Los partidos políticos tradicionales de Colombia llegan desgastados a la segunda vuelta presidencial. Las colectividades no pudieron posicionar un proyecto independiente para reemplazar a Gustavo Petro y fueron relegados por el personalismo electoral, tal como ocurrió en 2022.

Los grandes ausentes de la contienda por la Casa de Nariño fueron los partidos Cambio Radical, Liberal, Conservador, Alianza Verde y la U, quienes históricamente habían tenido aspirantes propios y cobraban relevancia entre la ciudadanía.

Alfonso Portela, exregistrador y consultor electoral, manifestó que esa situación de los partidos políticos evidencia una crisis que ha tomado fuerza en los últimos años porque perdieron su horizonte ideológico que los caracterizaba.

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“En la época del bipartidismo, había unas diferencias importantes de la ideología del uno y del otro. Hoy por hoy, esas fronteras desaparecieron. Entre un partido y otro, simplemente, los separa es la ambición de llegar al poder por la ruta que sea”, dijo Portela.

Para él, los partidos han perdido la credibilidad de la ciudadanía porque no defienden una ideología fija, sino que la visión de la colectividad se acomoda conforme a la coyuntura. Por esa razón, se ha ido debilitando el mejor activo de esos sectores, que es la militancia.

Según cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE) conocidas por SEMANA, solo el 1,34 por ciento de los ciudadanos habilitados para ejercer el derecho al voto en Colombia hacen parte de partidos políticos. Es decir, hay un claro desinterés por pertenecer formalmente a esas estructuras del sistema.

Plenaria del Senado de la República. Imagen de referencia. Foto: COLPRENSA

Con base en los registros que los 25 partidos con personería jurídica deben hacer mensualmente, 554.113 personas hacen parte de sus militantes. De esa cifra, el 52,29 por ciento los aporta el Centro Democrático y el Pacto Histórico, las principales fuerzas políticas de Colombia.

También hay sectores que no reportan un solo militante. Es el caso de En Marcha, de Juan Fernando Cristo, y Esperanza Democrática, de Clara López. Cristo aseguró que habría un error en el conteo del CNE porque tendría más de 30.000 afiliados en sus filas.

Carlos Fernando Motoa, senador de Cambio Radical, cree que la ciudadanía ha perdido la confianza en las colectividades por la incoherencia ideológica, pues algunas pertenecen un día a la derecha y luego a la izquierda, y viceversa.

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“Esa incoherencia tiene un costo político y el ciudadano pasa esa cuenta de cobro. Si hay una crisis al interior de los partidos, es porque no están defendiendo unas banderas, solo están actuando en beneficio de quién tiene más opciones”, aclaró el congresista vallecaucano.

Motoa cree que la ausencia de los partidos tradicionales en la contienda presidencial obedece a una crisis de liderazgo y a una ausencia de personajes que puedan renovar las caras de las colectividades.

En esta elección por la Casa de Nariño, las colectividades se convirtieron en el “lunar”. Abelardo De La Espriella, públicamente, no aceptó ningún respaldo porque cree que los partidos tradicionales son culpables de los problemas que, año tras año, arrastra el Estado. Mientras que Iván Cepeda sí aprobó adhesiones, pero no les dio protagonismo en su campaña y los agrupó en la “alianza por la vida”.

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda Foto: Semana

Con todo este escenario, los dos expertos creen que la credibilidad de los partidos políticos se jugará en los próximos meses. El Congreso, conformado por múltiples fuerzas, será el protagonista, aunque la verdadera medición será en las urnas. Después del 7 de agosto, los sectores emprenderán la carrera por las elecciones regionales en 2027.