SEMANA: AtlasIntel predijo el triunfo de Abelardo De La Espriella y fue la encuestadora que más se acercó al resultado electoral. ¿A qué atribuye ese desenlace?
Andrei Román: Hemos establecido una claridad metodológica a lo largo de los años. Desde el comienzo, las encuestas de Atlas mostraron a Abelardo como una apuesta política importante, y eso no quedó tan claro en los estudios con metodología tradicional. Esto afirma la fuerza de la metodología digital y el riesgo de que se incurra en sesgos de clase social, en la interacción humana o en que existan sectores sociales subrepresentados en los otros formatos de investigación. Tuvimos encuestas precisas gracias a una buena calibración muestral, porque demostramos que esto es posible a partir de una masa crítica. El aspecto menos entendido de la metodología de Atlas es que, al no tener una restricción inicial sobre las zonas donde se contacta a los encuestados, nuestras muestras digitales provienen de un conjunto mucho más amplio de municipios. Para Atlas es más sencillo incluir en la muestra a personas que viven en lugares alejados, a los que es difícil llegar, que para una encuestadora netamente presencial. La metodología digital también permite llegar a personas que viven en zonas de conflicto y facilita que estas respondan sin temores.
SEMANA: Ustedes contactan a los encuestados mediante pauta digital y parten de la idea de que quien decide responder probablemente también irá a votar. ¿Cómo garantizan, con esa metodología, que exista equilibrio muestral?
A.R.: Lo garantizamos a partir de un análisis sistemático de las muestras que obtenemos, analizando si tenemos algún tipo de subrepresentación de segmentos específicos. El algoritmo define un peso ideal para cada respondiente a partir de este análisis con el fin de buscar una muestra que sea representativa del universo.
SEMANA: ¿Qué variables utiliza el algoritmo para determinar qué peso les dará a esas muestras?
A.R.: Principalmente, criterios demográficos de acuerdo con las estadísticas del Dane y del censo. Entonces, tenemos variables sobre sexo, escolaridad, ingresos económicos mensuales del hogar e indicadores de representatividad por región. También tenemos en cuenta el tipo de municipio, rural o urbano, e incorporamos una visión sobre el nivel de participación en la elección. En esto, inevitablemente, necesitamos incorporar algunas expectativas sobre el perfil de la participación. El fenómeno de participación del electorado es dinámico en el tiempo; entonces, hay que ajustar el criterio de representatividad para dejarlo más flexible a la realidad de la participación política.
SEMANA: Quienes han criticado la encuesta ponen en duda si, al realizar el estudio, Atlas hace una proyección estadística a futuro para poder predecir el resultado, algo que no está permitido en la ley colombiana. ¿Qué les responde a esas personas? ¿AtlasIntel hace proyecciones?
A.R.: Nunca hacemos ningún tipo de predicción. Las encuestas son relativas al momento presente. Las personas declaran sus preferencias electorales y tenemos indicadores sobre la inclinación a movilizarse para votar o no votar en el momento actual. En todos los casos, las estimaciones son referentes al presente, no al futuro, y no son proyecciones. Son la medición que tenemos sobre el momento presente.
SEMANA: ¿Qué mecanismos de control y diseño muestral aplican para hacer una encuesta en línea?
A.R.: Los mecanismos de control son de diversos tipos. Tenemos unos para garantizar la seguridad de los datos y así evitar algún tipo de ataque en contra de nuestros sistemas. La encuesta no puede responderse más de una vez, tampoco se puede difundir dentro de un chat. Contamos con un sistema de seguridad en el que hay distintos tipos de verificación de cada cuestionario para asegurar que cada respuesta es de una persona a la que invitamos a ser uno de los participantes de la muestra. Con esto siempre garantizamos la robustez de los datos.
SEMANA: Después de la primera vuelta hubo tres encuestas: dos que tenían muestra en línea y una presencial. ¿Cómo garantizar la compatibilidad de la información de una encuesta a otra, teniendo en cuenta que hubo dos formatos diferentes y que la muestra digital puede ser más aleatoria?
A.R.: La verdad sobre la elección es solo una. En el momento en el que se aplica la encuesta, solo hay un porcentaje posible que va a votar por un candidato u otro. Nosotros buscamos medir esa verdad a través de metodologías complementarias; construir una visión holística entera sobre cuál es esta verdad. Los parámetros que tenemos que respetar son los mismos, demográficos, y una participación que es independiente del método de la encuesta. El método es robusto, sea digital o presencial, y si la verdad es solo una, lo que debería ser esperado es que se llegue a números semejantes. Si tenemos un método robusto, llegamos a resultados compatibles, y eso es justamente lo que pasó.
SEMANA: Hablemos de las desagregaciones demográficas. A Atlas le cuestionaron que estas no siempre habrían sido compatibles. Sin embargo, los datos mostraron de manera consistente el crecimiento de Abelardo De La Espriella
A.R.: La desagregación demográfica, inevitablemente, tiene alguna volatilidad. Puede suceder porque los márgenes de error son mayores en segmentos chicos, por lo que es esperado algún tipo de volatilidad. Si los resultados fueran siempre semejantes en un segmento chico, algo grave estaría pasando, porque por probabilidad estadística debemos tener cierto ruido por cuenta del margen de error en estos grupos. Por otro lado, usamos más de un criterio de representatividad para preservar el equilibrio general de la muestra. Por ejemplo, si tenemos más hombres que mujeres en cierta región, debemos respetar el criterio de distribución de género en el conjunto de la muestra, porque, de alguna u otra manera, esto se va a equilibrar en otra región. Entonces, muchas veces lo que parece ser una incompatibilidad entre metodologías no es nada más que el ruido esperable dentro de cruces demográficos.
SEMANA: En Colombia llamó la atención la metodología de AtlasIntel porque otras encuestadoras no habían utilizado un esquema semejante. ¿Cómo ha evolucionado su metodología de trabajo para que ustedes decidan arriesgarse a mostrar estos formatos?
A.R.: Nosotros no nos arriesgamos a nada, simplemente medimos con nuestra metodología, confiamos en nuestro método y publicamos los datos de la manera que son. Nosotros aprendimos que es mejor confiar en nuestros datos que dejarnos llevar por la posición de otras encuestadoras o la presión política o de medios. No ha sido fácil, por ejemplo, divergir tanto de la mayoría de las encuestas y hacer frente a la instrumentalización de la Comisión Técnica del Consejo Nacional Electoral.
SEMANA: ¿Considera que fueron censurados por el Consejo Nacional Electoral?
A.R.: Considero que hubo una tentativa de censura que al final fue rechazada por el pleno del CNE. La tentativa sí existió. Es una tentativa peligrosa y se basa en una ley que es un precedente riesgoso para la regulación de encuestas y la libertad de prensa. Hicimos lo que todos deben hacer: tener su propio método, confianza en este y reafirmar resultados que son independientes de presiones políticas. Nosotros somos imparciales e independientes y estamos haciendo el mejor trabajo posible.
SEMANA: GAD3 dejó de publicar el tracking electoral, Invamer no publicó encuestas para segunda vuelta y el director de Guarumo, Víctor Muñoz, reconoció que AtlasIntel había sido la más acertada para la primera vuelta. ¿Qué reflexión le deja ese panorama?
A.R.: Nosotros fuimos fieles a nuestras convicciones de que tenemos una buena metodología, de que no necesariamente una interpretación de una comisión técnica es la verdad definitiva, que GAD3 utilizó como razón para salir del país. Hemos visto esto como una oportunidad para afirmar que estamos haciendo encuestas científicas de acuerdo con la ley y mostrar esto a partir de nuestro desempeño. No quiero hablar de la reputación de las otras firmas; solo diré que esta es la tercera elección en la que Atlas tiene el mejor desempeño y, a partir de este ciclo, queda claro que AtlasIntel llegó a Colombia para quedarse aquí y consolidar cada vez más su reputación.
SEMANA: ¿Qué les dice a quienes aseguran que AtlasIntel infla candidatos de derecha y que, después de que los infla, es que se muestran como aspirantes viables que terminan siendo elegidos presidentes?
A.R.: Es poco razonable pensar que AtlasIntel tendría esta fuerza cuando tenemos tantas otras empresas encuestadoras que tienen otros resultados que podrían, entonces, crear una realidad alternativa, si es que esto fuera así. No es una argumentación razonable. Cuando se trata de Colombia, lo que puedo decir sobre la primera vuelta es que no inflamos a Abelardo. De hecho, él fue subestimado tanto en la encuesta presidencial, en 5 puntos, como en el tracking, en el que hubo una diferencia de un punto. Entonces, en los dos casos, Abelardo superó los números de la encuesta Atlas. La evidencia no valida la tesis de que inflamos a un candidato.
SEMANA: Una publicación periodística dijo que Atlas habría inflado a De La Espriella en las regiones donde podía crecer más. ¿La encuestadora infló al presidente electo?
A.R.: Cuando un medio se propone hacer periodismo de datos, debe entender sobre análisis de datos, porque, si no lo entiende, no puede hacer este tipo de periodismo. Lo que pasó con el análisis que publicaron sobre nuestro caso fue una comprobación de que no entienden qué son los factores de expansión en el contexto de una muestra y cómo estos son calculados.