Visitar Boyacá es vivir una experiencia única. Sus tierras combinan páramos, lagunas, montañas y pueblos que parecen detenidos en el tiempo, creando un ambiente perfecto para desconectarse del día a día.
El Lago de Tota, el Santuario de Flora y Fauna Iguaque o el Páramo de Ocetá no solo impresionan por su belleza natural, sino por la sensación de calma y autenticidad que les brindan a quienes deciden visitarlos.
Además, este departamento es historia, tradición y sabor, con gran riqueza cultural y pueblos imperdibles que parecen detenidos en el tiempo y que llaman a conocerlos y vivir momentos diferentes en medio de ambientes tranquilos.
Uno de ellos se encuentra a solo 20 minutos de Tunja. Se trata de Oicatá, un pequeño destino en el que destacan sus calles empedradas y su arquitectura colonial, que llama la atención de propios y extraños.
Sus construcciones coloniales son uno de sus mayores atractivos, con edificaciones que datan del siglo XVI. Destacan, por ejemplo, la iglesia Inmaculada Concepción, una capilla doctrinera que conserva su esencia, y la casa donde vivió Inés de Hinojosa
De igual forma, están la Casa de la Cultura, el Hotel Castillo del Viento, la hacienda Santa Teresa, que se ubica en el norte del casco urbano, y la casa municipal.
En sus alrededores, uno de los planes es admirar la naturaleza en todo su esplendor. La loma La Arenera, la quebrada El Desaguadero y el humedal del río Chicamocha ofrecen paisajes de ensueño para quienes disfrutan del contacto con la naturaleza y las actividades al aire libre. Es un destino ideal para realizar planes como senderismo y avistamiento de especies en medio de la tranquilidad de la zona.
Cerca de este lugar se encuentra el Parque Nacional Natural Iguaque, con una gran variedad de fauna y flora, incluyendo especies endémicas. Un paisaje digno de admirar.
Oferta gastronómica
Uno de sus fuertes son las delicias gastronómicas, entre las que se encuentran la sopa de cuchuco con espinazo de cerdo, el puchero boyacense, bizcochos de almendra, empanadas de trigo, envueltos de mazorca, longaniza, torta de cuajada, guarapo, canelazo y chicha, entre otros, de acuerdo con información del portal Colombia Extraordinaria.
Este municipio boyacense destaca por sus fiestas y tradiciones religiosas donde se realizan eventos culturales. Normalmente, las fiestas patronales se realizan en los primeros días de diciembre y en esta época sus habitantes se ponen la ruana y festejan en honor a su cultura, su religión y sus costumbres.