Desde abril de 2024, Bogotá se vio sometida a un racionamiento de agua debido a los bajos niveles de los principales embalses que abastecen a la ciudad. La medida se mantuvo durante varios meses mientras las autoridades buscaban recuperar las reservas y garantizar el suministro para los millones de habitantes de la capital.
Ahora, ante la posibilidad de que un nuevo fenómeno de El Niño genere condiciones de altas temperaturas y menor disponibilidad de agua, una de las principales preocupaciones de los ciudadanos es si la ciudad tendrá que volver a implementar restricciones en el servicio.
Sin embargo, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aclaró qué va a pasar. De acuerdo con el mandatario, las decisiones que se han tomado frente al abastecimiento permitirían que la capital afronte el fenómeno climático sin necesidad de establecer un nuevo racionamiento de agua.
“El reto que tiene esta región en términos de fenómeno del Niño está principalmente enfocado en, obviamente, la cuenca del río Bogotá, no tanto Chingaza”, explicó Galán.
El alcalde aseguró que las medidas adoptadas han permitido garantizar el abastecimiento para la ciudad incluso ante un escenario climático adverso. Según afirmó, Bogotá tendría actualmente las condiciones necesarias para afrontar el que, en sus palabras, sería “el peor fenómeno de El Niño que va a tener el país”.
“Entonces, es una decisión, creo que no fue fácil, pero logramos, gracias a eso, tener hoy la posibilidad de anunciarle a Bogotá que no hay ningún riesgo de que en este fenómeno del Niño tengamos racionamiento de agua en Bogotá. No existe ese riesgo, ya garantizamos el abastecimiento de agua en medio del peor fenómeno de El Niño que va a tener el país”, señaló el mandatario.
Durante su intervención, Galán también hizo referencia a las dificultades que, según él, se presentaron durante la administración nacional anterior alrededor de la protección de las fuentes hídricas que abastecen a Bogotá.
El alcalde sostuvo que uno de los puntos de discusión estuvo relacionado con la deforestación en las zonas que hacen parte de la cuenca que alimenta al sistema de Chingaza. Según explicó, parte del agua que llega a este sistema proviene de la Orinoquía, región en la que se han registrado procesos de deforestación.
“Porque el agua de Chingaza, sí, efectivamente, viene de la Orinoquía. Y allá es donde está ocurriendo esa deforestación”, afirmó Galán.
El mandatario cuestionó además que, desde su perspectiva, la responsabilidad de controlar ese fenómeno correspondía al Gobierno nacional y no a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá ni a la administración distrital.
“La responsabilidad no era ni de la empresa Acueducto Bogotá, ni de Bogotá, sino del Gobierno nacional controlar eso. Y no lo hicieron”, aseguró.
Por ahora, la administración distrital sostiene que Bogotá cuenta con el abastecimiento necesario para enfrentar al fenómeno de El Niño. No obstante, las condiciones de las fuentes hídricas y el comportamiento climático serán factores determinantes para mantener las reservas de agua durante los próximos meses.