Desde el viernes 3 de julio, cuando los líderes del empalme de Gustavo Petro recibieron en la Casa de Nariño a los delegados de Abelardo De La Espriella, se preveía lo que ocurrió este martes 7, cuando el presidente electo suspendió el proceso de transición entre ambas administraciones: un ambiente hostil, de desconfianza, con señalamientos de un lado y del otro, dinamitó el proceso que, históricamente, han adelantado todas las administraciones.
Ese viernes, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se midieron el aceite. Por primera vez, físicamente, pasaron de los mensajes en los medios y las redes a fuertes críticas. Ávila le pidió a Restrepo que no el empalme no se convirtiera en un show. Ambos aceptaron.
Y, segundos después, el hoy ministro de Hacienda le manifestó al vicepresidente electo que había incumplido con su palabra. Una explosiva carta de José Manuel Restrepo a Germán Ávila, en la que anunciaba las ocho “alertas” encontradas preliminarmente por el equipo de Abelardo De La Espriella, encendió la llama entre ambos equipos. Restrepo leyó públicamente el contenido y, posteriormente, ventiló la misiva en una conferencia de prensa. “Incumplió su palabra”, dijo Ávila.
La paz total, la situación fiscal de Colombia, el Bienestar Familiar, la Agencia Nacional de Tierras y la crisis en el sistema de salud, entre otros, se leían como verdaderos problemas en la carta de Restrepo.
Ese viernes, Restrepo anunció que no existía la posibilidad de que Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella se reunieran en medio del empalme.
Pese a las tensiones, la próxima cita quedó establecida para este martes 7 de julio, pero los explosivos señalamientos del presidente Gustavo Petro contra Abelardo De La Espriella hicieron que el empalme volara en mil pedazos.
Petro endureció su discurso contra el Tigre, habló de fraude en algunas mesas de Estados Unidos e impulsó que desde la izquierda se demandara penalmente la elección de Abelardo ante el Consejo de Estado y se pidiera como medida cautelar que no pudiera posesionarse este 7 de agosto.
“Quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda; el triunfo de Abelardo se hizo con algoritmos desde California y los algoritmos los hicieron empresas de inteligencia privada de Israel. La justicia colombiana y la estadounidense, porque los delitos se cometieron en el territorio de los EE. UU., tendrán todas las pruebas”, dijo Petro en un mensaje de X.
Y en otro mensaje, el jefe de Estado escribió: “El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”.
Entonces, si Gustavo Petro no reconoce a Abelardo De La Espriella como presidente, ¿para qué insistir en el empalme?, preguntaron en las toldas del Tigre, donde tienen claro que el actual gobierno no quiere que se conozca la situación real en la que entregará el país.
Este lunes, 6 de julio, cuando el ministro del Interior, Armando Benedetti, se reunió con el ministro designado, Rodrigo Lara Restrepo, empezó a circular el rumor de que el equipo de empalme del petrismo se retiraría del empalme este martes. Y Abelardo De La Espriella se adelantó a los hechos y decidió suspender el proceso por su cuenta.
Jérome Sanabria, quien hace parte del empalme de De La Espriella, escribió en sus redes sociales: “Germán Ávila, ministro de Hacienda, confirma que la orden de Petro era levantarse de la mesa de empalme el día de hoy. Por eso desconocen los resultados electorales. Y ante este golpe, Abelardo levantó el empalme. No hay empalme con quien no reconozca los resultados”.
Lo ocurrido es histórico, según dijo a SEMANA el exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo.
Se desconoce cuál será el camino a seguir, porque la ley ordena a los funcionarios del Gobierno Petro entregar la información a la administración entrante. De La Espriella anunció que sería por vía tecnológica.