Una denuncia ciudadana difundida en redes sociales encendió las alarmas en la noche de este martes 30 de junio, al exponer el presunto sacrificio ilegal de cerdos en plena vía pública de Bogotá.
Las imágenes, grabadas en el barrio San Fernando, muestran a varias personas manipulando a los animales a la vista de los residentes, lo que generó indignación y preocupación por las evidentes condiciones de insalubridad.
Según la información suministrada por la denunciante, los vecinos hicieron el respectivo llamado a la Policía para que atendiera la situación. Sin embargo, los uniformados no se habrían presentado en el lugar, a pesar de la insistencia de los habitantes, razón por la cual la ciudadanía reiteró su solicitud para que los organismos de control correspondientes intervengan de inmediato.
Los reportes detallan que los hechos ocurrieron a altas horas de la noche. El sacrificio de los animales se realizaba dentro de un camión, identificado presuntamente con las placas XVB 519. Este, claramente, no cumplía con la norma sanitaria vigente para el transporte y manejo de alimentos, diseñada para prevenir brotes epidémicos y garantizar la seguridad higiénica.
Los habitantes del sector se percataron de la situación debido a que los porcinos que estaban dentro del vehículo comenzaron a emitir fuertes gruñidos a causa de la manipulación. La alerta comunitaria aumentó cuando los testigos evidenciaron que uno de los animales recién sacrificados fue trasladado directamente hacia una carnicería cercana de la zona.
Cabe resaltar que la ejecución de estos procesos de faenado por fuera de la legalidad, como ocurre comúnmente en mataderos clandestinos, puede acarrear graves riesgos para la salud humana, que van desde enfermedades zoonóticas hasta la contaminación por diversas bacterias. Asimismo, el maltrato y el estrés previo a la muerte del animal disminuyen drásticamente la calidad de la carne para el consumo.
Este hecho mantiene en alerta a este sector, donde los vecinos exigen a las autoridades sanitarias y de policía hacer presencia para efectuar las investigaciones pertinentes y sancionar a los involucrados.
Por otro lado, se recuerda a la ciudadanía que estas prácticas clandestinas son catalogadas como un delito contra la salud pública y el bienestar animal en Colombia. Entidades como el Invima y las secretarías de Salud vigilan estrictamente estas conductas, las cuales pueden acarrear desde severas sanciones económicas hasta penas de cárcel.