En un consejo de ministros, transmitido en la noche de este martes, el presidente Gustavo Petro anunció que no estará presente en el cambio de mando que debe darse entre su Gobierno y el de Abelardo De La Espriella este 7 de agosto.

“Yo no puedo aceptar un presidente, y por eso no voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni darle la mano; allá él que lo diga, pero él sabe por qué, porque eso es un fraude”, aseguró.

El acto de posesión del presidente entrante, Abelardo De La Espriella, ha estado lleno de controversias con el actual mandatario. El deseo del ganador de las elecciones es posesionarse en una guarnición militar, pero Gustavo Petro ha dicho que impedirá que eso suceda.
“Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure, y, por tanto, hasta ese momento soy el comandante supremo de las Fuerzas Militares”, dijo el primer mandatario en un reciente trino, en el que explicó su negativa a organizar la ceremonia en un espacio como ese.
En términos jurídicos, la posesión del presidente electo está consagrada por el artículo 192 de la Constitución Política.

En la Carta Magna dice que: “El Presidente de la República tomará posesión de su destino ante el Congreso, y prestará juramento en estos términos: ‘Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia’.” Así que solo la presencia de los congresistas es un requisito indispensable para que ese acto se realice.

La asistencia del presidente saliente no es un requisito para la posesión. “No creo que haya problema ni afecte desde el punto de vista jurídico. Solo temas protocolarios”, le dijo el jurista Juan Manuel Charry a SEMANA.
De hecho, en una reciente entrevista, el expresidente de la Corte Constitucional, Manuel José Cepeda, explicó que el actual jefe de la Casa de Nariño no tiene un papel en esa transición del poder.
“El presidente de turno no le entrega el poder al ganador; el ganador es elegido por el pueblo”, aseguró Cepeda en conversación con el diario El Tiempo.

“La Constitución de 1991 ha demostrado durante 35 años una gran capacidad para afrontar toda clase de problemas. Este tema está contemplado en la Constitución. El presidente de turno no le entrega el poder al ganador. El ganador es elegido por el pueblo, el Consejo Nacional Electoral certifica quién ganó y esa persona se posesiona ante el presidente del Senado. El presidente saliente no tiene nada que ver con el acceso al poder del presidente electo”, aclaró.
Y luego detalló: “Desde el punto de vista constitucional, no importa que el presidente de turno diga que no reconoce al ganador. El ganador es declarado por un órgano constitucional y la Constitución establece el mecanismo para que asuma el cargo, respetando la voluntad popular”, agregó.

Como la presencia del Congreso sí es un requisito, el tema deberá ser analizado tras la instalación del nuevo Congreso este 20 de julio, pues se necesitaría que esa rama del poder público se traslade a una guarnición militar el 7 de agosto para realizar la posesión de Abelardo De La Espriella.

El presidente electo ha dejado claro que no dará marcha atrás en esa idea. “Pese a la oposición del nefasto y delirante gobierno saliente, los colombianos pueden estar seguros de que cumpliré mi promesa: me voy a posesionar en el sur del país en una guarnición militar para rendirle un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad, la institucionalidad… Pese a la oposición del nefasto y delirante gobierno saliente, los colombianos pueden estar seguros de que cumpliré mi promesa: me voy a posesionar en el sur del país en una guarnición militar para rendirle un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad, la institucionalidad”, dijo en su intervención de este lunes festivo.
Hasta el momento, se sabe que el equipo del presidente electo envió una carta a los secretarios del Senado, Diego Alejandro González González, y de la Cámara de Representantes, Jaime Luis Lacouture Peñaloza, para que se analicen las posibilidades de que los congresistas se trasladen el 7 de agosto a una guarnición militar.
