Los estereotipos de género también permean las profesiones y sectores que se han considerado históricamente ‘para hombres’, las expectativas sobre cómo debería liderar una mujer y las puertas del mundo corporativo que durante años parecieron reservadas para unos pocos. Pero cada vez más mujeres están entrando en territorios que antes les eran lejanos y, al hacerlo, no solo ocupan nuevos espacios: cuestionan y demuestran que el talento no tiene género.
Por ello, en el webinar ‘Romper estereotipos de género: ¿cómo avanzar en sectores históricamente ocupados por hombres?’, siete de las líderes del Círculo de Mujeres Semana Dinero comparten sus experiencias y consejos dirigiendo industrias como seguridad, seguros, construcción y transporte.
Negar la desigualdad de género en las organizaciones, según la escritora y periodista Michelle King, puede costarles talento, oportunidades y capacidad de transformación sin siquiera entender por qué. En Colombia, por ejemplo, los datos demuestran que las mujeres están rompiendo estereotipos de género en sectores como transporte y almacenamiento, construcción y explotación de minas y canteras, pero aún así el avance sigue siendo insuficiente.
Según cifras del Dane, entre marzo y mayo de 2026, 187.000 mujeres trabajaban en transporte y almacenamiento; 118.000 en construcción y 68.000 en explotación de minas y canteras. Si se cruzan estas cifras con el mismo periodo del año anterior, el mayor avance se registró en minería, donde pasaron de representar el 15,1 al 20,7 por ciento de las personas ocupadas. En transporte y almacenamiento también aumentó su cuota: del 9,9 al 10,4 por ciento. La construcción mostró una ligera disminución, pasando del 7,2 al 7 por ciento.
La tendencia también se observa a escala global. El World Economic Forum encontró que, en 2024, las mujeres representaban apenas el 24,1 por ciento de la fuerza laboral en la categoría ‘Petróleo, gas y minería’; el 22,4 por ciento en ‘Infraestructura’ y el 31,6 por ciento en ‘Cadenas de suministro y transporte’.
El mismo informe muestra que las mujeres representan el 41,2 por ciento de la fuerza laboral mundial, pero ocupan solo un poco más del 28 por ciento de los cargos de alta dirección, y en sectores como ‘Petróleo, gas y minería’ e ‘Infraestructura’, ocupan menos del 20 por ciento de las posiciones de alta dirección.
Al respecto, Caterine Rojas Vanegas, Head de Canales Masivos de Zurich, del sector de seguros, afirma que “además del reto de entrar en la industria, ahora se suma el de alcanzar los espacios en los que se toman las decisiones. La diversidad no es solamente una conversación cultural, es una ventaja competitiva”.
Y es que en la industria aseguradora las mujeres hoy tienen un rol cada vez más determinante en las decisiones financieras, patrimoniales y de protección de los hogares, según Rojas: “La influencia femenina en las decisiones de compra y planificación de compra es cada vez mayor. Eso implica que el mercado moderno cambió y las organizaciones también deberían hacerlo”, dice.
Para Ana María Delgadillo Velásquez, gerente general de Stretto Colombia, uno de los principales desafíos está en construir autoridad y credibilidad en espacios donde las mujeres han tenido menor presencia.
“El verdadero reto es lo que implica construir legitimidad cada día. El cargo por sí solo no garantiza respeto, credibilidad ni confianza”, comenta. También identifica una presión adicional que muchas mujeres experimentan en su trayectoria: “Enfrentamos la necesidad permanente de sentir que debemos llegar más preparadas, cuidar cómo hablamos y poner límites”.
Ese cuestionamiento también aparece en la reflexión de Maribel Córdoba Guerrero, gerente de la Lotería de Cundinamarca: “No es que las mujeres no estemos capacitadas, es que durante décadas los sistemas fueron diseñados sin considerar a las mujeres en los niveles de liderazgo y eso tiene efectos”, sostiene.
Para Córdoba, el siguiente paso consiste en dejar atrás la inclusión entendida únicamente como representación. “Pasemos de la inclusión simbólica a la participación real. No se trata de más mujeres, sino de que estén en espacios donde se define la estrategia y se marca el rumbo”, afirma.
La discusión es relevante porque, aunque la presencia femenina ha avanzado en diferentes industrias, todavía existe una brecha en los niveles de decisión. Para Nazly Riveros Rodríguez, consultora estratégica y Chief Strategy & Growth Officer Latam de Tumipay, esa diferencia entre entrar y avanzar es precisamente uno de los principales desafíos. “El reto es permanecer en el juego, no entrar en él. Las mujeres hoy superamos las expectativas, aunque siento que los hombres también son coequiperos nuestros”.
Tatiana Ramírez Charry, gerente de Mecánica Automotriz Especializada, conoce de cerca esa sensación. Cuando llegó por primera vez al taller, recuerda, las miradas le hicieron preguntarse si lograría superar los obstáculos. “Durante mucho tiempo nos hicieron pensar que para avanzar en estos sectores teníamos que parecernos a los hombres. Hablar más duro, ser más rígidas. Con el tiempo entendí que el problema no era ser mujer, sino intentar comportarme como un hombre”.
El estereotipo, entonces, no está únicamente en quién puede acceder a una profesión, sino también en cómo se espera que se comporte una vez que consigue llegar.
Desde el sector energético, Catalina Rueda Callejas, directora ejecutiva del Centro de Estudios de la Energía Renovable y el Agua (Ceera), identifica otra barrera: la distribución de las responsabilidades fuera del trabajo. “No creo en ocupar espacios simplemente por cumplir una cuota. Hay una realidad que sigue siendo la carga invisible del hogar. Incluso en posiciones directivas, muchas mujeres seguimos siendo quienes coordinamos el hogar. Muchas veces son dos trabajos de tiempo completo”, afirma.
De ahí que, para Rueda, la discusión sobre igualdad también pase por la corresponsabilidad: “Avanzar no significa desplazar a los hombres, significa construir relaciones más equilibradas, donde tanto hombres como mujeres puedan crecer sin que una persona cargue con todo”.
Por eso, para Mónica Delgado Castañeda, CEO de Fluidpack e IQD – Fire Sprinkler Center, no todo el panorama es negativo. A pesar de que, comenta, 6 de cada 10 mujeres suelen negar sus enfermedades o sus emociones solo por el miedo de verse vulnerables, las organizaciones a nivel mundial parecen estar cada vez más conscientes de los roles de las mujeres, su calidad y excelencia. “Creo que las empresas cada vez están siendo más inclusivas, sobre todo están desmitificando un rol exigente y están generando un impacto y nivel de participación mucho más coherente y consistente”.
La transformación, por tanto, no consiste solamente en sumar mujeres a sectores históricamente masculinizados. También implica revisar las reglas que determinan quién asciende, quién tiene acceso a oportunidades y quién termina ocupando los espacios de decisión.
En esa línea, según el ‘Estudio sobre comercio y género en América Latina’ de la OCDE, la digitalización también puede contribuir a mover esas fronteras. El estudio, publicado en 2025, señala que las pymes que utilizan herramientas digitales, como páginas web, emplean a más mujeres en el sector de servicios, lo que apunta a que la digitalización puede abrir oportunidades de participación laboral y empresarial.
Romper estereotipos, entonces, no significa que más mujeres entren a espacios en los que antes eran la excepción. Significa que puedan permanecer y tomar decisiones sin tener que demostrar que merecen estar allí.
Para conocer desde la experiencia el impacto del tema, la cita es este jueves 10 de septiembre, a las 5:00 p. m., en la novena entrega de Voces que transforman, que podrá seguirse a través de Semana.com y las cuentas oficiales de SEMANA en Facebook, X y YouTube, @RevistaSemana.