SEMANA: ¿Qué tan optimista es con lo que pase en Colombia después del 7 de agosto?

Thierry Ways: Mucho más optimista hoy que hace uno o dos meses. Un prerrequisito para que Colombia comenzara a superar las múltiples crisis que quedan después del gobierno de Gustavo Petro era que Iván Cepeda no ganara las elecciones. Ese primer paso ya se dio. Y ojo, que no fue sencillo porque estuvimos muy cerca de perder. No soy triunfalista sobre lo que viene. No creo que el Gobierno de Abelardo De La Espriella tenga una varita mágica para hacer milagros, pese a que el eslogan de su campaña haya sido la patria milagro, entre otras cosas, bastante bueno. Pero hay que ser realista. La situación del país es sumamente complicada y cuatro años no son suficientes para hacer todas las cosas que hay que hacer. Soy moderada o ligeramente optimista sobre lo que se viene, mas no triunfalista.

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SEMANA: ¿Imaginó esta transición tan convulsionada entre Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella?

T.W.: El Gobierno entrante tiene derecho a hacer un corte de cuentas y a tratar de dilucidar si hubo malos manejos durante el Gobierno Petro. Me parece que es probable que haya habido muchos casos de corrupción que tienen que ser esclarecidos por las autoridades. La situación escaló a un escenario que no habíamos visto en Colombia: una ruptura en el empalme. Me parece muy desafortunado. Hasta cierto punto se justifica la decisión que toma Abelardo De La Espriella. Lo que informan es que se adelantó a una decisión de Gustavo Petro de levantarse de la mesa. En todo caso, es desafortunado.

Thierry Ways, columnista y empresario barranquillero Foto: Guillo González

SEMANA: ¿Gustavo Petro quiere quedarse en el poder?

T.W.: Gustavo Petro nunca se sintió cómodo como un administrador del Estado. Al presidente le gusta el poder. Disfruta tenerlo. Le encanta ser una persona influyente, ser una especie de ideólogo de un movimiento, dar línea, como se dice coloquialmente, pero no le gusta esa cosa aburrida de tener que administrar algo tan grande y tan complejo como el Estado colombiano, ni tener que tomar decisiones. A Petro le gusta tirar línea, dar ideas, ser provocador, liderar ideológicamente un movimiento. Y, por eso, se sentía mucho más cómodo en un rol de opositor en el que no tiene que producir resultados. Él quiere seguir teniendo poder, pero no necesariamente desde un rol ejecutivo: volviendo a hacer oposición, cosa que hará; él explotará ese papel.

SEMANA: De todo lo que ha dicho Petro, ¿qué es lo que más lo ha sorprendido?

T.W.: Hay una saturación de conceptos, muchos de ellos disparatados, que el presidente ha soltado desde su cuenta de X. No nos sorprenden mucho las afirmaciones que hace con tanta ligereza y despreocupación, ni la forma irresponsable en que enlaza unas ideas con otras. Ya no hay ninguna cosa puntual que sorprenda. Destacaría cuál mal perdedor ha demostrado ser no solamente Petro, sino su candidato, Iván Cepeda, que han empezado a hilar muy fino, al punto del delirio, tratando de encontrar sofismas y argumentos para decir que la victoria de su rival, Abelardo De La Espriella, es ilegítima.

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SEMANA: ¿A qué se refiere Iván Cepeda cuando habla de desobediencia civil pacífica después del 7 de agosto?

T.W.: Al concepto histórico de la desobediencia civil, que viene de Henry David Thoreau y que fue puesto en práctica por Gandhi, Martin Luther King. Pero no quiere decir que considere que aplica para la situación actual del país. Hoy las condiciones no están dadas para que, ni siquiera de lejos, se llegue a dar. Aquí hubo una derrota del oficialismo absolutamente válida y legítima por un número pequeño de votos, pero que de ninguna manera le resta legitimidad a la victoria. Iván Cepeda califica la desobediencia civil como pacífica, pero no quita lo irresponsable y peligroso que es hacer un llamado a la desobediencia civil en Colombia en este momento. Así él insista en que es pacífica, el llamado, en la práctica, en las calles puede eventualmente salirse de las manos y convertirse en desórdenes callejeros.

El empresario aseguró que llamar a la desobediencia puede traer serias protestas que se pueden salir de control y convertirse en desórdenes callejeros. Foto: SEMANA

SEMANA: Hay gente que teme un estallido social después del 7 de agosto.

T.W.: El miedo es legítimo porque sucedió durante el Gobierno de Iván Duque, pero las circunstancias actuales son diferentes. Es difícil hacer una comparación entre los dos momentos. Este es muy distinto. Sin embargo, atizar más el sentimiento de división nacional y rechazo y odio a la contraparte, y de alimentar dentro del Pacto Histórico la idea de que Abelardo De La Espriella es ilegítimo, me parece muy irresponsable y peligroso. Es un llamado que uno sabe dónde comienza, pero no dónde termina. Están jugando con fuego cuando hablan de desobediencia civil.

SEMANA: ¿Quién será la verdadera figura de oposición? ¿Petro o Cepeda?

T.W.: En la medida en que Gustavo Petro quiera ser la figura de la oposición, será él. Es un personaje que tiene un atractivo político mayor que el de Cepeda. El excandidato presidencial es una persona menos vehemente en su retórica, con menos seguidores en las redes sociales. Petro, en cambio, ejecuta mejor ese rol de ser un personaje que seduce a las masas, una persona que tiene una retórica más efectiva. Petro podría eclipsar a Cepeda; tiene un verbo más agitador. Sin embargo, no estoy seguro de que el hoy presidente quiera tener ese rol.

Thierry Ways, columnista y empresario barranquillero. Foto: Guillo González

SEMANA: ¿Cómo así?

T.W.: A Petro se le notó una preocupación muy grande en los últimos años de figurar como un protagonista relevante de la izquierda internacional. La presidencia le dio una plataforma para posicionarse. De hecho, una de las críticas que le podemos hacer es que dedicó demasiado tiempo y energía a posicionarse como una figura mundial e hizo a un lado las necesidades del país. De pronto no será ni Cepeda ni Petro y surgirá otra persona de la izquierda que, aprovechando el vacío que deje el hoy presidente y lo poco carismático que es Cepeda, encuentre un espacio.

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SEMANA: ¿Quién?

T.W.: Podría ser una figura como María José Pizarro, María Fernanda Carrascal, incluso el muy cuestionado Daniel Quintero, porque, al parecer, en la izquierda colombiana muchas veces se hacen los de la vista gorda frente a los pecados que cometen los suyos, siempre y cuando esa persona sea capaz de arrastrar a las masas y a la opinión pública. Incluso podríamos hablar de Carlos Carrillo.

SEMANA: ¿Cómo ha visto las primeras decisiones de Abelardo De La Espriella?

T.W.: Muy polémicas. Los nombres del gabinete que he visto hasta ahora no necesariamente son los que hubiera escogido yo en su papel. Pero, en su gran mayoría, dan tranquilidad. La vara la dejó muy baja el Gobierno de Gustavo Petro, que nombró personajes que no estaban a la altura de sus cargos o que no tenían la formación adecuada. Entiendo que algunos nombres designados por De La Espriella sean polémicos, pero ninguno me genera objeciones muy particulares.

Las decisiones iniciales del presidente electo siguen despertando opiniones divididas, especialmente por la conformación de su gabinete ministerial. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: De La Espriella arranca un Gobierno sin mayorías en el Congreso. ¿Le será fácil gobernar?

T.W.: Será un reto, pero esa gobernabilidad se puede conseguir. Hasta cierto punto, Petro logró hacerlo. Recordemos que consiguió que le aprobaran su reforma tributaria, que era muy grande y difícil de pasar en cualquier mandato. Podrá conformar bancadas que le den alguna gobernabilidad. Aun así, dependerá de la cintura que tenga el ministro del Interior, Rodrigo Lara.

SEMANA: Abelardo De La Espriella tendrá que acercarse a los partidos políticos que criticó en campaña.

T.W.: Sin duda. El concepto del outsider, la idea de los nunca, la manera como llegó a la presidencia, es un concepto válido y efectivo como argumento de campaña, pero quienes le hacemos seguimiento a la política nunca nos tomamos demasiado en serio esa noción. Para que el Gobierno sea eficaz y exitoso, tendrá que haber conversaciones con integrantes de los partidos tradicionales y eso no tiene nada de malo.

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SEMANA: Califique al Gobierno Petro entre 1 y 5.

T.W.: En materia de ejecución, le daría entre 1 y 2. No pasaría de ahí. Este, de verdad, ha sido un Gobierno muy malo. Mal en algo que los opositores de Petro esperábamos de él: la lucha contra la corrupción. Le daría una calificación un poco mejor en inclusión. Hay problemas en seguridad, en la salud, la economía, entre otros.

Thierry Ways entregó su análisis sobre el comportamiento de la economía y los retos que afronta el país. Foto: Guillo González

SEMANA: ¿Colombia cómo recordará a Petro?

T.W.: Como un presidente que se preocupó muchísimo por los símbolos (...). Un análisis honesto de la presidencia va a concluir en el futuro que fue una oportunidad perdida tanto para la izquierda como para el país. Fueron cuatro años en los que se retrocedió en muchos frentes. Y repararlos requerirá mucho tiempo. Malgastó, de manera imperdonable, una oportunidad histórica de hacer un gobierno de izquierda que fuera memorable por sus ejecutorias y no por sus escándalos.

SEMANA: ¿Y cómo se recordará a Francia Márquez?

T.W.: Ya la estamos olvidando. Francia Márquez, desafortunadamente, terminó siendo un personaje de reparto en el Gobierno Petro. Es muy triste. Rápidamente fue marginada de las decisiones importantes, ocupó un rol secundario y, en el cierre del Gobierno, prácticamente desapareció.