A menos de tres semanas para la instalación de la nueva legislatura, los partidos políticos comenzarían a mover sus primeras fichas para definir quiénes ocuparían las presidencias del Senado y de la Cámara de Representantes durante el primer año del Gobierno De La Espriella en Colombia.
Si bien las conversaciones apenas entrarían en una etapa preliminar y las mayorías seguirían en construcción, el tablero político empieza a mostrar los primeros nombres con posibilidades de encabezar las dos corporaciones.
Según el panorama que se habría empezado a configurar entre las distintas colectividades, el senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, aparecería entre los aspirantes con mayor tracción para disputar la Presidencia del Senado.
En paralelo, el representante electo Daniel Briceño, del Centro Democrático, también comenzaría a figurar entre las alternativas con mayor impulso para asumir la Presidencia de la Cámara de Representantes.
Ninguno de los dos escenarios estaría resuelto y cualquier definición dependerá de las negociaciones que adelanten las bancadas durante los próximos días.
De hecho, las conversaciones apenas comenzarían a tomar forma. El primer escenario de discusión política estaría previsto para el 15 de julio, cuando se reunirían los 66 compromisarios encargados de empezar a construir los acuerdos alrededor de las mesas directivas del Congreso para los próximos cuatro años.
En el caso del Senado, la eventual aspiración de Deluque también enfrentaría retos políticos. El Partido de la U cuenta con nueve curules, una representación que, por sí sola, no sería suficiente para asegurar la Presidencia de la corporación, por lo que cualquier candidatura dependería de la capacidad de sumar respaldos entre otras fuerzas políticas que integrarían la mayoría legislativa.
Ese panorama abriría una competencia en la que también aparecerían otros sectores con interés en la dignidad.
Salvación Nacional, partido que avaló a Abelardo De La Espriella en su carrera por la Casa de Nariño, mantendría la aspiración de disputar la Presidencia del Senado, mientras que el Centro Democrático, segunda bancada de esa corporación por número de curules, también tendría margen para reclamar espacios dentro de la conformación de las mesas directivas.
Sin embargo, dentro de las conversaciones también existiría otro elemento político. Si el Centro Democrático terminara concentrando sus esfuerzos en la Presidencia de la Cámara de Representantes, ese escenario podría modificar el equilibrio de la negociación en el Senado y abrir mayores posibilidades para otras colectividades, entre ellas el Partido Liberal, que cuenta con la tercera mayor representación en esa corporación.
En la Cámara de Representantes el panorama también estaría condicionado por la conformación de las bancadas.
Aunque el Pacto Histórico seguiría siendo la fuerza con mayor número de curules, su decisión de declararse en oposición al nuevo Gobierno reduciría las posibilidades de que uno de sus integrantes llegara a la Presidencia de esa corporación durante el primer año legislativo.
Ese contexto haría que el Centro Democrático, segunda bancada de la Cámara, apareciera como una de las colectividades con mayores opciones de disputar esa dignidad.
En ese escenario, además de Daniel Briceño, también comenzaría a mencionarse el nombre del representante José Jaime Uscátegui, quien igualmente podría entrar en la puja interna si las conversaciones entre los partidos evolucionan en esa dirección.
Por ahora, ninguna de las aspiraciones estaría consolidada. Las decisiones dependerían de los acuerdos que logren construir los partidos que respalden al nuevo Gobierno, de la distribución de las demás dignidades del Congreso y de las alianzas que comiencen a cerrarse en los días previos a la instalación de la legislatura del próximo 20 de julio, cuando quedaría definido el nuevo mapa de poder del Capitolio Nacional.