El rostro es una de las partes del cuerpo que mayoritariamente se encuentra expuesta al ambiente y los materiales que se esparcen en el aire. Por eso, más allá de ser un tema estético, mantener la cara en óptimas condiciones es sinónimo de salud.

De acuerdo con Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, proteger esta zona mitiga los signos de envejecimiento y previene problemas cutáneos.

Así mismo, a través de este órgano se pueden observar algunas enfermedades que se padecen, pues algunas causan el enrojecimiento de la piel del rostro.

Un ejemplo en la rosácea, que tiene entre sus signos y síntomas:

Rubor o enrojecimiento facial: La rosácea puede causar rubor o enrojecimiento persistente en la parte central de la cara. Este signo de la afección puede ser difícil de ver en las pieles morenas y negras.

Venas visibles: Los pequeños vasos sanguíneos de la nariz y las mejillas se rompen y se hacen visibles.

Protuberancias hinchadas: Muchas personas con rosácea también desarrollan granos en la cara que se parecen al acné. Estas protuberancias a veces contienen pus.

Sensación de ardor: La piel de la zona afectada puede notarse caliente y sensible.

Problemas oculares: Muchas personas con rosácea también tienen ojos y párpados secos, irritados e hinchados. Esto se conoce como rosácea ocular. En el caso de algunas personas, los síntomas oculares preceden a los síntomas cutáneos.

Nariz agrandada: Con el tiempo, la rosácea puede engrosar la piel de la nariz, y hacer que esta parezca bulbosa (rinofima). Esto sucede con mayor frecuencia en hombres que en mujeres.

Es importante consultar al médico cuando hay síntomas persistentes en la cara o los ojos, consulta al médico o a un especialista de la piel (dermatólogo) para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Y aunque las razones son desconocidas, se pueden desencadenar cuando se consumen:

  • Bebidas calientes y comidas picantes
  • Vino tinto y otras bebidas alcohólicas
  • Temperaturas extremas
  • Sol o viento
  • Emociones
  • Ejercicio
  • Medicamentos que dilatan los vasos sanguíneos, incluidos algunos medicamentos para la presión arterial
  • Algunos productos cosméticos, para cuidados de la piel o del cabello

¿Cuál es la mejor vitamina para la piel del rostro?

Las vitaminas y minerales se encuentran en su mayoría en lo que se consume; por eso es importante seguir las indicaciones de los expertos de la salud. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir cinco porciones de fruta al día intercalándolas con verduras; es decir, que en el desayuno y en las meriendas de la mañana y de la tarde se debe consumir una porción de fruta y las verduras deben ir en el plato del almuerzo y la cena, sin falta.

El portal de salud, belleza y cuidado Persecoceutics brinda la lista de algunas vitaminas que pueden ayudar a mejorar la salud de la piel. El medio menciona que estos componentes se pueden ingerir vía oral, pero también se pueden aplicar de manera directa en la piel o se pueden comprar productos que las tengan en sus ingredientes.

Vitamina C para la piel

La vitamina C o ácido ascórbico es una de las moléculas antiedad más conocidas y utilizadas en los productos cosméticos. Este componente cumple un papel fundamental en la síntesis de colágeno, molécula proteica que da soporte a las células de la piel. Cuando la piel sintetiza poco colágeno se puede notar a través de la falta de firmeza y de una mala cicatrización de las lesiones, por lo que en estos casos la vitamina C puede resultar útil. Además, se ha comprobado que esta vitamina es capaz de mejorar enfermedades inflamatorias de la piel como el acné y el eccema.

Vitamina A para la piel

Cuando los productos para la piel que se adquieren llevan estos nombres retinoides: retinaldehído, retinol, retinil ésteres antiacné, tretinoína, quiere decir que el producto cuenta con esta vitamina. Las diferentes formas de vitamina A por vía tópica renuevan la piel, ya que ayuda a sintetizar de una mejor manera el colágeno, minimiza la inflamación en casos de acné y rosácea, y regula la producción de sebo en la piel grasa. Además, transforma la piel que ya tiene arrugas, manchas, o marcas de acné en una piel más lisa y bella.

Vitamina E

La vitamina E es un excelente antioxidante; además, complementa las propiedades de la vitamina C que es hidrosoluble, es decir, tiene afinidad por el agua, mientras que la vitamina E es liposoluble y se disuelve mejor en la parte grasa de los tejidos. Los dos componentes trabajan de manera diferente, por lo que se complementan, protegiendo a la piel del daño oxidativo. “Este mineral también es capaz de mejorar el nivel de hidratación del estrato córneo, de reducir la profundidad de las arrugas y de mejorar la tersura de la piel. Además, se ha visto que está involucrada en la formación y crecimiento del colágeno y de tejido conectivo, así como en el control del ciclo celular”.