Le fue mejor a Bolívar que a Gonzalo Jiménez de Quesada. Su estatua fue derribada por los indígenas misaks hace unos días. Pero es poco probable que vuelva a la plazoleta de la Universidad del Rosario donde ‘vivía’. La escultura fue donada por el Gobierno español en 1960 y se encuentra en este momento en la Alcaldía de Teusaquillo. Sin embargo, no se tiene presupuestado repararla y existe la preocupación de que se revivan las pasiones y reivindicaciones históricas que la tumbaron. La Alcaldía no hará nada hasta que haya claridad sobre el futuro de este asunto. Por las protestas, cerca de 30 monumentos y estatuas de los 712 que hay en Bogotá han sido vandalizados.
Escuche la reflexión de María Isabel Rueda a propósito de la caída de la estatua
