Chocó es uno de los tres departamentos más afectados con el terremoto del 10 de agosto. Cifras de la Gobernación indican que ese sismo cobró las vidas de 12 personas, dejó 357 heridas, destruyó 5.221 casas, afectó 365 instituciones educativas, 80 centros de salud y 15 vías.
Y aunque la gobernadora Nubia Carolina Córdoba Curí, bajo la opinión de algunos expertos, ha sabido moverse para gestionar la emergencia y proponer un modelo de reconstrucción de la mano de los privados, organizaciones multilaterales y las ayudas de colombianos de a pie, algunos alcaldes han levantado la mano para dar a conocer sus dificultades.
Uno de ellos es Jaison Mosquera Sánchez, el alcalde de Istmina, que con 70 mil habitantes la hacen el segundo municipio más importante del Chocó, después de Quibdó, y donde ayer hubo 12 movimientos telúricos, según cifras del Servicio Geológico Colombiano.
Es más, desde el 10 de septiembre, solo en esa población, los instrumentos han registrado 55 temblores de tierra.
SEMANA: Alcalde, ¿Cómo está el municipio luego de los temblores de este lunes?
Jaison Mosquera Sánchez: La gente está muy paniquiada, siempre hubo movimiento, la gente está muy triste, había un edificio que estaba agrietado, que habíamos ordenado que desocuparan, y se terminó de caer. Y no ha habido ninguna pregunta, ningún llamado, ninguna atención de alguna autoridad nacional.
SEMANA: ¿Qué ha pasado desde el día del terremoto?
J. M. S.: La situación de nosotros es triste, angustiante y desesperanzadora porque a un mes del terremoto que afectó profundamente los territorios del Pacífico, en especial del municipio de Istmina, no ha habido una respuesta concreta de parte del gobierno nacional para el municipio.
Las ayudas humanitarias que han llegado son de alcaldías, municipios aliados, donantes privados, pero el gobierno nacional, como entidad respondiente, no nos ha atendido, no nos ha dado la ayuda necesaria para salir de la crisis; este es un municipio de sexta categoría, con los escasos recursos que tenemos hemos logrado avanzar a los territorios rurales, pero es insostenible, nos desborda en las capacidades.
SEMANA: ¿Cuál fue el balance del terremoto en su municipio?
J. M. S.: Tenemos casi cien viviendas totalmente destruidas, todas nuestras instituciones educativas gravemente afectadas, una que no se está utilizando, porque amenaza ruina, los estudiantes están estudiando en albergues, en carpas, son 3.000 estudiantes aproximadamente.
Afortunadamente no hubo muertos, hubo 70 heridos, entre ellos dos agentes de policía, más de 3.000 familias damnificadas, la gente siente que los mercados son necesarios, porque la comida se necesita, pero pide ayuda para ver cómo recuperar sus viviendas, a través de un banco de materiales, con varillas, cemento, zinc.
SEMANA: ¿Cómo va el plan de reconstrucción?
J. M. S. : No hemos podido reconstruir, solamente hemos recibido ayudas de alimentos, no tenemos banco de materiales, el vicepresidente (José Manuel Restrepo) estuvo en Unión Panamericana, en una reunión con los alcaldes, se comprometieron a dar un banco de materiales, maquinaria amarilla para remover escombros, por eso apelamos que sea en el menor de los tiempos para dar respuesta a la comunidad.
SEMANA: ¿Y cuál es la necesidad más urgente en temas de ayudas?
J. M. S.: Creo que con tantas dificultades que ha habido en mi municipio, nos llegaron 300 mercados a una ciudad con 70.000 habitantes, agradecemos el esfuerzo, pero no se ve esperanza de que esto pueda cambiar, no hemos podido atender a las familias, lo que se ha podido atender es porque donantes particulares nos han tendido la mano, nos han dado alimentos, frazadas, pero decir que hemos resuelto el problema de una persona que haya perdido su vivienda es ocultar el panorama real, y el panorama real es crítico porque no se ha podido ayudar a la gente.
SEMANA: ¿Qué le dice la gente en la calle?
J. M. S.: La gente no puede ponerse a llorar, tiene que levantarse con positivismo, detrás de esa cara bonita, esa sonrisa, hay un mar de llanto, eso no lo podemos esconder.
SEMANA: La gobernadora ha gestionado y con su trabajo ha tratado de contagiarles positivismo, ¿qué piensa?.
J. M. S.: Se ha concentrado en hablar de Quibdó, pero Istmina vive también un verdadero desastre y a ese no se le ha dado trascendencia. Yo he visitado a toda mi zona rural, a las comunidades más profundas, he estado en todos los territorios por tierra y agua, llevando equipos médicos, psicólogos a los niños, porque quedan con traumas. Le clamamos al Ministerio de Transporte, a Invías, que nos atienda las vías terciarias que quedaron totalmente destruidas, se están perdiendo los productos, borojó, chontaduro, caña, cacao.