Los carros automáticos se han popularizado en los últimos años gracias a su tecnología, facilidad de manejo y libertad en la conducción. Su transmisión es diferente a una mecánica y la elección depende de cada conductor.
Una caja mecánica tiene un pedal de embrague (o clutch) y una palanca de cambios. Por medio de esta se cambia la marcha para subir o reducir la velocidad.
Mientras que los automáticos funcionan con un sistema hidráulico y un conjunto de sensores que identifican cuándo cambiar la marcha. Estos carros traen una palanca donde los conductores pueden elegir si manejar, estacionar o hacer reversa.
La popularidad de las cajas automáticas se deriva de la comodidad en la conducción y la tecnología del vehículo. Estos carros son utilizados preferiblemente en las zonas urbanas con tráfico constante.
Algunos modelos modernos traen un sistema de aprendizaje adaptativo, controlado por la computadora del vehículo, que monitorea el estilo de conducción del conductor y son capaces de cambiar la marcha por sí solos.
¿Qué significan las letras ‘S’ o ‘B’?
La mayoría de las transmisiones automáticas traen 4 letras básicas para guiar al conductor: D, N, P y R. Cada una se refiere a un estado de la conducción, como parquear, manejar o activar la reversa.
Según Toyota, la letra S significa “Sport” y se utiliza para una conducción dinámica. En carreteras con muchas curvas, es útil debido a que mantiene las revoluciones del motor.
También se usa en adelantamientos, carreras de montaña o cuando quieren una experiencia deportiva. Mientras que la B traduce “brakes” y es utilizada para reducir las marchas al bajar una larga pendiente.
Esta opción permite que se aumente la fricción del motor y se pueda frenar de manera más fácil. Se puede encontrar esta alternativa en carros híbridos y algunos automáticos con transmisión CVT.
Gracias al frenado adicional en pendientes, se evita el sobrecalentamiento de frenos y, en híbridos, se puede recargar la batería mientras que el carro desacelera.