Durante el verano, las altas temperaturas no solo afectan a las personas, sino también al funcionamiento de los electrodomésticos en el hogar. Algunos aparatos eléctricos deben trabajar con mayor intensidad para mantener su rendimiento habitual, lo que incrementaría el consumo de energía y el desgaste de sus componentes.
En 2023, el Instituto Nacional de Estadística señaló que el 33,6 % de los hogares no lograba mantener una temperatura adecuada en verano, una situación que afectaba con mayor fuerza a las familias de menores ingresos.
Frente a esto, surge una estrategia poco habitual: combinar el uso del ventilador con el aire acondicionado podría resultar más eficiente que utilizar únicamente el aire a baja temperatura. Ambos dispositivos son de los más usados para combatir el calor, y su uso conjunto permite mejorar la sensación térmica sin afectar el consumo.
Encender dos equipos al mismo tiempo puede parecer contradictorio, pero en muchos casos resulta una estrategia eficiente para reducir el consumo de energía. El ventilador, al tener un gasto eléctrico muy bajo, ayuda a distribuir el aire frío por toda la habitación y mejora la sensación térmica en el cuerpo, incluso si la temperatura ambiente no disminuye de forma significativa.
Un análisis de Faro Barcelona respalda esta idea al señalar que, en unas 800 horas de uso anual, un ventilador de techo puede consumir hasta 38 veces menos energía que un aire acondicionado equivalente.
En la misma línea, el ingeniero de obra Daniel Beguería, de Estudio Raíces, explicó que el ventilador tiene un consumo mínimo en comparación y que su uso conjunto con el aire acondicionado permite aumentar algunos grados la temperatura sin perder confort, lo que se traduce en un ahorro energético notable.
Un ventilador no enfría el aire como tal; su efecto se basa en acelerar la evaporación del sudor, el mecanismo natural del cuerpo para disipar calor. Por eso, la sensación es similar a la de salir del agua y notar una brisa fresca, aunque la temperatura real del ambiente no haya cambiado.
Además, según un estudio de la Universidad de Sídney, con investigadores como Arunima Malik, Ollie Jay y Manfred Lenzen, analizó diferentes combinaciones de ventilación y aire acondicionado. Sus resultados mostraron que el movimiento del aire puede ampliar entre tres y cuatro grados el rango de confort térmico sin generar incomodidad, y que su uso combinado con el aire acondicionado podría reducir el consumo destinado a refrigeración hasta en tres cuartas partes en escenarios anuales.
Por su parte, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomendó mantener el aire acondicionado en torno a los 26 grados con ropa ligera, además de aprovechar ventiladores —preferiblemente de techo— para mejorar la sensación térmica con bajo consumo.
También sugieren ventilar durante la noche o primeras horas del día y bloquear el sol con persianas o toldos para evitar el sobrecalentamiento del hogar.