas de seguridad y retaliaciones internas entre antiguos aliados. “Escuché que quieren matar a Raúl Montes porque alias el Gatico se quiere quedar con el tema de los chances y la empresa de seguridad”, aseguró. Sobre Jose Isaac Urueña, se conoció que se encuentra inmerso en esta disputa por ser el defensor de los predios de una familia japonesa y otras más, donde figuraba como apoderado para evitar las invasiones en diferentes sectores del departamento del Atlántico.
La mujer aseguró que entregó a la Fiscalía memorias USB, audios, fotografías, capturas de pantalla y acceso a su teléfono celular para recuperar conversaciones borradas que, según dijo, comprometerían a varias de las personas mencionadas. Pero el escándalo no termina ahí.
En medio de esta guerra de versiones, Jorge Luis Alfonso López, alias el Gatico, también presentó denuncias ante la Fiscalía General de la Nación en las que señala a Raúl Montes Flórez de supuestamente intentar asesinarlo en hechos que, según él, tendrían características similares: “Me permito manifestar, de manera clara y categórica, que rechazo las afirmaciones realizadas en mi contra, con las que pretende vincularme con los lamentables hechos ocurridos recientemente en la ciudad de Barranquilla. Las acusaciones públicas hechas en mi contra carecen de fundamento y deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes dentro del marco legal y el respeto al debido”.
Además, esta revista conoció un audio en el que varias de las personas mencionadas en el interrogatorio estarían, presuntamente, coordinando para ejecutar atentados contra Montes y Urueña.