“Hasta pronto, volveremos”, dijo Gustavo Petro al finalizar su discurso durante la instalación del Congreso el 20 de julio. Fue su última intervención ante el Legislativo como mandatario, pero la frase abrió un abanico de posibilidades para el líder del progresismo.
Aunque Petro anunció que asumirá la presidencia del Pacto Histórico luego de la propuesta que le lanzó Iván Cepeda, y después de unas vacaciones, ese descanso promete no ser extenso. El mandatario seguirá siendo un actor político activo durante la presidencia de Abelardo De La Espriella.
Petro fue derrotado, a través de su candidato Iván Cepeda, y la izquierda perdió el poder. De paso, todo el panorama cambió en el Congreso, donde tienen 61 congresistas, quienes automáticamente pasaron a ser oposición y se quedaron sin derecho a contar con alguna presidencia de corporación o comisión constitucional.
Petro es consciente de que debe estar al frente del Pacto Histórico si quiere tener control territorial en las elecciones de octubre de 2027, cuando los colombianos elegirán alcaldes y gobernadores, entre otros cargos de elección popular, para equilibrar la cancha política.
Si la izquierda pretende mantener vigencia, debe pelear por las capitales y algunas gobernaciones, tarea que también hará la derecha, ya que el poder regional es sumamente importante para la gobernabilidad y, de paso, para las presidenciales de 2030.
Cepeda anunció que el Pacto Histórico está enfocado en regresar a la Casa de Nariño, pero para cumplir ese deseo tendrán que hacer un trabajo político muy grande. Abelardo De La Espriella, igualmente, buscará garantizar que haya una continuidad política.
SEMANA habló con una docena de integrantes del Pacto Histórico y con las pocas personas que le hablan al oído a Petro y está claro que el mandatario desempeñará un papel activo en las elecciones del próximo año. Será el jefe de la izquierda, hará un permanente seguimiento a sus bancadas y no permitirá que ninguno vaya en contra de sus ideas.
En dos reuniones sostenidas con los congresistas del petrismo que se posesionaron el 20 de julio, dejó claro que quien no vote o actúe conforme a sus directrices será sancionado con el retiro de la “voz y el voto” e incluso se expone a una expulsión. Cuando no tenga la investidura presidencial, Petro quiere que su partido tenga una disciplina real y que el que quiera salirse de sus ideas abandone el barco. A fin de cuentas, la mayoría de los legisladores llegó por cuenta de una lista cerrada que impulsó Petro. Son sus votos.
SEMANA confirmó que en dichas reuniones se han conocido hipótesis sobre el futuro político de Petro y los escenarios posibles del mandatario, que, en todo caso, seguirá jugando con el factor sorpresa y no revelará sus decisiones hasta el último momento.
Alcaldía de Bogotá
La capital del país siempre será definitiva para una elección presidencial y en el Pacto Histórico saben que ese bastión electoral es fundamental. Aunque Iván Cepeda ganó en la ciudad (2.235.514 votos), solo logró una diferencia a su favor de 200.000 votos frente a Abelardo De La Espriella. Los votos de Cepeda sumaron un 52,47 por ciento, una cifra importante, pero que, al compararla con los resultados de Petro en 2022, devela que la izquierda perdió más de 6 puntos porcentuales: en aquella época el entonces candidato obtuvo el 58,59 por ciento de la votación.
Los petristas “con sentido común”, como lo dicen en las mismas toldas, saben que la izquierda ha venido cediendo terreno y temen perder la capital. Aunque el Pacto Histórico creció en la Cámara de Representantes de siete curules en 2022 a ocho en 2026 (932.728 votos), el Centro Democrático duplicó su votación, llegó casi a 700.000 votos y obtuvo seis curules. Esa es una muestra reciente de que la capital está dividida y que ningún sector se puede considerar ganador.
Por ese motivo, SEMANA confirmó que varios líderes le han pedido a Petro que sea candidato a la alcaldía de Bogotá, propuesta a la que él no ha respondido, pero que seguramente no le incomoda. “La obsesión de Petro es Bogotá, no es el país, es Bogotá”, dijo un petrista.
Quienes hagan una lectura ligera de una posible candidatura de Petro en la capital del país pensarían que sería un ganador fijo, pero la realidad es que, en las últimas tres elecciones para la alcaldía, la izquierda perdió y quedó en el tercer lugar. Clara López, Hollman Morris y Gustavo Bolívar han sufrido derrotas a pesar de contar con el apoyo de Petro.
Aunque nadie duda del poder político del mandatario, la realidad en Bogotá es que su paso por la administración entre 2012 y 2015 causó controversias que han sido cobradas en las urnas. Según las mediciones internas del petrismo, el 35 por ciento de los habitantes de la ciudad no quiere a Petro y en donde más se evidencia ese rechazo es en los estratos 3, 4 y 5. “Petro maltrató a la clase media de la capital y eso ha generado el rechazo. Una cosa es el respaldo nacional que él tiene y otra cosa, Bogotá”, le dijo un dirigente del Pacto Histórico a SEMANA.
Con ese porcentaje de rechazo o imagen negativa, Petro no la tendría tan fácil en una competencia por la alcaldía de Bogotá, ciudad donde existe la segunda vuelta para elegir al burgomaestre. Además, hay que tener en cuenta a otros actores políticos, como Enrique Peñalosa o Juan Daniel Oviedo, que tienen ascendencia entre el electorado en la ciudad. “Si Petro acepta esta idea de la alcaldía de Bogotá, será derrotado. No le alcanza para ganar en primera vuelta y en segunda los demás sectores lo acaban”, dijo otro integrante del petrismo.
Sin embargo, muchos de los miembros de la izquierda seguramente no desean que Petro esté en la contienda porque automáticamente los dejaría por fuera. María José Pizarro, Camilo Romero, Guillermo Alfonso Jaramillo, Daniel Rojas, Susana Muhamad, Andrés Idárraga, Carlos Carrillo y María Fernanda Carrascal quieren ser candidatos. Como Petro no ha dado señales, y seguramente lo hará hasta el último momento, todos están en ascuas porque no se atreverán a retar a su líder natural. “El sentido común no impera en el Pacto Histórico, no se pueden hacer críticas a Petro o te las cobran”, dijo un congresista del petrismo.
Pero una fuente que le habla al oído a Petro aseguró que el mandatario no sería candidato a la alcaldía de Bogotá porque quiere “echarse” el partido al hombro y recorrer el país e impulsar a todos sus candidatos en las regiones.
Gobernación del Atlántico
Otro escenario que le fue propuesto a Petro fue el de ser candidato a la gobernación del Atlántico y hacer dupla con Armando Benedetti, quien será candidato a la alcaldía de Barranquilla. Aunque esta tesis es menos probable, la propuesta sobre la mesa se argumenta en que la llave Petro-Benedetti, si resulta victoriosa, se metería en la casa de la familia Char con la intención de frenar el crecimiento de Abelardo De La Espriella en esa región del país. “Lo más estratégico sería eso porque esa región pone presidente. Sería bueno para el Pacto consolidar un poder político en la costa Caribe”, contó un petrista.
Sin embargo, otra fuente cercana al mandatario asegura que esta posibilidad es poco viable, pues obligaría a Petro a concentrarse en una sola región y descuidaría otros lugares del país.
Hay quienes han querido convencer a Petro de que hay que crear un discurso relacionado con que Abelardo De La Espriella impulsaría la reelección por una sola vez en Colombia, algo que no ha dicho el presidente electo, para que él y Álvaro Uribe vuelvan a la arena política. El asunto allí es que habría que hacer una reforma a la Constitución y, por ahora, nada de eso se ha hablado.
En todo caso, quienes creían que Petro, al salir de la Casa de Nariño, estaría alejado de la política, se equivocaron. Será el líder de la oposición en Colombia, convocará a la gente a las calles, buscará frenar la agenda legislativa de Abelardo De La Espriella, seguirá pegado a su cuenta en X y acudirá a la lucha de clases para mantenerse en vigencia hasta que decida qué hará.