OPINIÓN

La rebeldía como camino para alcanzar la equidad de género

Esta es la propuesta de Paula Rincón, organizadora de TEDxBogotá-Mujeres, quien asegura que las niñas y mujeres ya no deben ser esclavas del deber ser.

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25 de noviembre de 2018 a las 7:00 p. m.
"Cultivemos en las niñas conciencia de amar con pasión lo que son", escribe Paula Rincón.
"Cultivemos en las niñas conciencia de amar con pasión lo que son", escribe Paula Rincón. Foto: iStock

Hace poco, en medio de una conversación de esas que surgen en un espacio familiar y de amigos, saltó a la mesa una afirmación que desencadenó toda una discusión: “Las mujeres estamos de moda”. Desde luego apuntaba a los difíciles debates que surgen gracias a un grupo de mujeres ‘rebeldes’ que llevan mucho tiempo exigiendo equidad, paridad, pluralidad y todo aquello a lo que todas deberíamos tener derecho.

El tema rápidamente tomó fuerza, y después de varios ires y venires llegamos a mi discusión preferida: la rebeldía, especialmente en las niñas, que no es nada diferente a algo que debería ser natural, espontáneo y cotidiano.

Más que un debate, esta era una conversación sobre los retos que las mujeres están planteando y asumiendo, como por ejemplo tener acceso en etapas tempranas a una adecuada formación para el conocimiento de su sexualidad que les permita tomar decisiones informadas y conscientes sobre su cuerpo, o en otros escenarios, ser estimuladas para prepararse y participar activa y equitativamente en todos los planos profesionales y sociales de un mundo en permanente cambio.

Sin embargo, es claro que seguimos parados en la formación del ‘deber ser’ y no en el ‘poder - por derecho – ser’. Esto se ratifica con frases coloquiales en el día a día. Los reto a cazar en una conversación cualquiera expresiones como estas: “Hoy una mujer debe ser mamá”, “se debe vestir, se debe comportar …” y la lista es infinita.

Si seguimos por la senda de la discusión del ‘deber ser’ no vamos a llegar a ningún lado. El camino es entender que somos individuos y que este factor nos otorga el derecho absoluto de querer ser y de hacer lo que se nos antoje.

¿Qué tal si le apostamos a tener un mundo en donde no es obligación tener un hijo si la mujer no quiere, en donde las leyes no van en contra de ellas sino a favor de la libertad, o a un paraíso en el que la forma de vestir, de caminar, de comer o incluso hasta de mirar no te haga sujeto u objeto sexual o algo que puede ser propiedad de otra persona?

Un nuevo mundo donde la rebeldía deje de ser catalogada como una actuación diferente y se pueda hablar con claridad sobre lo que realmente somos. Las que hoy son luchas cotidianas como el empoderamiento, el amor y respeto por el cuerpo, la paridad social y profesional, dejarán de serlo.

Cultivemos en las niñas conciencia de amar con pasión lo que son, que puedan aferrarse y luchar por eso que sueñan ser. Apostémosle a un mundo en donde entendamos que no se trata de niñas o de niños, sino de personas maravillosas con un potencial increíble para cambiarlo todo.