En un momento en el que Colombia se mantiene alerta frente al riesgo de importación de enfermedades como el sarampión y observa con preocupación el impacto del cambio climático sobre la salud pública, el Instituto Nacional de Salud atraviesa una de las etapas más exigentes de su historia reciente. La entidad, que durante la pandemia se convirtió en una de las instituciones científicas más visibles del país, hoy busca consolidar capacidades y fortalecer la respuesta frente a amenazas futuras.

Desde enero de 2025, Diana Pava dirige el Instituto Nacional de Salud (INS). Epidemióloga de formación y conocedora de la entidad desde el componente técnico, asegura que su gestión ha estado marcada por una premisa: llevar la salud pública hasta los territorios, allí donde comienzan los riesgos epidemiológicos y donde las decisiones pueden significar la diferencia entre contener un brote o enfrentarlo cuando ya es demasiado tarde.

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Diana Marcela Pava Garzón, directora general del INS Foto: Alejandro Acosta

“Somos el brazo técnico del Ministerio de Salud y Protección Social y, desde esa función, estamos preparados para proteger al país frente a emergencias, brotes y eventos de interés en salud pública. Esa es nuestra misión y es precisamente lo que hemos venido fortaleciendo durante este tiempo”, señala Pava.

Uno de los principales indicadores que destaca, en el marco de la reciente rendición de cuentas, corresponde al manejo de la emergencia por fiebre amarilla. Mientras los modelos predictivos proyectaban para el último año cerca de 2.000 casos, la respuesta articulada entre epidemiólogos de campo, equipos de respuesta inmediata y autoridades territoriales permitió contener el comportamiento de la enfermedad hasta registrar alrededor de 200 casos.

Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad. El país cuenta con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud Foto: Instituto Nacional de Salud

Más allá de la cifra, Pava considera que el mayor aprendizaje ha sido demostrar que una vigilancia epidemiológica fortalecida puede anticiparse a los eventos y no limitarse únicamente a responder cuando la enfermedad ya se ha propagado. Ese cambio quedó reflejado en una estrategia inédita para Colombia: la vigilancia de epizootias, mediante la cual el INS monitorea la presencia del virus en primates no humanos antes de que aparezcan casos en personas. Los monos, explica, funcionan como centinelas naturales de la circulación viral.

Ese mismo enfoque preventivo se aplica actualmente frente al sarampión. Colombia conserva el estatus de eliminación sostenida de la enfermedad, aunque mantiene una vigilancia intensiva debido al incremento de casos en diferentes regiones del mundo y al crecimiento de los movimientos internacionales de viajeros por el Mundial de Fútbol.

Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad. El país cuenta con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud Foto: Instituto Nacional de Salud

Actualmente, el país registró 12 casos asociados a la importación, seis relacionados con esas cadenas de transmisión, situación que ha obligado a desplegar cercos epidemiológicos, seguimiento a pasajeros y búsqueda activa de contactos en coordinación con la Aeronáutica Civil y las entidades territoriales.

“Cuando aparece un caso sospechoso, debemos actuar inmediatamente porque una sola persona puede contagiar entre 12 y 18 más. La vigilancia epidemiológica permite generar cercos, hacer búsqueda activa y responder antes de que la transmisión se expanda”, afirma.

Salud pública en el territorio

Diana Marcela Pava Garzón, directora general del INS Foto: Alejandro Acosta

Pava también resalta que la salud pública no puede dirigirse únicamente desde un escritorio. Para la directora, la vigilancia epidemiológica solo adquiere sentido cuando se construye desde las comunidades, con presencia permanente en los lugares donde surgen los riesgos sanitarios.

“Siempre he entendido la salud pública desde el territorio. Eso significa conocer directamente a las comunidades, entender cómo se presentan las emergencias y comprender muchos factores que, desde la alta dirección, a veces no alcanzamos a ver. Acompañar a los equipos de campo también forma parte de mi trabajo como directora”, dice.

Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad. El país cuenta con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud Foto: Instituto Nacional de Salud

Ese enfoque ha significado fortalecer la presencia institucional en regiones apartadas, muchas de ellas históricamente excluidas de los grandes centros de decisión, y también ha permitido dimensionar las profundas desigualdades que siguen marcando el acceso a la salud pública. Pava recuerda, por ejemplo, sus visitas a la selva de Matavén, en Vichada, donde llegar implica atravesar largas trochas, recorrer ríos y enfrentar enormes dificultades de movilidad.

En esos territorios, señala, la vigilancia epidemiológica no solo busca responder a enfermedades emergentes, sino también atender patologías históricamente desatendidas como las helmintiasis, la oncocercosis, la malaria o la leishmaniasis, cuya presencia cambia según las condiciones geográficas, ambientales y sociales de cada región.

Las diferencias regionales también explican por qué el instituto ha fortalecido el trabajo con los laboratorios departamentales de salud pública. La incorporación de herramientas de biología molecular ha permitido realizar diagnósticos oportunos sin depender exclusivamente del envío de muestras a Bogotá, reduciendo tiempos de respuesta frente a posibles brotes.

Diana Marcela Pava Garzón, directora general del INS Foto: Alejandro Acosta

Esa visión territorial también atraviesa otro de los debates que hoy ocupa a la entidad: la soberanía sanitaria. Para la directora, hablar de independencia no significa únicamente producir vacunas, sino recuperar capacidades científicas que el país tuvo décadas atrás y fortalecer el talento humano para enfrentar futuras emergencias.

Próxima emergencia

Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad. El país cuenta con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud Foto: Instituto Nacional de Salud

La pandemia de covid-19 marcó un antes y un después para el Instituto Nacional de Salud. Más allá del reto sanitario que enfrentó el país, la emergencia dejó instalada una infraestructura científica y una capacidad técnica que hoy, según Diana Pava, permiten responder con mayor rapidez frente a amenazas de gran magnitud.

“La pandemia permitió medir nuestras capacidades técnicas, operativas y estratégicas. Después de esa emergencia quedaron instaladas capacidades muy importantes como los laboratorios de biología molecular, la transferencia de conocimiento y el fortalecimiento del trabajo articulado. Hoy somos mucho más vigilantes”, afirma Pava.

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Diana Marcela Pava Garzón, directora general del INS Foto: Alejandro Acosta

Entre esas fortalezas destaca el crecimiento del Laboratorio de Virología, la incorporación de metodologías diagnósticas de alta complejidad, el fortalecimiento del talento humano y la consolidación de una red nacional de laboratorios capaz de responder coordinadamente ante eventos de interés en salud pública.

El INS también mantiene una relación permanente con universidades y centros de investigación, convencido de que la salud pública no puede desarrollarse sin el respaldo de la academia. Ese intercambio de conocimiento, explica Pava, fue uno de los grandes legados de la pandemia y hoy sigue siendo una herramienta fundamental para fortalecer la capacidad científica del país. A ello se suma el papel del Centro Nacional de Enlace, encargado de confirmar los eventos contemplados en el Reglamento Sanitario Internacional y reportarlos a los organismos multilaterales cuando corresponde.

Un escudo para el país

Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad. El país cuenta con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud Foto: Instituto Nacional de Salud

Sobre una cifra que refleje su gestión, Pava es clara. Su respuesta apunta hacia un cambio silencioso que, en su concepto, puede transformar la manera como Colombia enfrenta las emergencias sanitarias: la formación de agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud en todo el país.

“Colombia hoy es líder en la estrategia de vigilancia basada en comunidad y ya contamos con más de 10.000 agentes comunitarios, gestores y vigías de la salud formados por el Instituto Nacional de Salud. Ellos son nuestros ojos en los territorios y permiten activar las alertas tempranas para responder oportunamente”.

Diana Marcela Pava Garzón, directora general del INS Foto: Alejandro Acosta

Ese fortalecimiento institucional es, justamente, el principal activo que considera recibirá el próximo Gobierno. “En materia de salud pública, recibirá un país que cuenta con un escudo para proteger a los colombianos. El mayor patrimonio del instituto son sus científicos y sus cerca de 900 colaboradores, quienes trabajan todos los días para proteger la salud pública”.

Ese ‘escudo’, como lo define, está conformado por epidemiólogos, laboratoristas, investigadores y profesionales que sostienen una vigilancia permanente sobre los principales eventos de interés en salud pública y que hoy cuentan con capacidades mucho más robustas que hace apenas unos años.