SEMANA: Usted escribió un trino en el que le puso números a todo el gasto del Gobierno en época electoral. ¿De qué se trata?

Víctor Muñoz: En materia electoral, hay tres grandes temas que al ciudadano de a pie le importan. El primero es lo que se denomina dinero en el bolsillo, es decir, cómo crecen sus ingresos. El segundo es la seguridad. Y el tercero es más un tema emocional, aspiracional o de coyuntura en los momentos de votación. Lo que yo hice fue hacer un listado de cómo el Gobierno Petro está trabajando el primer punto con una serie de medidas.

SEMANA: ¿Cuáles medidas?

V.M.: La más obvia es el incremento del salario mínimo. El salario mínimo con auxilio de transporte subió 23 por ciento, llegando a 2 millones de pesos mensuales. En plata blanca, cerca de 2,4 millones de personas que ganan el mínimo están recibiendo cerca de 376.000 pesos más al mes. Ellos no están en la discusión de si eso es fiscalmente sostenible. Anif calculó en 10,1 billones de pesos el impacto fiscal derivado del aumento del salario mínimo para 2026 y una parte relevante de estos recursos los paga el mismo Gobierno.

Víctor Muñoz, en entrevista con Cristina Castro, editora general de SEMANA, señaló: “Lo que hay es una estrategia para poner dinero en el bolsillo de los colombianos con un impacto electoral”. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

SEMANA: Usted enumeró múltiples subsidios que benefician a millones. ¿Qué impacto tienen?

V.M.: El segundo ejemplo es la bonificación para soldados del servicio militar, que está al 70 por ciento del salario mínimo, impactando cerca de 100.000 jóvenes. Esto tiene un costo adicional de 400.000 millones. También está el programa Colombia Mayor, que aumentó de 80.000 pesos a 230.000 pesos. Esta medida pasó de beneficiar a cerca de 1,7 millones de personas a una escala mucho mayor, y hoy representa un esfuerzo anual del orden de 8 billones de pesos. En el esquema de Renta Ciudadana y devolución del IVA, se ha llegado a más de 760.000 hogares por ciclo, y tiene un valor cercano a los 300.000 millones de pesos. El impacto de estos subsidios es muy importante. Todos son programas que van dirigidos a la base de la pirámide, que representa cerca del 60 por ciento de los votantes.

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SEMANA: ¿Por qué insiste tanto en el costo de esos programas?

V.M.: Porque el Gobierno está utilizando recursos que vienen de nuestros impuestos con tintes electorales. Y, a su vez, tiene el discurso de que está “desfinanciado”. Pero lo que está pasando es que está creciendo el gasto sin control. Yo creo que todos estamos de acuerdo con cerrar brechas, pero hay que hacerlo con responsabilidad. Para mí, más que una apuesta social, lo que hay es una estrategia para poner dinero en el bolsillo de los colombianos con un impacto electoral.

SEMANA: Todos esos programas ayudan a personas muy vulnerables. Es muy difícil no estar de acuerdo con darles un dinero a los adultos mayores que están desprotegidos.

V.M.: Todos los Gobiernos hemos querido mejorar esos subsidios, pero eso tiene que ir acompañado de responsabilidad fiscal. Es como si en una casa a la que no le alcanzan los ingresos se sigue gastando y todo se paga con tarjeta de crédito. Eso funciona unos meses, pero llega un momento en que ya la tarjeta no tiene más cupo para endeudarse. Y ahí la casa colapsa. Yo no estoy en contra de que se incremente el mínimo ni de que los adultos mayores tengan subsidios. Sin embargo, estoy en contra de medidas irresponsables fiscalmente y con fines electorales. Esas estrategias de dar subsidios e incrementarlos cerca de elecciones ya las hemos visto en otros países. El libreto electoral de los subsidios ya está escrito.

Víctor Muñoz analiza que de los más de 100 candidatos que empezaron, hoy hay 14, pero solo 5 marcan en las encuestas. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: Usted es cofundador de la encuestadora Guarumo. ¿Cómo está viendo esta carrera?

V.M.: De los más de 100 candidatos que empezaron, hoy hay 14, pero solo 5 marcan en las encuestas. De estos, solo hay 3 que podrían ir a segunda vuelta. Iván Cepeda está en números entre el 33 y el 37 por ciento, y podría cerrar con un 39 por ciento en primera vuelta, una cifra similar a la que sacó Petro en 2022. Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia están muy pegados, entre el 20 y 23 por ciento, uno arriba o abajo del otro dependiendo de la encuesta, pero ambos en el margen de error entre ellos. Es una cifra aún baja frente a la que tenían Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez hace cuatro años. Los indecisos aún están en doble dígito.

SEMANA: ¿Cómo se define quién pasa a segunda vuelta entre Paloma y Abelardo?

V.M.: Hay dos regiones claves para decidir cuál de ellos dos avanzará: los Santanderes y Antioquia con el Eje Cafetero, las zonas que tradicionalmente votan por la centroderecha. Quien logre tener una base fuerte allí es el que avanza. Ya para segunda vuelta, ¿quién va a definir en Colombia la presidencia? El Caribe colombiano.

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SEMANA: ¿Por qué el Caribe?

V.M.: Porque el Caribe representa entre el 20 y el 23 por ciento de la votación total. Juan Manuel Santos ganó por la combinación de Bogotá, costa pacífica y suroccidente más Caribe. Iván Duque ganó con Antioquia, Eje Cafetero, Santanderes más el Caribe. Cuando Petro ganó, lo que hizo fue repetir su votación cuando perdió con Iván Duque, pero logró conquistar el Caribe. Entonces, el Caribe es lo que en Estados Unidos se conoce como un swing state, que define una elección.

Víctor Muñoz considera que la votación de Sergio Fajardo y Claudia López puede estar en un 6 por ciento. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: Manuel Rodríguez, exministro y suegro de Paloma Valencia, abrió un debate cuando dijo que, si Fajardo no adhería a esa campaña, sería el responsable del triunfo de Cepeda. ¿Eso es así?

V.M.: La votación de Fajardo y López puede estar en un 6 por ciento. Una cifra que es muy importante, especialmente cuando se piensa en la segunda vuelta. Recordemos que Petro ganó por un margen estrecho, de poco más de 700.000 votos. Aunque en Colombia los votos no son endosables, sí es muy relevante lo que digan estos candidatos. En segunda vuelta, a esos votantes los veo un poco más cercanos a Paloma Valencia y Oviedo por el espectro ideológico. Sin embargo, recordemos que en primera vuelta muchos votan por el que quieren y en segunda contra el que no quieren. Estoy de acuerdo con Manuel Rodríguez en que ese 6 por ciento es supremamente importante y sí puede definir la elección.

SEMANA: ¿Iván Cepeda puede ganar en primera vuelta hoy?

V.M.: No lo veo en este momento, con los números y la fotografía de hoy.

SEMANA: Pero, si se tiene en cuenta que es el primero en las encuestas y, además, hay tantas políticas del Gobierno que lo favorecen, ¿no es fácil pensar que está casi que elegido?

Víctor Muñoz considera que, a más de mes y medio de las elecciones, las cosas pueden cambiar mucho. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

V.M.: No. Iván Cepeda es derrotable. El Gobierno sí ha tomado medidas con tintes políticos que lo benefician. Pero hay regiones como Antioquia, Eje Cafetero y, en especial, Norte de Santander a las que no les impactan electoralmente tanto todos estos subsidios. Bogotá, pese a que el Pacto Histórico ganó en la elección de Cámara, ha perdido terreno. Creo que no es irreversible el triunfo de Cepeda ni que la segunda vuelta sea de trámite. Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia tienen que conquistar el Caribe, el 6 por ciento de Fajardo y Claudia y el 11 por ciento de los indecisos.

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SEMANA: Usted está dando un panorama a más de un mes y medio de las elecciones. ¿Qué tanto pueden cambiar las cosas?

V.M.: Pueden cambiar muchísimo. En las consultas del 8 de marzo, Paloma Valencia ganó la Gran Consulta con ventaja. Sin embargo, Oviedo, que terminó segundo, consolidó su crecimiento digital y electoral con fuerza en las dos últimas semanas, impulsado por un video que lo puso en el centro de la conversación. Eso demuestra que hay crecimientos y detonantes que pueden cambiar las tendencias. Si no ocurre nada extraordinario, los números podrían parecerse mucho a la fotografía de hoy. Pero seguramente vendrán eventos, debates, temas de gobierno, investigaciones de corrupción, y todo eso afecta la campaña. Siete semanas son una eternidad en política. Lo que sí creo que está claro ya, tras las elecciones del 8 de marzo, es que las instituciones y especialmente la Registraduría mostraron mucha solidez en el proceso. Creo que esta entidad debe tener el respaldo de todos los colombianos.