En medio de la entrega de credenciales a Abelardo De La Espriella y su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo, el padre del presidente electo, Abelardo Gabriel De La Espriella Juris, le dio varios consejos a su hijo para hacer un buen gobierno.
Según expresó, una de las claves estaría en las personas de las que se rodee y quienes hagan parte de su gabinete.
“Que les diga a sus colaboradores que pueden meter las patas, pero no las manos. Eso para mí es más importante que todo; se obnubila la gente pensando en los egresados de Harvard, de Cambridge y de las grandes universidades del país, pero se olvidan de que el funcionario público debe ser transparente”, aseguró De La Espriella Juris.
Agregó: “Los que rodean al gobernante deben cuidar sus espaldas. El gobernante no se puede amparar en que él es honrado; debe también rodearse de gente honrada porque es tan deshonesto el que le roba al Estado como el que deja robar”.
Desde que su hijo le informó que buscaría llegar a la Presidencia, De La Espriella Juris ha reconocido que no ha sido fácil. “Le dije: ‘La historia del mundo demuestra que los redentores terminan crucificados y el Camellón de los Mártires, en Cartagena, no soporta un mártir más’. Desde Jesucristo hasta hoy, todas las personas que han querido redimir a sus pueblos han terminado traicionadas. La gente que aplaude después termina silbando a quien los sacó del atolladero. En Colombia hay prueba de eso: Simón Bolívar, Rafael Núñez, Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán, Álvaro Gómez y, recientemente, nuestro último mártir, Miguel Uribe Turbay”, dijo en entrevista con SEMANA.
Reconoció que le preocupaba la salud de su hijo y le producía angustia lo que le pudiera pasar, aunque lo apoya y sabe que está dispuesto a arriesgarse por el beneficio del país.
En medio de la entrega de la credencial que lo acredita como el próximo presidente del país, De La Espriella agradeció el trabajo de la Registraduría en cabeza de Hernán Penagos.
“Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país saqueado y con su dignidad republicana pisoteada”, aseguró.
De La Espriella afirmó que el 7 de agosto recibirá un país “profundamente quebrado”. Señaló: “La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia de la República, de debilitar a las instituciones y de dividir a los colombianos sembrando en el alma de muchos el odio de clases”.