Las personas que no acostumbran a votar en Colombia podrían definir los resultados de las elecciones presidenciales de 2026. De acuerdo con expertos consultados por SEMANA, es probable que los ‘desencantados’ con la democracia consoliden el primer lugar de Iván Cepeda en la primera vuelta o amplíen el apretado margen de la segunda posición, que sería disputada entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, como lo muestran las encuestas.

La abstención en las urnas hoy es el plato fuerte de las campañas políticas. Tanto la izquierda como la derecha buscan conquistar territorios donde la cultura electoral no es una costumbre o que está limitada por las estructuras criminales.

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La cifra no es menor. En las elecciones del Senado del 8 de marzo, solo ejerció el derecho al voto el 49 por ciento de los ciudadanos habilitados para hacerlo (41.287.084), mientras que el balance de la contienda de la Cámara de Representantes fue del 48 por ciento. Pero en las últimas dos décadas, las presidenciales son las que más han movilizado a los colombianos.

Las campañas buscan sacar a los abstencionistas a votar para las próximas elecciones presidenciales. Foto: LILIANA RINCÓN

De acuerdo con cifras de la Registraduría, en la segunda vuelta de 2022 se reportó la participación más alta desde 1998: votó el 57 por ciento del censo electoral de aquel año, mientras que en la primera ronda lo hizo el 54 por ciento. En 2018, el consolidado de las dos elecciones que concluyeron con el triunfo de Iván Duque marcó el 53 por ciento de asistencia en las urnas. En 2014, el promedio fue de 43 por ciento. Y en 2010 se reportó 46 por ciento.

Nathalie Méndez, profesora de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, explicó que, históricamente, el abstencionismo es la opción que siempre gana y tendría protagonismo en esta elección presidencial: “Yo estaría de acuerdo en que el papel que van a jugar esos ciudadanos que usualmente no votan va a ser clave. Pareciera que los votos que salgan del abstencionismo pueden llegar a decidir el segundo lugar o, incluso, inclinar la balanza hacia el primer lugar, que en este momento, según las encuestas, lo muestra el candidato Cepeda”.

El abstencionismo podría beneficiar al líder de los sondeos, el cual sería Iván Cepeda. Foto: NICOLÁS LINARES

¿Por qué no votan?

La abstención en las urnas podría explicarse en cuatro puntos, de acuerdo con Méndez. Se trataría de un fenómeno estructural que ha persistido durante mucho tiempo y se convirtió en un rasgo de la democracia colombiana.

En primer lugar, hay una profunda desconfianza en las instituciones y la gente tiene un desencanto por las dinámicas institucionales, las elecciones y el presidente. “Los ciudadanos perciben que el voto no cambia nada porque ya las elecciones tienen, de alguna forma, este patrón, donde no lo ven útil, no lo ven legítimo”, dijo la docente.

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El segundo factor es la apatía por los partidos tradicionales y estaría ocasionando una indiferencia en la población. “¿Para qué voto si mi voto no sirve de nada? Y algunos no votan como mecanismo de protesta”, comentó la investigadora. Precisamente, el tercer punto tiene relación con la cultura política, los valores, actitudes y comportamientos que refuerzan esa apatía que se traduce en abstencionismo.

Finalmente, cobra importancia el acceso a los puestos de votación, las regiones apartadas, las dificultades logísticas y el recrudecimiento de la violencia en zonas periféricas del país.

Hay varias razones por las cuales las personas no van a votar. Foto: Bernardo Peña

Problema estructural

Alfonso Portela, exregistrador delegado para lo electoral, tiene la teoría de que el mismo censo electoral contribuye a que haya abstención en Colombia. Según él, la Constitución otorga derechos políticos a cualquier persona mayor de 18 años, y solo se excluyen del censo a los fallecidos, a los integrantes de la fuerza pública de manera transitoria y a quienes la justicia suspendió los derechos políticos. Pero, en ocasiones, hay fallas en esos filtros.

“Si no hay una actualización en el tema de fallecimientos, pueden existir muchas personas fallecidas en el censo electoral, porque pueden ser personas que no han sido reportadas fallecidas”, comentó el experto.

El segundo elemento que podría “inflar el censo electoral” son las personas que aparecen habilitadas para votar en Colombia, pero que residen por fuera del país: “Hay una cifra que, entre los 5 o 6 millones de personas que están en el exterior, están habilitadas en el censo electoral del interior”.

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Por último, sostuvo que la estructura electoral es muy rígida en Colombia y la única opción es que el voto sea dominical, físico y presencial, a diferencia de otras regiones del mundo donde ya se aplicó el voto por correo, a domicilio y digital.

Se cree que la abstención podría bajar en las elecciones presidenciales en 2026 por el calor de la polarización. Mientras tanto, en el Congreso impulsan iniciativas para que el voto sea obligatorio en el país con el fin de combatir este fenómeno.