SEMANA: ¿Por qué aceptó un cargo tan difícil y por el que han pasado cinco personas en dos años, a cuatro meses de que se acabe el Gobierno?
Jorge Iván Ospina: Porque, en momentos tan tensionantes como los que vivimos, tal vez no haya nada más importante que hacer un gran esfuerzo por proteger la vida. Y una EPS, aunque no todos lo comprenden, es una institución cuidadora de vida. El tiempo es corto, pero haré el mejor esfuerzo por conjugar cinco verbos: dignificar, sanear, capitalizar, transparentar y garantizar bienestar. Creo que podemos, en cinco meses, llevar la Nueva EPS a mejores circunstancias.
SEMANA: La Nueva EPS no ha sido transparente en su información y no ha entregado informes financieros. ¿Usted tiene claro qué está recibiendo?, ¿piensa presentar esos informes?
J.O.: Sí. Tengo un acta de entrega del anterior interventor, con quien no he podido reunirme personalmente. Y sí, tenemos un plan de contingencia frente a estas dificultades de registro contable. Estamos con un equipo muy numeroso para tener en el mes de mayo los informes de 2024 y nos demoraremos mucho menos en entregar los de 2025.
SEMANA: ¿Tiene hoy un estimado de cuánto debe la Nueva EPS? La Contraloría dijo que casi 10 billones.
J.O.: No, yo creo que empezó con esa cifra, pero se ha venido reduciendo. No me atrevería a dar una suma exacta porque este soporte documental solo se tendrá con los informes.
SEMANA: Esas deudas han generado una enorme crisis en los hospitales. Se vio con el Instituto Nacional de Cancerología, la desautorización del ministerio al pronunciamiento de ellos y la cita con ustedes. ¿Qué pasó ahí?
J.O.: Eso, por fortuna, ha sido resuelto. Efectivamente, nosotros les debíamos. Lo que faltó fue un problema de formas. Si hubiesen hablado conmigo de manera anticipada, me hubieran planteado el tema; seguramente nos habríamos ahorrado eso.
SEMANA: Hay muchos hospitales que hoy no reciben a los usuarios de la Nueva EPS. ¿Se ha reunido con ellos?
J.O.: No con todos. Me he reunido con la red prestadora de Antioquia, la de Caldas, algunos del Valle del Cauca y de Bogotá. Pero esos no son todos. Sin embargo, le voy a decir algo: la misión de un prestador de servicios es poder atender a sus usuarios. Si no cumple su misión, estará en problemas. Podemos, en la medida de lo posible, garantizar que los pagos sean regulares, pero que los servicios sean óptimos y al costo adecuado. Se necesitan cuentas claras, cuentas auditadas y cuentas sin intermediarios. Si se cumple con esa triada, vamos a poder hacer acuerdos de pago. Puede sonar descortés, pero solicitaremos descuentos.
SEMANA: ¿Qué piensa de la orden que dio el presidente de quitarles la licencia a las EPS que no cumplen?
J.O.: Pues que se habían demorado. ¿Por qué una empresa que debe proteger la vida debería seguir abierta si no cumple con esa responsabilidad?
SEMANA: Si eso pasa, la Nueva EPS, con 11 millones de afiliados, ¿estaría en capacidad de recibir más pacientes?
J.O.: Progresivamente, sí.
SEMANA: ¿Usted reconoce que el sistema vive una crisis?
J.O.: Claro, y reconozco que hay dos formas de superar la crisis. O se anticipan quienes son decisorios en la sociedad, como lo es el Congreso, y se rediseña el modelo en frío de forma constructiva y consensuada, o dejamos que llegue una tragedia, se colapse y venga el rediseño total del sistema. Ahí están las dos rutas. Por supuesto, por como veo las cosas, es mejor la ruta que entienda que es un modelo fallido.
SEMANA: Kevin Acosta era un niño afiliado a la Nueva EPS. ¿Está de acuerdo con la petición del Gobierno para conocer la necropsia?
J.O.: Hay asuntos donde solamente la evidencia científica nos puede dar la respuesta y nos puede sacar de las opiniones. Colombia tiene un excelente Instituto de Medicina Legal. Por tanto, corresponde a la autoridad pertinente dar el veredicto en relación con la secuencia de eventos que posibilitaron esa muerte. Y, por supuesto, que la opinión pública conozca; eso es una garantía.
SEMANA: Quienes critican su nombramiento dicen que usted se lanzará luego a la gobernación. ¿Qué responde?
J.O.: Estoy lejos de nuestra ciudad y nuestra región. Es importante preguntarnos qué tipo de políticos quieren: ¿que hablen cháchara o que tengan responsabilidades? Por supuesto, en mi vocación ideológica y política, yo prefiero hacer las cosas bien para que ya más adelante sea el ciudadano el que decida en qué lugar del planeta Tierra debo estar.