SEMANA: ¿Por qué guardó silencio durante estos años, desde su captura en 2014? ¿Por qué decide hablar hasta ahora?
Raúl Antonio Montes Jiménez : Por lealtad a la señora Enilce del Rosario López, yo no había hablado de nada. A mí me capturaron por ser la mano derecha de ella. Desde ese momento ha habido una persecución de parte de la familia Alfonso López, específicamente de Jorge Luis Alfonso López, alias Gatico, porque no les gustó que me hubiese retirado del lado de ellos.
Aparte, porque era su mano derecha y tenía toda la información delicada. Manejaba toda la información de todo lo que se hacía. O sea, por allá no se hacía nada sin que yo lo supiera. A mí ahora me quieren matar y tengo claro que quien se encuentra detrás de todo este plan es Jorge Luis Alfonso López, alias Gatico, debido a la información que poseo y que puede ser verificada por las autoridades.

SEMANA: ¿Qué secretos tiene usted guardados de la familia de Alfonso López que puedan incomodar a alias Gatico?
R.M.: A ellos les incomoda toda la información delicada que se manejaba con respecto a las financiaciones de las campañas, específicamente de las de Antonio José Correa Jiménez y de Héctor Julio Alfonso López. Fueron campañas financiadas en su totalidad con dinero del paramilitarismo, dinero que yo recogía (en dólares) en Montería, en la residencia de Salvatore Mancuso, y lo traía a Cartagena.

Después lo regresábamos en pesos. Toda esa información la tengo yo. Tengo las pruebas, tengo la persona que se los entregaba, tengo videos. Entonces ellos están muy preocupados por esa situación.
Además de que siempre les demostré lealtad, percibo persecución y celos de su parte, pues creen que si no hablé en su momento —cuando la DEA me presionó incluso ofreciéndome inmunidad en Estados Unidos a cambio de revelar supuestos vínculos de Salvatore Mancuso con empresas de chance—, mucho menos lo haría ahora.

Yo me mantuve firme en ese momento. Hay dos testigos que fueron escoltas míos y de Jorge Luis Alfonso López, que fueron los que en su momento declararon toda la actividad ilícita que se manejaba acá dentro de las empresas: homicidios, financiación de campañas, dinero que se recogía, cómo se hacía y los testaferros que había.
Todo eso es una de las cosas que los mantiene sumamente preocupados. Han llegado al punto de intentar silenciarme; han fracasado varios atentados en mi contra, incluido el de junio de 2025 y otros que la Policía ha logrado frustrar, gracias a Dios.
SEMANA: Lo que está diciendo es sumamente grave. Si las autoridades le llegan a pedir pruebas, ¿usted las entregaría? ¿Las tiene?
R.M.: Sí, estaría dispuesto a entregarlas, claro que sí. Y muchos de esos documentos también fueron aportados en su momento por los hermanos Rojas Zabala.

Sin embargo, desconozco por qué no se ha abierto investigación contra el senador Antonio Correa, pese a los señalamientos que los hermanos Rojas hacen en su contra por distintos delitos, entre otros el homicidio de Nicolás Alvarino Bohórquez, médico y director de la fundación de cobradores de apuestas, quien fue asesinado por orden de Jorge Luis Alfonso López.
Nicolás Alvarino fue el que trajo a Antonio Correa a las empresas de apuestas, o sea, a la familia Alfonso López. Cuando Jorge Luis Alfonso López regresó a la actividad política tras su detención, aspiró a la alcaldía de Magangué y se llevó a Nicolás Alvarino a ese municipio, en donde lo puso al frente de las IPS que entonces controlaban allí.

Nicolás Alvarino se llevó al senador Antonio Correa; él siempre ha sido un tipo muy ambicioso. Llegó aquí en una moto y ahora tú no lo compras con menos de 50.000 millones de pesos. Antonio Correa es un tipo ambicioso y al mismo tiempo maquiavélico.
SEMANA: ¿Por qué maquiavélico?
R.M.: Porque él cranea todo, todo lo tiene craneado. Cuando supo que Jorge Luis Alfonso López quería lanzar a Nicolás Alvarino a la Cámara de Representantes, porque no teníamos pensado lanzar a nadie al Senado, sino a la Cámara por Bolívar, Antonio Correa se llenó de muchos celos y le inventó una película a Nicolás.
Le dijo a Jorge Luis que Nicolás traía drogas en ambulancias de Magangué para Barranquilla, unas drogas que supuestamente Jorge Luis mandaba con un paramilitar de Magangué al que le decían alias Román. Los hermanos Rojas lo comentan ahí.

Uno de ellos tuvo conocimiento de eso porque estuvo casado con una prima de Jorge Luis Alfonso López y era muy cercano a la familia. Él dijo que a Nicolás lo había entregado un hermano de la esposa de uno de los Rojas y que además lo había asesinado un paramilitar que fue escolta de Jorge Luis Alfonso López, que se llama Rafael Forero Mecón.
Todo eso se lo planeó el senador Antonio Correa y le palanqueó prácticamente la muerte a Nicolás Alvarino Bohórquez. Asimismo, los hermanos Rojas señalan que, dentro del proceso por lavado de activos, la Fiscalía compulsó copias tanto por ese caso como por el homicidio de Harold Polindara, exintegrante del DAS.

Según Antonio Correa Jiménez, Polindara estaba suministrando información a la DEA, motivo por el cual Jorge Luis Alfonso López también lo mandó a matar. Son crímenes que están impunes hasta este momento.
SEMANA: ¿Cómo era ese movimiento de dinero entre Mancuso y alias La Gata para campañas políticas, incluyendo presuntamente la del senador Antonio Correa? ¿Cómo funcionaba eso?
R.M.: Cuando iba a empezar la campaña, yo iba a buscar el dinero. Desde los años 2004 y 2005, ya se iba a buscar dinero allá.

SEMANA: ¿Cómo era esa supuesta financiación de las campañas de Antonio Correa y de la casa de Jorge Luis Alfonso López? ¿En qué consistía?
R.M.: A todo el mundo se le pagaba, se le compraba el voto. Una campaña allá podía costar, y no te estoy exagerando, 10.000 millones de pesos. Más que nada, se daba dinero. Para el sur de Bolívar se hacían brigadas médicas, pero todo era dinero y en efectivo.
De los recursos que se iban a buscar en los carros incautados, hay caletas que solamente yo sabía dónde estaban, porque yo era el que las mandaba a hacer. Eran caletas normales, unas electrónicas y otras manuales.
SEMANA: ¿Cuánto dinero le recibió usted a Mancuso?
R.M.: Allá yo le recibí entre 1 y 2 millones de dólares, y se le devolvía mensualmente por intermedio de las empresas. Cuando yo no podía ir, la enviaba con un escolta mío. Inicialmente, se llevaba hasta Montería. Después se entregaban aquí en Barranquilla. Desde ese momento se le regresaban 172 millones de pesos mensuales aproximadamente.

SEMANA: ¿Mancuso le daba ese dinero a alias Gatico?
R.M.: No. Nosotros le regresábamos a Mancuso. Él entregaba en dólares y nosotros le regresábamos en pesos. En eso consistía. Ahí estaba el lavado: entraban dólares y se legalizaban en pesos. Y, además, a él le dieron acciones dentro de las empresas. Él era accionista de las compañías en Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.

SEMANA: ¿Por qué cree que Mancuso no ha dicho esto ante la JEP?
R.M.: Me imagino que también por lealtad, porque él era muy amigo de la señora. Imagínate el nivel, que escondió a Jorge Luis Alfonso López allá hasta cuando quiso, porque después de capturar a la señora Enilce, se dijo que iban por su hijo.
SEMANA: ¿Cómo así?
R.M.: Cuando Jorge Luis Alfonso López salió huyendo entre 2005 y 2006, antes de la extradición, yo mismo lo llevé a esconderse allá, en las fincas de Mancuso.
SEMANA: ¿En qué finca?
R.M.: En Ralito, en las fincas de ellos. Había una que se llamaba Cosita Linda, aunque ahora mismo se me escapan otros nombres. De aquí de Barranquilla lo llevamos primero a una cabaña en San Bernardo del Viento. Después de ahí lo trasladamos en helicóptero hasta las fincas de Mancuso. Mancuso lo recogió él mismo en el helicóptero y lo llevó hasta allá. Iba un compañero mío, Jorge Abisambra. Él también puede dar mucha información porque manejaba más la parte financiera.
SEMANA: Usted denuncia formalmente ante la Corte Suprema al senador Antonio Correa. ¿Por qué?
R.M.: Porque Antonio Correa hace parte de la comisión de contrainteligencia del Senado. Ellos son los que manejan el DNI. Antonio Correa, con la política de paz total del Gobierno Petro, estuvo visitando varias cárceles, entre esas la de Itagüí, donde habló con alias Douglas, alias Pesebre y toda esa gente. No buscando meterlos en ese proceso de paz, sino pedirles algo a cambio: que si yo tenía alguna relación con ellos o algo así.
Ahora, los anuncios de estas semanas con las empresas de seguridad tienen un tema político porque los escoltas que yo tengo son de la empresa Atenas, una empresa que es de mis hijos y de mi exesposa; entonces, como ellos me quieren asesinar, están atacando a la empresa para que yo no tenga seguridad.
Él está detrás de todo este ataque a la empresa Atenas, porque me quiere desarmar a mí. Quieren ponerme preso para matarme en una cárcel o quieren acabar con mi seguridad para matarme acá. Desde este momento lo he dicho: si a mí me llega a pasar algo, sindico directamente a Antonio José Correa Jiménez y a Jorge Luis Alfonso López.
SEMANA: ¿Qué otra cosa relevante se puede contar sobre esas empresas de chance? ¿Cómo funcionaban?
R.M.: Esas empresas manejaban una doble contabilidad.
SEMANA: ¿Y cómo manejaban esa doble contabilidad? ¿Eso hoy es comprobable?
R.M.: Hoy ya no se puede comprobar bien, porque cuando allanaron las empresas en el año 2014, se pagó mucho dinero por tapar toda esa información. Se pagaron 3.500 millones de pesos para dañar los computadores que se habían llevado. Al grupo de informática de la Dijín, a los que hicieron los allanamientos.
Lo que el proceso está llevando ahora es la parte física que recogieron: libros contables, recibos de caja y toda esa cuestión. Pero la información sensible de los computadores no la pudieron recuperar. Ahora mismo el proceso está activo, pero muy débil por eso. Solo con la declaración de los hermanos Rojas Zabala y uno que otro recibo.
SEMANA: En esa relación entre Enilse López, alias Gatico, y Mancuso, ¿cómo era su vínculo?
R.M.: Ellos se trataban como compadres. Tenían una relación bastante cercana. Después de que Mancuso se desmovilizó, venía frecuentemente a Barranquilla y se bajaba en los apartamentos de ella, ahí en Villa Country. Yo era el que le prestaba la seguridad, el que lo recogía en el aeropuerto y lo traía, y obviamente cuando se iba también lo acompañábamos. Ella estaba muy pendiente de él y él también de ella.
SEMANA: ¿Cuál fue la última vez que habló con Enilse López antes de su muerte?
R.M.: Como en 2015. Ella estaba un poco inconforme conmigo porque cuando nos capturaron yo no quise que me defendieran los abogados que ella buscó para todos los empleados, esos abogados famosos de Bogotá. Yo me abrí y busqué un abogado de mi confianza. Ese abogado me sacó a los tres meses por vencimiento de términos y los demás demoraron casi dos años. Ella estaba inconforme conmigo por eso.
SEMANA: Usted está claro en que, luego de esta entrevista, se puede abrir un nuevo capítulo incluso en la JEP y puede haber un escándalo por lo que Mancuso no ha dicho, además de nuevas imputaciones contra Jorge Luis Alfonso López.
R.M.:Sí, claro. Yo tengo claro eso y sé que esto me va a traer muchos problemas de seguridad, sobre todo porque desde ahora me tengo que cuidar más, pues van a tratar de silenciarme.
SEMANA: Puntualmente, frente a ese vínculo con Atenas, ¿usted cree que por eso Jorge Luis Alfonso López quiere asesinarlo?
R.M.: Quieren debilitarme porque él piensa que mi seguridad sale de Atenas. Yo ando con seis escoltas y eso sale de Atenas. Dentro del convenio que yo llegué con mi esposa, Atenas me tiene que pagar seis escoltas a mí, porque yo soy el que llevo los clientes, como una comisión más o menos. Entonces, si me sacan mis escoltas de ahí, me debilitan.
SEMANA: Usted habló de un audio de una reunión sobre un atentado contra usted con participación de Jorge Luis Alfonso López. ¿Eso es real?
R.M.: Sí, es real. Ese audio fue aportado por una testigo, una mujer que fue pareja de un señor que se llama Jorge Luis Montes Restrepo, que fue una de las personas que organizó el atentado.
En ese audio está Jorge Luis Alfonso López hablando con la banda de las personas que atentaron contra mi vida. La misma gente que participó en el atentado de Jorge Abisambra en Sincelejo. Ahí aparece Orlando León González, que es un bandido que Jorge Luis ubicó para que coordinara los atentados.
SEMANA: ¿Cuánto dinero se habría pagado?
R.M.: Inicialmente, por lo que se sabe, para el atentado mío le dieron mil millones de pesos a Orlando León para la logística: fusiles, carros, gente. Me hicieron seguimiento casi un mes. Y hay videos. Después de que la Policía me habló de esos seguimientos, bajamos los videos de las cámaras de Atenas y pudimos confrontarlos con los teléfonos de los bandidos. Se disfrazaban de indigentes, pasaban con carretas, grababan todo para mostrarle a Orlando León y a Gatico que sí me estaban haciendo seguimiento.
SEMANA: ¿A usted directamente lo ha buscado la DNI?
R.M.: No. Yo traté de hacer un contacto cuando me enteré de que la DNI estaba detrás de mí. Hice un contacto con un amigo y me salieron pidiendo 150 millones de pesos para atenderme. Eso era con Lemus, Jorge Lemus, en Bogotá, un mes antes de que lo sacaran de la DNI.
SEMANA: ¿Usted cree que la intervención de Atenas tiene que ver con que lo quieren asesinar?
R.M.: Sin lugar a dudas. Porque nada de lo que están diciendo es cierto. Hay una violación al debido proceso, se ha demostrado jurídicamente. Cuando a la empresa Atenas la sancionaron por primera vez con 10 años de suspensión de la licencia, para esa fecha fue que la Policía desmanteló el atentado que me iban a hacer a mí ahí en Atenas.
Como a los cinco días de que cogieron a los sicarios, me llamaron a la oficina del general Urrego. Estaban el general Edwin Urrego, el comandante de la Sijín, de apellido Guañarita, y el fiscal Cristian Arrieta.
Yo averigüé y efectivamente Jorge Luis había dicho que sí, que había que cancelarme la empresa, y que Toño, Antonio Correa, iba a hacer eso.
SEMANA: ¿Usted es responsable del atentado contra alias Gatico dentro de una clínica en el norte de Barranquilla?
R.M.: No, y estoy casi seguro de que fue un autoatentado porque el Chino Anaya le tenía muchos secretos a él y era la única forma de quitárselo del medio. En mi condición de jefe de seguridad de la familia Alfonso López, yo visitaba las cárceles todas las semanas para llevarles plata a los paramilitares que habían trabajado para la familia. Entre esos estaba el Chino Anaya. El Chino Anaya fue el que asesinó a un muchacho en Sincelejo que trabajaba con las apuestas, Julio César Fernández Guevara.
SEMANA: ¿Y por qué dice usted que lo mató?
R.M.: Porque Jorge Luis dijo que Julio César Fernández Guevara lo estaba robando. Ese homicidio lo cuadró Jorge Luis, siendo alcalde de Magangué, y el Chino lo tenía extorsionado. A mí me tocaba llevarle plata al Chino para silenciarlo en la cárcel. Después, Jorge Luis le mandó asesinar a la mujer en Sincelejo, una muchacha que trabajaba con las apuestas allá. El Chino se llenó todavía más de odio y lo siguió extorsionando.
SEMANA: ¿Cómo hacía usted el ingreso del dinero a la cárcel?
R.M.:Todo eso era cuadrado. Yo entraba a la cárcel el día que yo quisiera y a la hora que yo quisiera. Llegaba con 30 millones de pesos cada vez y sacaba la plata para los presos que estaban ahí, para los que operaban en Bolívar, en Sucre, en Magangué.
SEMANA: ¿Qué otro secreto guarda de esa familia?
R.M.: En los allanamientos y en el proceso de lavado de activos quitaron una cantidad de propiedades, pero esas propiedades no sumaban ni el 20 % de lo que tenía la familia Alfonso López. La mayoría de las propiedades no está a nombre de ellos, sino a nombre de testaferros. Yo tengo el listado de testaferros también.
Yo los conozco, porque son amigos, ya que son allegados, porque son personas que no tienen cómo justificar los bienes que tienen. Las propiedades están en todas partes: Sincelejo, Magangué, Cartagena, fincas en Bolívar, fincas en el Atlántico, predios en San Andrés, predios en Bogotá, apartamentos en Bogotá, casas en Bogotá.
SEMANA: ¿Qué pruebas concretas tiene hoy que puedan ser verificables por las autoridades?
R.M.: Listado de testaferros, listado de propiedades. Yo puedo decir dónde quedan los apartamentos, puedo conseguir certificados de libertad y tradición de varias de esas propiedades, testaferros de Antonio Correa, clínicas que tiene, personas que utiliza él para todas sus patrañas con la salud. De los dineros de Mancuso también hay pruebas. Tengo una libreta donde yo ponía a firmar a la persona que me recibía el dinero.
SEMANA: ¿Qué otra persona podría ser clave para las autoridades?
R.M.: Hay un muchacho de apellido Guerrero. Ese muchacho era escolta mío. Era una de las personas que yo más utilizaba para llevar dinero. En un momento se robó una plata. Yo lo descubrí, lo presenté delante de Jorge y Jorge dio la orden de que había que matarlo. Entonces yo les hice creer a ellos que lo había desaparecido, pero en realidad le dije al muchacho que tenía que irse porque si lo pillaban, lo iban a joder.
Cuando los hermanos Rojas declaran en contra de la familia, dicen que el pelado era el que llevaba la plata a Mancuso y que era un testigo clave, pero que nosotros lo habíamos desaparecido. Uno o dos años después, yo lo ubiqué en Ecuador, fui hasta allá y se le tomó una declaración en notaría con su cédula y un video, para demostrar que estaba vivo. Ese pelado también es un testigo clave.
SEMANA: Si la Corte lo llama hoy por el caso de Antonio Correa, ¿qué más podría entregar de pruebas?
R.M.: Tengo conocimiento de que hace dos semanas, un miércoles 6 o 7 de abril, si no estoy mal, el senador Antonio Correa hizo un control político reservado al superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, Larry Álvarez. A través de mi abogado voy a solicitar a la Corte que pida esa audiencia, porque ahí Antonio Correa hizo sacar a todo el mundo para que no lo grabaran. Ahí estaba la DNI también. La información que me dieron fue que él dio orden para que me allanaran y para que ocuparan la empresa rápidamente, para que la cerraran ya. Eso es una presión política de Antonio Correa.
SEMANA: ¿Qué cree que va a decir Antonio Correa frente a estas acusaciones?
R.M.: Que es mentira. Que se atreva a decirme que es mentira. Yo tengo todos los secretos. Yo sé cómo llegó él aquí. Él llegó aquí sin nada. Vivía de lo que Jorge Luis le daba. Hasta los pantaloncillos que no se ponía Jorge Luis Alfonso López los cogía Antonio Correa para él.
SEMANA: ¿Quiénes eran los Rojas?
R.M.: Eran dos muchachos, David y Leonardo Rojas Zavala. Son los testigos estrella de la Fiscalía. Lo que aportaron los Rojas en su momento: videos, fotos, direcciones, chats. Todo eso lo aportaron ellos. Son testigos clave. Creo que tienen medidas de protección. No sé si están en Colombia o no.
SEMANA: En todo ese tiempo, ¿qué otro secreto cree usted que sería clave para una investigación?
R.M.: La relación que tiene Jorge Luis Alfonso López con agentes judiciales. Aquí en Barranquilla tiene gente del CTI a su servicio, personas que estuvieron presas con él y que le manipulan procesos, sacan órdenes. A mí me sacaron una orden de policía judicial falsificando la firma de una fiscal. Eso lo hicieron funcionarios del CTI.
SEMANA: ¿Qué sabe del estado de salud de Jorge Luis Alfonso López?
R.M.: Eso es puro parapeto. Siempre ha sido así, lo mismo que con la mamá. Eso se cuadraba con Medicina Legal en Bogotá. Siempre se le daba plata para que dijeran que estaba grave de salud. Pero los fines de semana él está tomando trago en su casa con Antonio Correa. Lo único es que prohíbe la entrada de celulares y escoltas, para que nadie grabe nada.
