Un ensayo realizado por el club automovilístico alemán ADAC encontró una gran diferencia en la carga de los vehículos eléctricos cuyos propietarios recargan la batería con un enchufe doméstico, en comparación con quienes conectan su automóvil a un cargador instalado específicamente para este transporte.
El ensayo concluyó que una carga convencional puede generar pérdidas de energía superiores, pues en uno de los modelos analizados la diferencia llegó al 24,2 %.
Aunque conectar el automóvil directamente a un enchufe convencional de la casa puede parecer la alternativa más sencilla, esta práctica puede tener un costo adicional en eficiencia y, además, plantea consideraciones de seguridad que no deberían pasarse por alto.
El estudio comparó cinco vehículos eléctricos utilizando tres métodos de recarga: un enchufe doméstico de 2,3 kW, una wallbox funcionando a 11 o 22 kW y una wallbox limitada a 4,1 kW.
Los resultados mostraron que el enchufe convencional fue la alternativa que registró mayores pérdidas. El caso más llamativo fue el Mercedes CLA 350 EQ, en el que el 24,2 % de la electricidad utilizada durante la recarga no terminó almacenada en la batería.
En otros vehículos, las pérdidas estuvieron entre el 12,7 % registrado en un Tesla Model Y y el 15,3 % de un Volkswagen ID.7.
¿Por qué se pierde tanta energía?
Una de las razones está en la propia tecnología del automóvil. La red eléctrica suministra corriente alterna, mientras que la batería almacena corriente continua, por lo que el vehículo necesita convertir la electricidad antes de almacenarla.
De acuerdo con las mediciones citadas por ADAC, los componentes del vehículo pueden consumir aproximadamente entre 100 y 300 vatios de manera continua.
Cuando el vehículo se conecta a una potencia muy baja, la recarga puede prolongarse durante muchas horas. En consecuencia, esos sistemas permanecen activos durante más tiempo y aumenta la proporción de electricidad que no termina en la batería.
Sin embargo, el mismo ensayo encontró una diferencia importante al utilizar un cargador específico para vehículos eléctricos.
Con una wallbox de 11 o 22 kW, las pérdidas estuvieron entre 5,1 % y 7 % en los vehículos analizados, prácticamente la mitad de lo observado en los peores casos con un enchufe doméstico.
Incluso cuando la potencia de la wallbox se redujo para simular una recarga con excedentes de energía solar, las pérdidas se ubicaron entre 8 % y 12,8 %.
Por ello, el estudio concluye que no es posible asegurar que no se pueda recargar en los hogares, ya que esta puede ser una de las alternativas más convenientes para un vehículo eléctrico. La sugerencia está en hacerlo con una instalación adecuada.
El estudio del ADAC muestra que utilizar durante largos periodos un enchufe convencional y de baja potencia puede incrementar las pérdidas de electricidad.
Además, el organismo recomienda evitar el uso habitual de tomas domésticas convencionales para la recarga y optar por una instalación preparada específicamente para el vehículo.