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| 9/25/2018 12:00:00 AM

Tejer, una actividad que fomenta la inclusión en un colegio de Bogotá

En la institución Antonio van Uden, de la localidad de Fontibón, estudian niños desplazados de la comunidad misak y migrantes venezolanos. Allí todos aprenden sobre sus culturas y se educan en el respeto al otro.

Tejer, una actividad que fomenta la inclusión en un colegio de Bogotá Este colegio imparte cátedras de paz y afrocolombianidad en las que sensibilizan a los niños en el reconicimiento del otro. Foto: Nathalia Angarita

Tres cosas tuvieron que pasar para que se hicieran amigos Juan Daniel Calambas, un niño de la comunidad misak, y Francisco Ferrer, migrante venezolano. Primero, que la guerrilla desplazara a parte de los misak de sus tierras en el Cauca y los obligara a instalarse en Bogotá. Segundo, que la difícil situación política y económica que atraviesa Venezuela hiciera migrar a muchos de sus ciudadanos. Finalmente, que el colegio distrital Antonio van Uden, ubicado en la localidad de Fontibón de Bogotá, trabajara por la inclusión desde hace tres años y medio.

“Nuestro proyecto se llama Aprendiendo juntos: una experiencia inclusiva”, explica Luz Helena Cáceres, profesora y coordinadora de la iniciativa desde su creación. La estrategia asume la inserción de niños con discapacidades y cobija a otros con talentos excepcionales, desplazados e indígenas. “A partir del año pasado recibimos migrantes venezolanos. La escuela abrió sus puertas e inició su adaptación curricular para que pudieran seguir estudiando sin sentirse excluidos ni discriminados”, asegura Cáceres.

Esta iniciativa no es única de este colegio, responde a una estrategia del Ministerio de Educación y de la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia que se implementó desde 2015 y cuyo objetivo es garantizar el acceso a la formación. El proceso de matrícula e ingreso para todos los niños es igual, solo deben inscribirse y esperar la asignación de un cupo escolar. En 2016, el Distrito recibió 37 solicitudes de ingreso y hasta la fecha, son 3.808 niños venezolanos los que se encuentra matriculados en las Instituciones de Educación Distrital (IED).

Aprendiendo juntos concientiza a todos los estudiantes. Desde primero de primaria, el colegio realiza cátedras para la paz y de afrocolombianidad en las que “sensibilizamos a los niños en el reconocimiento del otro y la dignificación de su cultura, así como en derechos humanos”, explica Cáceres. Pero la educación, como él lo dice, no se queda solo en la teoría, también lo llevan a la práctica. “Tejemos juntos y con este ejercicio aprendemos unos de otros”.

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Con el tradicional traje azul de la comunidad mizak y tejiendo tan naturalmente como si estuviera respirando, la profesora Carmen Almendra –quien está en el colegio desde hace seis meses– es una de las encargadas de enseñar, entre otras cosas, el himno de Colombia en namtrik, su lengua nativa. “Yo les llevo un poquito de ventaja”, admite Juan Calambas, quien llegó a Bogotá hace tres años y recuerda su viaje como si fuera algo normal: “Mi familia y yo vivíamos en las montañas. Un día vinieron unos señores a desplazarnos de nuestras tierras”.

En el colegio distrital Antonio van Uden, el trabajo de inclusión ha estado enfocado sobre todo a la comunidad misak porque Fontibón ha recibido a muchos miembros de este grupo étnico. Hoy, 36 niños de esta población estudian en sus aulas, pero también hay wayúus y nasas. Debido al gran número de infantes nativos, el programa ha hecho especial énfasis en el rescate de su cultura y tradiciones, para que no corran el riesgo de perderlas por la vida citadina.

“He aprendido sobre mi lengua y los bailes típicos de mi cultura”, sostiene Calambas. Pero, tal vez, lo que más aprecia es haber forjado amistad con 15 niños de distinto origen. “Este colegio me ha gustado mucho por los compañeros. Creamos lazos fuertes”, asegura el menor.

Aunque los misak sean mayoría en el colegio Van Uden, los esfuerzos de la administración de Enrique Peñalosa también se enfocan en el acceso a la educación de los migrantes venezolanos. Por este motivo, se publicó una Ruta Interna de Atención para los Ciudadanos en Condición de Vulnerabilidad Procedentes de Venezuela, además se realizan jornadas de sensibilización frente al fenómeno migratorio para evitar barreras administrativas, sociales o culturales y se desarrollaron estrategias, como la Búsqueda Activa y Atención Mediante Unidades Móviles de Población Venezolana, para que los migrantes de la capital accedan al sistema educativo.

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